Policiales

La banda de Los Gorditos

La sombra tras los descuartizamientos: imputan a Brandon Bay y 4 familiares por asociación ilícita

Imputaron nuevamente al jefe de la banda de los Gorditos, cuyo nombre resuena detrás de los cuerpos desmembrados que fueron hallados este martes y quien continuó manejando el grupo delictivo a través de una hermana y daba directivas como mandar a cortar personas con una motosierra, dice Fiscalía


El fin de semana pasado, dos hermanas de Brandon Bay, sindicado jefe de la banda de Los Gorditos, fueron detenidas. Este grupo delictivo terminó con muchos de sus miembros, sindicados como los responsables de una ola de violencia, tras las rejas en una serie de allanamientos ocurridos a mediados de año en la localidad de San Lorenzo, adonde el grupo con orígenes en zona sur llegó para copar el territorio. En aquella oportunidad, varios de sus miembros quedaron tras las rejas y el cabecilla acusado por impartir las órdenes desde Coronda donde purga una condena a 10 años de cárcel. Cuando el nombre de Brandon se deslizó como sospechoso de haber ordenado las ejecuciones y descuartizamientos “a la mexicana” de los cuerpos hallados en distintos lugares de la zona sur este martes, seis personas, entre ellas las dos mujeres y el mismísimo cabecilla, eran imputados por los fiscales Pablo Socca y Valeria Haurigot como parte de una asociación ilícita. Incluso en la audiencia se revelaron audios en ese sentido: Brandon manda a cortar “con una motosierra, a lo mejicano”. También les achararon hechos de extorsión y tentativa de homicidio. Todos quedaron detenidos preventivamente a excepción de una de las mujeres, quien recuperó la libertad con restricciones.

Aldana y Flavia Bay fueron detenidas en una casa de zona sur y este martes, junto con su hermano Brandon, Claudio R., primo de los Bay, y un ex cuñado Sebastián A., fueron imputados. La primera de las mujeres fue sindicada como integrante de la banda que conduce su hermano, quien hacía tareas que el jefe del grupo le indicaba desde la cárcel, controlando y supervisando los negocios ilegales de la organización, entre ellos la venta ilegal de estupefacientes, cuenta la imputación.

Para la Fiscalía, también recaudaba y administraba la mercadería y el dinero ilegal obtenido de extorsiones y otros ilícitos y se encargaba de la organización de atentados con armas de fuego, de conseguir sicarios, choferes y medios de transporte para llevar adelante balaceras ordenadas por su hermano.

Los fiscales estimaron que la mujer realizaba estas actividades en la banda al menos desde la segunda redada a la banda de Brandon Bay, de 25 años, en junio pasado y donde también se lo sindicó por ordenar hechos de sangre y violentos desde el penal de Coronda donde está preso desde 2017 para cumplir una condena a una década por los mismo delitos.

Entre las evidencias que desplegaron en la audiencia de este martes hay conversaciones telefónicas entre ambos, donde se describe esta modalidad de trabajo y la labor que realizaba la mujer.

Además, a Aldana, de 26 años, le achacaron junto con su hermano el delito de extorsión. Según explicaron, amenazaron de muerte a un hombre a quien le pidieron 200 mil pesos a cambio de no tirotear su casa y matar a su familia, lo que también le trasmitieron a su hijastra, a quien venían amenazando con antelación.

Estás extorsiones tuvieron lugar mediante llamadas, mensajes y audios de Whatsapp en septiembre pasado. La víctima, finalmente, entregó el dinero en una plaza de la zona sur a Aldana, según la imputación.

 

El jefe

A Brandon Bay le imputaron además una tentativa de extorsión a las mismas personas. Esta vez les pidió 400 mil pesos con la misma metodología: mensajes, audios y llamadas. La extorsión se produjo unos días después del primer hecho: “Atendé che, viejo chupapija, viejo atendé, atendé porque te vamos a matar hasta el perro, atendé”.

Los mensajes amenazantes continuaron hasta el 28 de septiembre, cuando según la teoría fiscal Bay ordenó a Jonatan Emanuel “Bichi” P. que tiroteara la casa de la víctima en Spiro al 300 bis, zona sur de Rosario.

Según la reconstrucción, hasta el lugar llegó Bichi junto con otra persona y dispararon contra la vivienda y el auto de la familia. La extorsión quedó en grado de tentativa ya que las víctimas no hicieron el pago y además le achacaron el delito de tentativa de homicidio calificado por criminis causa y portación.

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Todos estos hechos se suman a la imputación que se le realizó a Brandon Bay y su grupo en junio pasado en San Lorenzo. Nueve personas fueron detenidas tras una veintena de allanamiento y a las que se sumaron un policía del Comando Radioeléctrico, primo de Brandon, y el jefe y el sumariante de la comisaría 7ª de San Lorenzo.

Según la pesquisa el grupo buscaba ganar territorio en San Lorenzo para la comercialización de drogas al menudeo, sembrando crímenes y tiroteos para que la culpa la lleven los transeros locales para que los detuvieran y ellos poder instalarse.

Los sospechosos, además de integrar una asociación ilícita encabezada por Brandon Bay, le sindicaron distintos hechos de sangre como los crímenes de Gerardo “Pecho” Pérez y Brian “Runi” Sánchez en la vecina localidad y diferentes delitos como abuso de armas, amenazas, tentativas de homicidios.

En aquella oportunidad, también se allanó la comisaría 7ª de San Lorenzo y las casas de los jefes de la seccional y algunos empleados policiales terminaron imputados por distintos delitos, entre ellos el comisario Raúl Fleitas, por tener un revólver sin numeración y un envoltorio de marihuana en su despacho.

En esa oportunidad fueron imputados Brandon Bay como jefe de una asociación ilícita y su pareja Nair Cintia E. y su tío Diego Bay fueron señalados como organizadores; como miembros, fueron apuntados Juan Manuel A., Claudio R., Maximiliano D., Franco T., Santiago N. y Fabián Agustín S. Con el tiempo también cayó Yasmín Abilén E., quien fue sindicada como miembro del grupo y como partícipe del crimen de Brian Sánchez.

De la pesquisa surgió que la banda empezó en barrio Tiro Suizo de Rosario, cuando Bay le sacó la casa a unos traficantes del lugar y montó su propio negocio rodeado de soldaditos.

Brandon arrancó como lugarteniente de su hermano Matías, quien luego lo respaldó cuando se independizó, dice Fiscalía. Según una versión, pagaba entre 3 y 5 mil pesos a la persona que mandaba a tirar tiros, el monto variaba depende el “trabajo” y el tirador.

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La otra hermana

Este martes Flavia Bay, de 28 años, también fue imputada como miembro de la asociación ilícita. Según la acusación esta mujer realizaba las tareas que le indicaban su hermana Aldana y su madre Erica Altamirano, vinculadas con el control y la supervisión de los negocios ilícitos de la organización, puntualmente relacionados con la venta ilegal de estupefacientes y brindar apoyo a otros miembros del grupo que cometían distintos delitos en el marco de la organización delictiva, al menos desde la detención del cabecilla.

Los otros dos imputados fueron Claudio “Tati” R., a quien le achacan amenazar desde la cárcel a la hijastra del hombre extorsionado poco después de que su casa de Spiro al 300 bis fuera baleada el 28 de septiembre. En esta oportunidad le reclamó  400 mil pesos y renovó las amenazas, y sumó a la pareja de la joven que estaba preso.

Según la pesquisa, en un audio que este hombre le mandó a la mujer le dice: “Ey… fijate si pueden juntar la plata, las 400 lucas, entendés porque la plata que nos robaste a nosotros, le pagaste el abogado a tu marido, acá a Pino, el otro gil quiso andar comprando mercadería acá adentro con la plata, para que ustedes vendan el mismo negocio que nosotros. Vos fijate si podeés juntar la plata…, porque si no al guacho éste te lo van a cortar en pedazos, no importa qué es lo que pase afuera, que los mandes en cana, que vos también estás en falta, así que vos tampoco podés batir la cana, nada. Fijate si podes juntar esa plata. 400 lucas… porque vos metiste la mano mientras nosotros te habíamos dado una mano bárbara, nada que ver las cosas que hacías vos, caíste en cana, te pagaron abogado, ayudaban a tu familia, sos una cara de pija, no podés ser tan desagradecida, juntá la plata esa, lo vas a tener que velar a tu viejo, a tu mamá, fijate que hoy fueron a tirar una banda de tiros, llamaron canales todo, fijate si podés comunicarte y dar la cara porque sino va a ser peor todo esto”.

Según algunas evidencias del caso, la joven venía recibiendo amenazas luego de la detención de su pareja a mediados de este año. El 14 de septiembre la muchacha fue amenazada en el interior de su casa por un grupo de personas; decían que esa casa era de Brandon Bay y que se tenía que ir, lo que incluyó que le apoyaran un arma en la cabeza al hijo más grande de la chica y uno de los presuntos autores de las amenazas fue un familiar de su pareja, cuenta la evidencia. La joven hizo la denuncia y se fue de la vivienda ubicada en San Lorenzo.

Se mudó primero a casa de una amiga y estuvo en situación de calle luego, pero las amenazas se extendieron a sus padres. En septiembre los mensajes extorsionadores llegaron al celular del papá que, tras asustarse, pidió dinero a distintas personas incluido su patrón, para juntar los 200 mil pesos que le pedían para no matar a la familia.

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Según la versión, la acusaban de haberse quedado con dinero del grupo, se querían apropiar de la casa mientras que otra versión dice que querían que la joven trabajara para ellos y, como no quiso, la acusaron de quedarse con plata de la banda.

El segundo pedido de dinero llegó a los pocos días; le decían que sabían que la chica había vendido la casa en San Lorenzo y pidieron 400 mil pesos. Como sus padres no contestaron el 28 de septiembre les balearon la casa y el auto.

Siguieron llamando: decían que fue una advertencia, que conocían todos los movimientos de la familia y si no pagaba otro miembro de la familia iba a pagar; les recordaban que tenían hijos chicos. La familia dio de baja el celular pero el paso de motos y autos se hizo una constante. Finalmente intervieron la Policía y la Fiscalía en el caso.

 

El cuñado

Mientras que a Sebastián Eduardo A., ex pareja de Aldana, lo sindicaron como miembro de la banda. Para la Fiscalía este hombre hacía las tareas que su ex cuñado le disponía desde la cárcel, organizaba atentados y se contactaba con otras bandas que brindaban apoyo a la de Brandon Bay, proporcionando recursos materiales y humanos que les eran requeridos.

En las intervenciones telefónicas se captó una conversación del 8 de octubre pasado que llamó la atención y que la Fiscalía le sindicó a ambos donde el número atribuido a Brandon dice:

“Escuchame, de paso van a buscar el Tornado y de paso matamos a un par de zombies. Me voy a llevar a uno”.

Sebastián responde: “Y… uno hay que llevarse cuñado”.

Brandon: “No, uno, uno me voy a llevar… te mando un video con una motosierra, fijate cómo lo voy a cortar en pedazo bien bien a lo  mexicano le voy a dar”.
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Y Sebastián le contesta: “Y sí, a lo mexicano. Ahí está bien”.

Según la transcripción, Brandon contesta: “Por eso ahí, ahí poné los pibes. En auto me entran a buscar la moto y se llevan a uno y lo mando a cortar en pedazos y que se vayan de la casa. Le mando un video así con la motosierra, ahí pam, pam, cortándolo en pedacitos, que se vayan de la casa porque si no… que se vayan todos de mi barrio… A un tal Elías, a un tal Elías lo queremos, lo quiero cagar”.

­El ex cuñado le dice: “Ah sí, ese boludo”, a lo que Brandon contesta: “Bueno, bueno a ese lo quiero cargar… bueno ahí vos fijate si me podés averiguar. Ahora a ver si los pibes están ahí para mandarle un buen, un buen guachazo ahora pero bien temprano pero bien piola. ¿Entendés? Dale en la boca, por todo lados”.

Tras las distintas imputaciones al quinteto, la Fiscalía solicitó medidas cautelares; cuatro de ellos quedaron detenidos en prisión preventiva por el plazo de ley por orden de la jueza María Melania Carrara, mientras que Flavia Bay recuperó la libertad con limitaciones, entre ellas la prohibición de acercamiento a todos los integrantes de la asociación ilícita.

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