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¿De la religión a la política?

Evangélicos hacen campaña en Rosario contra educación sexual

Financian los carteles con la frase “Con mis hijos no te metas” que aparecieron en Rosario en la madrugada del jueves. El impulso va más lejos: sondean armado de un frente electoral para las elecciones de 2019. Quieren tentar a figuras como Alejandro Grandinetti, Amalia Granata y Luis Contigiani


Arte El Ciudadano

Los carteles con la frase “Con mis hijos no te metas” aparecieron en Rosario el jueves a la madrugada. Llevaban la firma de Comunidad Redentor, Consejo de Pastores y Rosario Te Quiero Provida y fueron distribuidos por toda la ciudad en los espacios publicitarios más grandes de la vía pública, con 4,20 metros de ancho por 2,10 de alto. El mensaje apuntaba contra la ley de Educación Sexual Integral (ESI) sancionada en 2006 y que el Congreso Nacional busca modificar para que sea declarada de orden público y así llegue a todas las escuelas públicas y privadas del país. Los afiches con los colores celeste y rosado tienen una estética y consigna idénticas a las de una organización peruana que fue vinculada con el sector evangélico y el partido conservador fujimorista. En la Argentina, la Iglesia Evangélica tomó protagonismo en la cruzada en contra del proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), en coordinación con la Iglesia Católica. Después del rechazo en el Senado, levantan la bandera contra la ESI y tejen alianzas políticas para formar un frente electoral de cara al 2019. Buscan ser una alternativa para quienes no comparten los principios de las leyes de ampliación de derechos sancionadas desde la vuelta de la democracia, como identidad de género y matrimonio igualitario. A nivel nacional, conversan con el diputado salteño Juan Carlos Olmedo. En Rosario, el pastor Walter Ghione encabeza el armado y busca convencer a figuras como Alejandro Grandinetti, Amalia Granata y Luis Contigiani para integrar las listas.

El pastor Ghione fue candidato a diputado nacional en las últimas elecciones por el Frente Espacio Grande, que encabezó junto con Carlos Monzón, hijo del boxeador santafesino. Sacó 32.470 votos. La votación en contra del proyecto de IVE, y el surgimiento del sector identificado con los pañuelos celestes, lo llevó unirse a quienes pretenden una alianza nacional: tienen como principal bandera la defensa “de las dos vidas” y como principal enemigo lo que nombran como “ideología de género”. Consultado por El Ciudadano, la definió: “Es un conjunto de ideas que expresan que la sexualidad es una construcción social. No estamos de acuerdo. Para nosotros la sexualidad es una condición biológica y la naturaleza ha colocado cada cosa en su lugar. Defendemos los conceptos biológicos de la sexualidad del hombre”.

—¿Quiénes forman y cuál es la propuesta del frente en conformación?

—Buscamos darle a nuestra gente una alternativa diferente a la de las demás fuerzas políticas. Lo formamos el movimiento evangélico, organizaciones religiosas, ONGs y gente que nunca ha militado y ante estos temas se sumó y adhirió a una nueva forma de militar políticamente y en defensa de los mismos valores y principios. En total hay más de 30 partidos de todo el país, tanto distritales como nacionales. Y hay muchos actores políticos que todavía no se han decidido porque el espacio está en construcción y no se quieren ir de los partidos en los que están incómodos. A nivel local hemos hablado con Alejandro Grandinetti, Amalia Granata y Luis Contigiani. A nivel nacional el más firme es Juan Carlos Olmedo. Igualmente, no hemos definido candidaturas ni descarto postularme. Si alguno de ellos puede encabezar, va a ser más rápido el armado.

—¿Están en contra de la ley de ESI?

—Estamos a favor de una educación sexual con una base científica y biológica. Estamos muy enojados e indignados porque de la misma manera que nosotros no vamos a dar educación sexual con contenido religioso, no queremos que nuestros hijos reciban una educación basada en ideología de género. La homosexualidad es una elección personal e individual que debe ser respetada, pero no hay que elevarla a un nivel por encima de todo lo demás. Es un momento difícil de la sociedad, en donde se quieren levantar derechos de unos por encima de los de todos.

—¿Qué derechos?

—El autopercibimiento de las personas, por ejemplo. Nos parece algo muy triste que uno tenga que aceptar esa condición y dirigirse a alguien por la forma en que se autopercibe y no llamarlo por lo que uno ve y piensa.

—¿Están a favor o en contra de la ley de matrimonio igualitario?

—Siempre nos hemos manifestado en contra de la no diferencia entre el matrimonio entre un hombre y una mujer y la unión civil de personas del mismo sexo. Creemos que tienen que tener los mismos derechos, pero el matrimonio se diferencia por algo natural: la procreación y la trascendencia generacional. Una unión civil entre dos personas del mismo sexo no las tiene. Respetamos la ley pero no la compartimos, al igual que la ley de identidad de género. Nos parece que no está bien.

Contra la ESI en gigante

La avanzada contra la implementación de la educación sexual por parte del Estado empezó a fines de 2016 en Lima, Perú, con una organización llamada Con Mis Hijos No Te Metas. Si bien se define sin objetivos políticos ni religiosos, está formada principalmente por líderes evangélicos y católicos y del partido fujimorista Fuerza Popular, de extrema derecha. También usan el término “ideología de género” que, según sus voceros, busca imponer un Nuevo Orden Mundial para homosexualizar al Perú, provocar desestabilidad en el núcleo familiar y volver a los individuos seres obedientes del gobierno. Los colores de la organización son el celeste y el rosado.

Los Con Mis Hijos No Te Metas bajaron por el altiplano y llegaron a la Argentina después del rechazo del aborto legal en el Senado. La identidad estética es idéntica a la peruana y la mayoría de sus fieles son evangélicos. Los carteles que aparecieron en Rosario no fueron los únicos. El mismo día el celeste y rosado inundó las calles de Córdoba capital. En la ciudad de Santa Fe organizaron una movilización con los mismos colores frente a la Legislatura. Se oponían del tratamiento de la ley de educación provincial, que toma la ESI según la legislación nacional y la actualiza con las nuevas leyes de ampliación de derechos sancionadas en la última década. Entre los asistentes había personas repartiendo volantes del partido Bandera Vecinal, la agrupación neonazi que lidera Alejandro Biondini.

El colectivo Con Mis Hijos No Te Metas eligió en Rosario el formato más grande de cartelería pública: el séxtuple, de 4,20 por 2,10 metros. De las tres organizaciones firmantes, dos son evangélicas. Encargaron por lo menos 70 carteles y pidieron que se pegaran en distintos lugares de la ciudad. El costo total de una intervención de este tipo oscila entre 70 mil y 80 mil pesos por 15 días de exhibición. Si el cartel se rompe o vandaliza, reponerlo cuesta 1.100 pesos por cada ejemplar.

El subsecretario provincial de Políticas de Diversidad Sexual, Esteban Paulón, salió al cruce de la campaña y dijo que fomentaba el odio al colectivo de diversidad sexual: “Lo que tenemos que combatir es la ideología del odio porque la demonización de las distintas orientaciones de expresiones de la sexualidad generan dolor, muertes, suicidios, situaciones de violencia en las calles y personas que abandonan las escuelas”.

 

Freno evangélico

El 7 de mayo la Cámara de Diputados bonaerense aprobó un proyecto de reforma de la ley de Educación Sexual presentado por el legislador del Frente de Izquierda, Guillermo Kane. La iniciativa fue votada por todos los bloques, incluido Cambiemos. Tres meses después, la media sanción está paralizada en la Cámara Alta. Desde distintos sectores apuntan a una alianza entre la Iglesia Evangélica y la gobernadora María Eugenia Vidal, que cedió ante el reclamo de no tratarla y ordenó a su bloque que la iniciativa duerma en las comisiones y no llegue al recinto.

A principios de septiembre, el presidente Mauricio Macri y Vidal se reunieron con la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina (Aciera). Uno de sus representantes, Jorge Sennewald, planteó el malestar por la reforma aprobada. Tras la reunión, se filtró un audio del pastor: “El martes estuve con Macri, Vidal y Stanley. Aproveché para decirles que estábamos preocupados y que la Iglesia no iba a negociar todos los ataques a la familia y a Dios. Lo que se viene es peor que el aborto, porque quieren modificar la ley de Educación Sexual. María Eugenia se sorprendió y automáticamente dijo que en el Senado tienen mayoría y no iba a avanzar: «Esto en mi provincia no se aprueba»”. Según denunciaron desde la izquierda, a cambio del gesto de Vidal la cúpula de la Iglesia Evangélica se comprometió a contener los reclamos sociales ante la crisis económica. “Les dije que tienen todo nuestro apoyo. Y que la ayuda social va a llegar a los lugares más carenciados. Que tenemos iglesias en todos los barrios del conurbano”, se escucha decir al pastor en el audio filtrado.

 

Contra el Encuentro Nacional de Mujeres

Autoridades del Consejo de Pastores de Iglesias Evangélicas de Trelew (Copiet) elevaron una nota al Intendente de Trelew, Adrián Maderna (perteneciente al Partido Chubut Somos Todos, fundado por Mario Das Neves), en la que pidieron suspender el Encuentro Nacional de Mujeres (ENM). El evento es uno de los más importantes de la agenda del movimiento de mujeres argentino y se hace de forma ininterrumpida desde 1986 en distintas ciudades del país. Este año será la edición más austral y prevé una convocatoria de entre 50 mil y 70 mil mujeres de todo el país. El escrito en contra fue encabezado por los pastores Carlos Molina y Carlos Jajarbilla y lleva anexadas 2.000 firmas de cristianos, evangélicos, católicos y de la comunidad en general.

 

Modificaciones en el Congreso

La ley 26.150 de ESI fue sancionada en 2006. El debate de la legalización del aborto en el abrió la discusión sobre la implementación, ya que sólo 9 de 24 provincias la aplican. Desde la Campaña por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito planteaban entre las consignas la “educación sexual para decidir” y el proyecto presentado la contemplaba. Quienes se oponían argumentaban que para evitar los abortos había que educar. Tras el rechazo en el Senado, diputados y diputadas impulsaron la modificación y actualización del texto. El principal cambio es que la ESI sea declarada de orden público para que todas las provincias la apliquen de manera obligatoria en las escuelas públicas y privadas. También pide eliminar el artículo 5 que establece que cada institución puede dar educación sexual según su ideario. Y, por último, actualiza conceptos incluyendo las leyes sancionadas después de 2006.

El 5 de septiembre los legisladores trataron los cambios y dieron dictamen. A las comisiones llegaron personas con los pañuelos celestes para oponerse y denunciar que con la modificación querían destruir la familia y fomentar la homosexualidad. Desde las iglesias Católica y Evangélica emitieron comunicados para rechazar los cambios.

La ley de ESI cambió la forma de pensar la educación sexual en las escuelas. Abarca los niveles inicial, primario y secundario. Los contenidos no se dan en una materia en particular sino que atraviesan a todas. No es sólo que chicas y chicos sepan cómo cuidarse para evitar embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual. Busca generar vínculos a partir del ejercicio de los derechos humanos, el respeto a la diversidad sexual, el reconocimiento de las diferencias entre las personas, la perspectiva de género, la valoración de la afectividad y los sentimientos y la prevención del abuso infantil. Los contenidos fueron acordados en el Consejo Federal de Educación y las escuelas no tienen que pedir permiso a madres y padres para darlos.

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