País

Crónica de una jornada histórica

La caravana verde para que sea ley

Más de un centenar de colectivos partieron desde Rosario para fundirse en una marea verde, que promete convertirse en un millón de personas. Aplausos y abucheos en los discursos en una de las manifestaciones más grande desde la vuelta de la democracia


Producción fotográfica Ana Isla.

La frase se repite hace meses como un mantra. Primero fue un hashtag reproducido en las redes. Después la empezaron a usar en las conversaciones de Whatsapp casi como un saludo. Llegó a ser el nombre de los grupos de la red social. De a poco empezaron a enunciarla. A decirla en voz alta. A gritarla con el puño en alto. Por teléfono, en audios, al salir del trabajo, de la escuela o de la casa. Las tres palabras se convirtieron en una forma de despedirse y decir que queda una tarea pendiente. Una deuda a saldar. “Hasta mañana y que sea ley”. “Un abrazo y que sea ley”. “Cuidate y que sea ley”. Que sea ley. Que sea ley. Que sea ley.

Ana Isla.

 

El 8 de agosto llegó y el Senado nacional decide si el aborto será legal en la Argentina o seguirá en la clandestinidad. Desde Rosario una caravana de 80 colectivos con 5 mil personas salió a las 8 rumbo al Congreso Nacional para apoyar el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE). Son el doble que el 13 y 14 de junio, cuando la Cámara de Diputados dio la media sanción en una jornada maratónica de 22 horas de debate. En ese momento llegaron de todo el país un millón de mujeres, lesbianas, travestis, trans y varones que ocupan las calles cercanas a la Legislatura. Esta vez desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito esperan entre 2 y 3 millones de personas.

Foto: Ana Isla.

 

La mayoría en la caravana está integrada por mujeres, lesbianas, travestis y trans, aunque también viajaron varones a acompañar el reclamo. Predominan las pibas, como se popularizó llamar a las adolescentes y jóvenes que tomaron la bandera de las referentes históricas de la campaña y salieron a pelear la ley. El verde está en todos lados: en los pañuelos símbolo de la pelea por el aborto legal desde hace 13 años, en los gorros de lana, en las camperas, en los buzos y en los guantes.

A medida que avanza el viaje el verde y el brillo aumentan y muestran a una militancia feminista que encontró en el glitter (purpurina), la pintura y el baile una forma de pensar el cuerpo y la política. En pleno viaje empieza la sesión empieza en el Senado con un panorama de voto mayoritario negativo. En los colectivos no hay clima de derrota. Las chicas siguen por el canal de Youtube el debate mientras se pintan los labios y los ojos, se ponen glitter y strass en la cara y preparan las linternas con papel celofán verde. Cada vez que habla un legislador o una legisladora le responden a las pantallas de los celulares: “Te falta glitter”. Se preparan como si fueran a una fiesta. Se pintan unas a otra, se pegan estrellas, se pintan corazones y pañuelos a en la cara. “Lo que logramos hasta ahora no tiene vuelta atrás. Sabemos que el Senado es conservador y especula con la salud de las mujeres. Pero esta ley la ganamos en la calle, hoy o muy pronto”, dice una de las chicas a su grupo de amigas. Un chico se deja pintar la barba con brillo y verde y saca la guitarra. Toca los cánticos del movimiento de mujeres que piden el aborto legal, seguro y gratuito.

La caravana baja a pocas cuadras del Congreso y empieza a caminar. La ciudad de Buenos Aires está tomada por el verde. A diferencia del 13 y 14 de junio, esta vez hay tres escenarios con espectáculos y tres sectores con carpas de Campaña y organizaciones sociales con charlas, debates y transmisión en vivo en tres pantallas gigantes. Los escenarios fueron dispuestos para repartir el caudal de gente. Están en avenida 9 de Julio y avenida de Mayo, avenida de Mayo y Luis Sáenz Peña y Callao y Mitre. La 9 de Julio está completamente ocupada por carpas y gente. En cada esquina las chicas cantan por el aborto legal y apelan a senadores indecisos como el santafesino Omar Perotti. Mientras adentro del Senado avanza el debate. Cuando habla Esteban Bullrich los abucheos no paran. Pasa todo lo contrario con las voces a favor que son festejadas con aplausos y abrazos.

Del lado de quienes se oponen a legalizar el aborto también hay más despliegue. La media sanción fue inesperada para los sectores de la Iglesia y de las organizaciones autodenominadas provida. El 14 de junio recién aparecía el pañuelo celeste y eran unos pocos los que rezaban frente al Congreso. Tras la decisión de las y los diputados, la campaña en contra se intensificó en todo el país, con fuertes presiones a las y los senadores en cada provincia.

Uno de los casos más visibles fue el de la senadora de Río Negro Silvina García Larraburu. El domingo publicó una foto de la virgen en su Instagram y anunció que votará en contra por convicciones íntimas, rompiendo con el voto unificado del bloque Unidad Ciudadana. Es la presidenta de la comisión de ciencia del Senado. Los argumentos científicos, estadísticos, médicos y sociales que se escucharon en el Congreso le pasaron por el costado: dijo que el reclamo del aborto legal es una moda financiada por el extranjero y que las pobres no abortan. Mientras hablaba en radio Mitre, Liliana Herrera moría en Santiago del Estero por un aborto clandestino. Los tres senadores de su provincia votarán en contra.

Ana Isla.

 

El debate Argentino está siendo mirado por el mundo. En los últimos 60 años el aborto fue legalizado en más de 30 países. Todos forman parte de las naciones con sistemas de salud más desarrollados y en ninguno aumentaron las interrupciones por la despenalización. El debate de la legislatura argentina irradia en toda la región. Las mujeres de Latinoamérica y de más de 30 países del resto del mundo se organizan para hacer vigilia y seguir el debate en vivo. Actualmente sólo dos países latinoamericanos tienen aborto legal, Cuba desde 1965 y Uruguay desde 2012. Se suma la Ciudad de México. El Salvador, Nicaragua y República Dominicana están entre los únicos cinco países del mundo que lo prohíben bajo cualquier circunstancia y penan con la cárcel a mujeres, personas gestantes y a quien realice o facilite la realización de un aborto. El resto lo despenaliza por diferentes causales y en distintas semanas de gestación.

Ana Isla.

 

El principal cambio en relación con la legislación actual que plantea la ley que tuvo media sanción en Diputados es que la Argentina deje el modelo de despenalización por causales de violación y riesgo de salud vigente desde 1921 y pase a la legalización por voluntad de la mujer o persona gestante. El texto dice que el aborto será legal hasta la semana 14 de embarazo inclusive. Será garantizado en un plazo de 5 días en la salud pública y privada a través de consejerías integradas por profesionales que trabajarán con un enfoque médico, social y psicológico. Después de ese período de gestación será un derecho en casos de violación, riesgo de salud o malformaciones fetales incompatibles con la vida afuera del útero.

Ana Isla.

 

La votación llega también con un debate y un nivel de movilización popular inéditos desde la vuelta de la democracia. Las dirigentes históricas recuerdan un contexto similar al de ley de divorcio, pero coinciden en que la presencia de las mujeres en las calles muestra un escenario nuevo en la Argentina. El movimiento feminista llegó para quedarse y el aborto es el reclamo urgente y más visible que tiene como trasfondo el lugar de las mujeres. El movimiento se gesta desde hace 30 años en las ediciones del Encuentro nacional de Mujeres (ENM). Con el Ni Una Menos de 2015 sumó a las adolescentes y jóvenes. Y en la luz verde del presidente Mauricio Macri para el tratamiento legislativo encontró el resquicio para hacerse ver. El pañuelo verde nació hace 13 años con la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y unió generaciones. Es la evidencia de que 2018 quedará en la historia como el año en que la discusión sobre el aborto salió del clóset. En las casas, en los trabajos, en las redes sociales, en las escuelas y en los medios no se habla de otra cosa. Se habla como problema de salud pública pero también como la bandera de la autonomía a decidir sobre el cuerpo.

El debate en el Congreso Nacional también fue inédito. Durante cinco meses 770 especialistas y referentes pasaron por las comisiones tanto de Diputados como de Senadores para hablar a favor y en contra. Las transmisiones en vivo fueron seguidas por miles de personas a través del canal de Youtube y en los alrededores del Congreso con los ciclos conocidos como Martes Verdes.

Ana Isla.

 

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