Policiales

Saga de vendettas

Recrudeció violencia en el sur: en 10 días, 4 asesinatos

Invstigadores coinciden en que detrás de quienes llevan adelante la contraofensiva está la banda de Los Monos


Barrio Municipal, uno de los epicentros de la violencia en el sur de Rosario. Foto: Juan José García.

En diez días, uno de los dos clanes que se disputa el liderazgo del territorio en la zona sur arremetió con una brutal contraofensiva que dejó cuatro muertos y cinco baleados. Los investigadores sospechan que detrás de estas últimas balaceras están los clanes Caminos/Segovia, referenciados en barrio Municipal y un sector de barrio Tablada. “Hay órdenes de que en Tablada ajusten a todos los traidores y acomoden la zona”, describió un veterano investigador que sigue de cerca la pelea en el sur. Desde hace una década, cuando se produjo la ruptura entre los clanes Ungaro y Caminos, los enfrentamientos tuvieron oscilaciones y picos de violencia que se intensificaron desde marzo de 2016. Por esa época, Tablada fue el escenario de los asesinatos luego del crimen de Mariela Miranda, madre de dos de los hermanos Funes (Alan y Ulises). Después la disputa inicial entre Municipal y Grandoli se extendió a Tablada, La Siberia y el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates. Este año los plomos volvieron a cobrarse mayoría de víctimas en Tablada.

El martes 3 de abril, Juan Carlos “Carancho” Flores Camino, de 56 años, fue acribillado a balazos en la puerta de su flamante vivienda de Cervantes al 300, en Villa Gobernador Gálvez. Carancho vivió la mayor parte de su vida en Alem al 4000 y se había mudado a la vecina localidad hace un año y medio para no ser blanco de las balas en la disputa. Tras meses antes, Carancho tuvo un claro mensaje de que su vida corría peligro cuando un grupo de motociclistas mató a tiros a su yerno Alberto Alejandro Menéndez en el mismo lugar donde lo encontró la muerte la semana pasada.

A las 48 horas del crimen de Carancho, desconocidos acribillaron a balazos a José Eduardo “Pepón” Pérez en Patricias Argentinas y Garibaldi. Los trascendidos dicen que se equivocaron, los tiros eran para un familiar de una veterana transera conocida como Gringa, quien responde a los Funes.

Las réplicas siguieron esta semana. Este martes, Bruno C., de 24 años y sobrino de Carancho, quedó internado en grave estado tras recibir en Alem al 4000 al menos cinco tiros por parte de dos muchachos en moto. Tras el ataque, Agustín A., de 18 años, y Luis S., de 26, fueron detenidos en Lamadrid al 400 bis por estar sospechados de ser los autores del ataque. Al día siguiente y a tres cuadras, en Necochea y Doctor Riva, desconocidos abrieron fuego contra Emanuel N., de 24 años, quien quedó internado con heridas en las piernas en el Hospital Roque Sáenz Peña.

El raíd de plomo y sangre siguió anteayer. Un adolescente de 17 años, el cual también está señalado como integrante de las filas de barrio Grandoli, fue baleado minutos antes de las 16 en el muslo en Esmeralda y Garay. El pibe quedó internado en el Heca mientras que a la misma hora y trasladado desde el mismo lugar ingresó al Sáenz Peña, David A., 39 años, con un tiro en el tórax. Ayer se conoció el tercer crimen: Carlos Fabián Armanino, de 26 años, fue ejecutado cerca de las 4 en Chacabuco y Presidente Quintana . El cuarto que está relacionado con la zona sur se conoció ayer cuando Alan “Garrafa” Pedraza, de 20 años y con domicilio en barrio Grandoli, apareció acribillado en Ibarlucea. Sobre el móvil y la mecánica del crimen de Garrafa hay diferentes versiones, algunas hablan de un secuestro extorsivo para una deuda y otras dicen que se trató de una ejecución porque la víctima era amiga de un joven que supo responder a Ariel “Tubi” Segovia, pero que en este último tiempo se pasó de bando. Sin embargo, en lo que coinciden es en apuntar en que detrás de quienes llevan adelante la contraofensiva está la banda de Los Monos.

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