Ciudad, Edición Impresa

Al borde del abismo

Aurora Arias: “Yo pude reeditarme en una mujer nueva”

Aurora, madre de la pequeña Irupé, aseguró que pese a todo lo vivido está serena. El padre de la niña quiso tirarse al vacío con su hija en brazos, está condenado pero continúa en libertad.


Una tarde fría de invierno de 2014, César Frate, quien entonces tenía 57 años,con su hija de cuatro años en brazos, subió a  la terraza de un edificio de diez pisos ubicado en Italia al 900 y amenazó con tirarse junto con la niña. El hecho tuvo en vilo al país por más de tres horas y, pese a que la Justicia en primera instancia estableció una condena efectiva de 4 años y 8 meses de prisión,  el hombre está hoy en libertad.

“Esa tarde, cuando se temía que él se tirara, yo estuve arrodillada, en cuclillas, como en posición fetal, y agachada contra la pared porque me tenían escondida para que él no me viera porque si lo hacía se ponía más eufórico. Lo único que yo quería era que Irupé no dejara de gritar y ella así lo hizo durante las cuatro horas que duró el calvario, porque si ella dejaba de hacerlo, él la hubiese tirado”, contó Arias en medio del llanto.
“Esa tarde, cuando se temía que él se tirara, yo estuve arrodillada, en cuclillas, como en posición fetal, y agachada
contra la pared porque me tenían escondida para que él no me viera porque si lo hacía se ponía más eufórico. Lo único que yo quería era que Irupé no dejara de gritar y ella así lo hizo durante las cuatro horas que duró el calvario, porque si ella dejaba de hacerlo, él la hubiese tirado”, contó Arias en medio del llanto.

Según explicó a El Ciudadano Valentín Hereñú, uno de los abogados de la querella, apenas ocurrido el hecho cumplió una breve prisión preventiva y “luego estuvo alojado en una institución psiquiátrica, y más tarde se le morigeró la pena a prisión domiciliaria, siempre aduciendo problemas psiquiátricos”. Actualmente, el hombre quedó en libertad  y vive con sus hijos mayores en Paraná, Entre Ríos. Sobre él pesan también órdenes de restricción de acercamiento a Arias de “todo tipo”, tanto físicas como de efectuarle hostigamientos mediante llamadas o mensajes telefónicos.

Durante el juicio, en junio pasado, la Fiscalía cambió la figura legal de intento de homicidio agravado por el vínculo por el de “abandono de persona agravado por el vínculo y amenazas coactivas”.

“Una mujer nueva”

Arias es una mujer que impone presencia con su cuerpo, trabaja como docente y psicóloga. Es alta, de cabello largo, lacio y negro. Sus grandes ojos oscuros resaltan en su rostro y permanecen inmutables cuando relata lo que le tocó vivir aquella tarde de mediados de 2014. Sin embargo, aunque asegura que pudo reciclarse y reeditarse en una persona nueva, las lágrimas aparecen cuando recuerda cómo su ex esposo la condujo, mediante mensajes de texto por celular, para que fuera hasta la cochera del edificio para que viera “cómo caerían al vacío él con la pequeña Irupé en brazos”, la hija de ambos.

“Muchas personas me preguntaron cómo yo, siendo psicóloga, no me di cuenta o no leí signos antes de lo que finalmente ocurrió. Yo estaba muy enamorada de ese hombre y a veces el amor nos aturde, nos enceguece y cuando cuándo él llegó a nuestras vidas fue como ángel, como un hombre tan bien plantado y tan seguro que de alguna manera esas cosas me dieron seguridad”, aseguró durante la charla con este medio.

Niña feliz

Sobre la pequeña Irupé, que hoy tiene seis años, su madre aseguró que “ahora está bien, ella es una luchadora más, una sobreviviente”. Todo lo pudieron lograr, madre e hija, junto al equipo de profesionales con trabajaron en estos últimos meses porque, según reveló, “mi propia psicóloga y parte del equipo nos dejó en banda poco antes del juicio, diciendo que no estaba preparada para acompañarnos, lo que como profesional me da mucha vergüenza que dos colegas hayan hecho eso”.

Hoy, Irupé hace danzas y gimnasia rítmica, es una niña feliz, pese a que Aurora aseguró que recuerda cada momento que vivió al borde del abismo en brazos de su padre, quien continúa solicitando el régimen de visitas en el Juzgado de Familia.

“Fueron angelitos”

Arias sólo guarda palabras de agradecimiento para los efectivos policiales, Bomberos y de las Tropas de Operaciones Especiales a quien su niña los recuerda como “angelitos” que la salvaron, ya que la estrategia de los uniformados consistió en hacer que el hombre alejara a la niña del vacío y la pusiera más cerca de la terraza. “Es ahí cuando dos policías actuaron: uno empujándolo a él hacia el piso y el otro, que estaba colgado de una soga, la agarró a Irupé como si fuera el hombre araña. Así pasó. Fueron angelitos de verdad”, contó la mujer, quien además recordó que “ellos mismos fueron convocados como testigos en el juicio y en todas las ocasiones en las que los crucé no pude evitar abrazarlos y ponerme llorar”.

Fallo

Pese a que Frate continuará en libertad hasta diciembre, cuando la Cámara Penal se expida sobre la apelación al fallo de primera instancia que presentaron sus abogados, Aurora se mantiene serena.

“Creo que aprendí a convivir con esto. Cuando le preguntaron a (Sigmound) Freud si la cura existía, él contestó que no podía asegurar eso sino que se podía sentir satisfecho cuando la gente podía convivir saludablemente”, concluyó la mujer, que espera Justicia.

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