Rusia 2018

Mundial de las pibas

El Mundial de la homofobia


Gentileza foto: Ilustración de Gemma Martínez, FanArt del libro "Los dulces años del fútbol" de Marta Català Vila

Este jueves se celebró un nuevo Día Internacional de la Diversidad Sexual y del orgullo LGBT. Distintas movilizaciones se realizan desde el año 1969 en busca de visibilizar la diversidad sexual y las distintas desigualdades de las que son víctimas: violencia institucional, limitaciones a la hora de acceder a puestos de trabajo, y asesinatos como crímenes de odio (en la Argentina se cometieron, según las cifras de la organización Casa del Encuentro, entre el 3 de junio de 2015 y el 29 de mayo de 2018, 24 travesticidios).

Pero, ¿qué pasa con el fútbol? Deporte masivo y mundial donde reina un universo masculinizado que impone una visión patriarcal, misógina y homofóbica en la cancha y en la tribuna. ¿Y con el lenguaje futbolero? Todos los cánticos que escuchamos llevan la palabra “puto”. Dice Eduardo Archetti (sociólogo y antropólogo argentino) analizando los cánticos de las hinchadas: “Es interesante destacar que los homosexuales son aquellos que se dejan humillar o que no defienden con suficiente energía su identidad masculina… Los vejadores son los hombres de verdad”.

En un deporte donde reina “lo masculino”, donde la palabra puto se utiliza como insulto para denigrar al rival: donde puto es el cobarde, el amargo, el que se deja humillar, y donde no hay lugar para las identidades sexuales disidentes, surge la pregunta: ¿Cómo es la legislación en los países que se metieron en octavos de final del Mundial de Rusia?

La sede, Rusia, de por sí es de lo más homofóbico que existe en el mundo, por lo que allí el matrimonio entre personas del mismo sexo es ilegal. De aquellos países que lograron la clasificación a octavos de final de la Copa del Mundo, es el único donde está prohibido. En algunos como Croacia (desde 2003), Suiza (2007), Japón (2015) y México (2016), sólo se permiten uniones civiles. El Mundial, si nos basáramos en igualdad de género, lo ganaría Bélgica, donde desde el 2003 el matrimonio es libre, pero sería peleado con España (2005) e Inglaterra (2004).

Además, Francia permite la unión entre personas del mismo sexo desde 2013, Dinamarca, a partir de 2012, Suecia, 2009 y Portugal, un año más tarde. En América latina hay un campeón y somos nosotros: en 2010, durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner y luego de años de lucha del colectivo LGTBIQ, se sancionó la ley de matrimonio igualitario y en 2012 la de identidad de género. Además es legal en Uruguay (2013), Brasil (2013) y Colombia (2016).

La pelota no conoce de sexo ni de género. Conoce de amor, pasión y dedicación.

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