El Hincha, Rugby

Entrevista

La historia del rosarino Nacho Foyatier, de estar aislado a ser campeón en Australia

En busca de una experiencia personal, el medio scrum formado en Atlético del Rosario se instaló en tierras aussies y en su primer torneo gritó campeón con Griffith Knights Rugby Club. “Cuando vi a todos en el primer entrenamiento me pregunté: ¿qué hago acá?”, bromea sobre su experiencia


Ignacio Foyatier, formado en Atlético del Rosario, se ganó un lugar en el Griffith Knights Rugby Club y su primer torneo gritó campeón.

De estar encerrado por la pandemia de Covid-19 a salir campeón con un club australiano. El rosarino Ignacio Foyatier llegó a Australia en febrero de 2020, y al día siguiente de su arribo comenzó a llover (duró un mes la tormenta), lo que permitió que terminen los incendios forestales. Y tras mirar por su balcón a un parque en la ciudad de Gold Coast, el destino le dio la oportunidad no solo de conocer nuevos amigos, sino de poder volver a jugar al rugby, deporte que practicó desde muy chico hasta plantel superior en Atlético del Rosario.

“La idea del viaje era venir hacer una experiencia de vida y mejorar mi nivel de inglés por unos meses. Australia fue el mejor lugar por los paisajes, el clima, trabajo y además se gana muy bien. Además, tiene muy buena calidad de vida y sumado a eso, se puede ahorrar algo. Hay que aclarar que el inglés de los australianos a veces es un poco complicado, a algunos no se le entiende nada”, cuenta Nacho, arquitecto de 30 años,  desde la paradisíaca Gold Coast, considerada la Hawai de Oceanía, por sus playas y encanto natural.

Una tarde, observando el parque frente a su departamento, vio a un hombre entrenado a un pequeño con conos, pelotas e implementos que se usan para entrenar rugby. “’Esta es la mía’, pensé. Necesito hablar con alguien y preguntarle dónde ver partidos, quería acércame al mundo del rugby, conocer gente y relacionarme, estando en otro país nunca es un asunto fácil. Esperé que terminé de entrenar al chico y me acerqué”, cuenta Nacho.

Plaza, su segunda casa. Nacho Foyatier, con la camiseta de Atlético del Rosario.

 

Después de charlar varios minutos, este hombre le comentó al rosarino, que era entrenador de rugby y que entrenaba a los Wallabies. Nacho, pensando que era un club y no el seleccionado mayor de Australia, continuó la charla. Ese hombre resultó ser Matthew  Taylor, ex jugador y entrenador de Escocia, que desde 2019 es el entrenador de la defensa de los Wallabies.

De ese encuentro Nacho se volvió con la promesa que lo iban a llamar para integrarse a un equipo de rugby, pero no quiso hacerse muchas ilusiones. Para sorpresa, dos semanas después recibió el tan esperado llamado, un dirigente del Griffith Knights Rugby Club, le preguntó varias cuestiones y datos, y le dijo que contaban con él para la temporada.

Otra vez tenía que esperar otro llamado para el primer entrenamiento. Y el celular volvió a sonar. Pero esta vez era un tal Richard Kingi y al producirse el encuentro con Richi, en la charla, el australiano le contó dónde había jugado y en medio del relato, al saber Kingi que Nacho era argentino, le confesó que tenía un amigo de nombre Martín Rodríguez Gurruchaga, que jugaron juntos en Stade Francais. Para Nacho fue como volver a entrar a Plaza, ya que Martín es un amigo de toda la vida.

Kingi, con pasado en seleccionados nacionales de Australia, Súper Rugby y Stada Francais, era un comienzo muy prometedor. Y luego fue conociendo a los integrantes del equipo, la gran mayoría isleños, y varias veces se preguntó: “¿Qué hago acá?”.

“Fue una experiencia muy buena y rara al mismo tiempo.  El equipo está integrado por jugadores de Nueva Zelanda, Samoa, Tonga,  Japón, Fiji, un vasco y yo, el único argentino (risas). Muchos isleños, son enormes, pero muy amables y muchos de ellos tienen gran trayectoria en sus seleccionados de Tonga y Samoa, incluso algunos jugaron Súper Rugby en Crusaders y Hurricanes, por nombrar dos franquicias, y también rugby  europeo. Es un una cosa de locos jugar con ellos que tienen entre 38 y 40 años, siguen vigentes y la verdad es que están mejor físicamente que algunos de nosotros, los más chicos. Cuando los vi a todos en el primer entrenamiento me pregunté: ¿qué estoy haciendo acá?”, bromea Nacho.

El Tres Naciones no pasó desapercibido para Foyatier. El día del debut de Los Pumas ante Nueva Zelanda no pudo concurrir el estadio por problemas de logística para ir y regresar, además que tenía compromisos con el club. “El día del partido estaba en casa con el chico con el que vivo, que también lo  conocí en el club, y lo mejor de todos fue que ese mismo día era la cena de fin de año y fin de temporada”, comienza el relato Nacho. Y reconoce que fue uno de los días más increíble que vivió desde su llegada a Australia.

“Antes del partido, en el grupo de Facebook que tenemos con los chicos del club, me llegan mensajes de apuestas algunos dándome veinte puntos de ventaja para Los Pumas, básicamente me estaban gastando en la previa. Durante el partido todos los mensajes de aliento eran de parte de los australianos, decían que Los Pumas estaban gigantes físicamente y no podían creer la defensa. Cuando terminó el partido, obviamente no lo podía creer, el grupo quedó mudo, nadie mandaba nada. Apenas terminó, me fui a la cena de fin de año del club. Obviamente llegué tarde, porque me quedé viendo el partido y festejando. Cuando empiezo entrar al bar, toda la gente presente empieza aplaudirme y vinieron uno por uno a felicitarme por el partido de Los Pumas, incluso los que me habían gastado me invitaron cervezas de cortesía y todo fue festejo. Los australianos estaban más contentos que yo que había perdido Nueva Zelanda”, confiesa.

En pleno partido jugando para Griffith Knights Rugby Club.

 

A pesar de tener experiencia debido a otros viajes, a Nacho lo sorprendieron gratamente los australianos. “Lo primero que me sorprendió fue la amabilidad de la gente, hay un muy buen ambiente, muy distinto al de Argentina. Después, lo que me llamó la atención, es que muchos jugadores van cambiando de club durante todos los años. Entonces  en cada entrenamiento hacemos una ronda grande con los entrenadores y se pregunta: ¿quién es nuevo? Y el nuevo tiene que pasar al medio de la ronda decir su nombre, el club en qué había jugado el último año y la posición en la que jugaba. Es una forma de bienvenida al club que me llamó bastante la atención. Para mí una gran sorpresa, nosotros en Argentina tenemos una costumbre más familiar. Hay muy poca gente que se cambia de club, es como una tradición, tus amigos, tus hermanos, tus hijos van a ir al mismo club o por lo menos a mí me gustaría que así sea”, dice Nacho.

Festejando el título con Griffith Knights Rugby Club.

 

En cuanto a los planes a futuro, Nacho expresó: “Extraño a mi familia, a mis amigos y obviamente extraño la vida de club, pero por ahora la idea es quedarme un tiempo acá, tengo un trabajo estable, estoy en el club por empezar la pretemporada y estoy dándole una mano a Richie con su academia de destrezas de rugby. Estoy ayudando en el club los días que puedo y tengo libre. Me gusta estar en contacto con el rugby y es una experiencia muy jugosa por enseñar a chicos entre 9 y 15 años. Es algo que ya hice en Plaza, con la academia del club y también estuve de ayudante en algunas divisiones infantiles. Sinceramente voy a seguir acá hasta que pase toda la situación del Covid-19. Este es un país muy serio y están manejando muy bien la situación. No es momento de estar viajando y ponerme en riesgo”.

La videollamada de una hora fue mucho más, la diferencia de horario hizo que Nacho se tenga que ir a preparar para dormir, ya que al otro día tenía una jornada exigente y desde el otro lado El Hincha tenía todo el día por delante. Otro rosarino que representa muy bien a la ciudad, que no se quedó encerrado y salió a buscar un destino. Y gracias al rugby encontró un lugar para jugar y formar parte de una comunidad. Con el plus que juega con los colores de su Newell’s querido y en su primer año pudo gritar campeón.

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