El Hincha, Rugby

Entrevista

Historias en tiempos de pandemia, eligió Rosario y pasar la cuarentena con la familia de su novia

Lautaro Bavaro, jugador formado en Hindú, estaba en Córdoba con Ceibos al comienzo de la pandemia. Eligió quedarse un tiempo en Rosario junto a su novia Camila y ahora hasta piensa en vivir aquí


Lautaro Bavaro, formado en Hindú, pero desde hace varios años integra el sistema de la UAR. Crédito: Gentileza Prensa UAR

Lautaro Bavaro jugador formado en Hindú de Don Torcuato, pero al momento de decretarse el aislamiento obligatorio debido a la pandemia estaba en Córdoba jugando en Ceibos, la franquicia argentina que participa de la Súper Liga Americana.

Al dejar raudamente la Docta, Lautaro optó por quedarse en Rosario en la casa de su novia Camila, y hacer la cuarentena con la familia Crespi. La idea era quedarse un tiempo corto, pero la decisión de volver a Buenos Aires se fue postergando. Incluso hoy el tercera línea entrena en la Academia UAR de Litoral que funciona en Fisherton, y además no descarta en un futuro instalarse en la ciudad cuna de la Bandera y jugar en Jockey Club.

El 2020 como para la gran mayoría de las personas había comenzado con nuevos desafíos. Para Lautaro Bavaro la temporada tenía como principal reto afrontar con Ceibos la primera edición de la Súper Liga Americana, además sería la primera experiencia como profesional, ya que hasta ese momento el tercera línea formado en Hindú integraba el grupo de viaticados del sistema de Alto Rendimiento de la Unión Argentina.

Ceibos pudo jugar dos partidos de la Súper Liga Americana, con dos triunfos sobre Olimpia y Selknam. Al regresar de Chile el domingo 15 de marzo, les comunicaron que tenían que hacer catorce días de aislamiento en Córdoba, lugar donde hace base la franquicia argentina que participa del torneo que es organizado por Sudamérica Rugby.

“La mayoría estaba decepcionado, por buscar una palabra para definir lo que sentimos la mayoría. Tenía muchas ganas de jugar el torneo y seguir viviendo en Córdoba. Se estaba armando algo lindo y a pesar de que pudimos estar un mes nada más ya estábamos acostumbrándonos a vivir en Córdoba, donde se fueron mejorando las cosas de a poco. La verdad es que nos quedamos con ganas de jugar, pero entendemos las razones por las que se suspendió, algunos tuvieron la oportunidad de jugar afuera, otros seguiremos, todos entendimos perfecto, es una situación extrema y no un capricho de una persona”, expresó Bavaro en diálogo con El Hincha.

A los pocos días de regresar de Chile, les comunicaron que tenían que regresar a sus hogares para continuar con el aislamiento. En ese momento Bavaro, habló con su novia rosarina Camila Crespi, sabiendo que en su casa en Buenos Aires había pacientes de riesgo (habían operado a su padre), y también se hablaba de que se podían cerrar las fronteras entre las provincias, decidió continuar con los días de aislamiento en Rosario, en casa de Camila, quien vive con sus padres en el barrio de Fisherton.

Una vez en Rosario, a las cuarenta y ocho horas de instalado en la ciudad cuna de la Bandera, decretaron la cuarentena estricta. Con lo cual el paso por Rosario, se iba a extender.

Lautaro junto a Camila, luego de la final del Nacional de Clubes 2019 que Hindú le ganó a Jockey.

 

Para suerte de Lautaro, la familia de Camila, tiene un vínculo muy importante con el rugby. Gonzalo Crespi, fue hasta diciembre de 2019 presidente de la Unión de Rugby de Rosario, dirigente de larga trayectoria en el Jockey Club, donde fue por muchos años presidente de la subcomisión de rugby del Verdiblanco. Y Gonzalo (hijo) es jugador del plantel superior de Jockey, que en las temporadas 2013 y 2014 fue el goleador del Torneo del Litoral. “Con Camila nunca habíamos convivido y con la familia algunas vacaciones pero nunca más de quince días”, dijo Lautaro y luego agregó: “Con toda la familia tengo una relación hermosa, siempre me dieron un lugar y me hicieron sentir como uno más de la familia. Con Gonzalo (padre) hablamos bastante de rugby, vemos partidos pero cada uno con su  mate (risas)”.

Bavaro está muy identificado con Hindú, pero la vida en Rosario al aguerrido tercera línea le agrada. Por eso a pesar de poder gestionar el permiso,  no lo hizo. Cuando era todo más estricto, estaba cómodo y podía entrenar en la casa. Después a medida que fueron abriendo y pasando de fase en Rosario, incluso pudo concurrir a un gimnasio por Fisherton, y hasta que arrancó a entrenar en la Academia UAR del Litoral, hicieron que Bavaro no deje Rosario e incluso mire con buenos ojos un futuro desembarco.

“Sí me vengo a vivir a Rosario tengo que jugar en Jockey sí o sí. Lo he hablado con Cami, de la posibilidad  de vivir en Rosario, y es algo que no descarto, y es una idea que no me disgustaría. No sé qué va a suceder en el futuro, pero podría darse, eso sí juego en Jockey porque si no me mata mi novia y toda su familia (risas)”.

Pero con el podría tener problemas, es con Diego Liberato, compañero en Hindú que jugó una temporada en Duendes, en 2012. “Tengo una muy buena relación con Diego, vino a Duendes, seguramente tendremos que tener una charla”, dijo entre risas Lautaro.

Regresando a Ceibos, Bavaro opina sobre la primera edición inconclusa del torneo sudamericano: “A la Súper Liga le estaban metiendo mucha manija desde Sudamérica Rugby y los países que participaban, al ser un torneo nuevo le faltaban cosas, pero es muy entendible. El día del debut con Olimpia hubo un lindo marco y jugamos un buen partido. Una lástima que se cancelara porque se estaba armando un lindo torneo, esperemos que siga creciendo”.

En medio de la cuarentena, muchos jugadores argentinos recibieron ofertas de equipos Europeos y de Estados Unidos. “Lo analicé, tuve algunas ofertas, por ahora todo lo que vengo decidiendo es quedarme acá, no descarto jugar en el exterior. Me gustaría tener la experiencia de jugar en el rugby profesional y poder experimentar en lo personal vivir en otro país”, expresó Bavaro.

En Hindú viven no sólo el rugby de una manera muy especial, un factor que hizo que el equipo sea el más ganador de la historia del Nacional de Clubes y protagonistas en la Urba, erigiéndose como uno de los equipos más importantes de los últimos 20 años del rugby argentino. “De Hindú se extraña todo, la gente, nos gusta vivir el club, para todos es la segunda casa y para algunos la primera. Paso más tiempo en el club que en mi casa, lo disfrutamos mucho”, dijo Lautaro.

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