Policiales

Crimen en zona sur

Confirman 12 años de cárcel por matar a un vecino

Dos hombres deberán afrontar penas efectivas por el asesinato de un vecino ocurrido en diciembre de 2014 en Grandoli y Sánchez de Thompson. La Cámara Penal confirmó la sanción para ambos. Doce años para el matador y la mitad para su cómplice


Basualdo murió baleado y apuñalado cerca de su casa de barrio Grandoli, también conocido como Fonavi del Parque del Mercado.

La tercera fue la vencida para Marcelo Basualdo, quien murió baleado y apuñalado cerca de su casa de barrio Grandoli, también conocido como Fonavi del Parque del Mercado. Era el tercer ataque que recibía y esta vez fue efectivo. Sus homicidas fueron enjuiciados en un proceso oral en diciembre de 2017 y, pese a las altas penas solicitadas por la Fiscalía –24 y 21 años –, uno de los acusados fue condenado por un tribunal pluripersonal a 12 años de cárcel por el homicidio agravado por el uso de arma como autor y su compinche a 6 años por una participación secundaria en el hecho. Ahora la Cámara Penal confirmó el fallo.

La madrugada 13 de diciembre de 2014 Marcelo Basualdo, de 37 años, se dirigía a su casa cuando dos hombres le cortaron el paso, lo increparon y lo hicieron caer por las escaleras. Luego Taca, como le dicen a uno de los acusados, le pegó dos tiros en el tórax y algunas puñaladas. Si bien la víctima logró llegar al Heca con vida no pudieron salvarlo. Pero este ataque no era el primero: en marzo de 2008, se produjo un tiroteo entre grupos rivales en avenida Grandoli y Sánchez de Thompson: el saldo fue una niña de 10 años herida en la pierna y Basualdo recibió un roce de bala en la nuca. En mayo de 2012 lo balearon en el abdomen, también cerca de su casa. En estas ocasiones fue hospitalizado.

En 2014 finalmente fue asesinado en Sanchez de Thompson 51 bis, media cuadra al oeste de Grandoli, en las torres que se referencian como el Fonavi de Lola Mora e Hipócrates. El fiscal Florentino Malaponte acusó a Facundo Angel Navarro, alias Taca, y Diego Martín Martínez Urquiza, alias Porra, por el crimen. También por amenazas a una hermana de la víctima en enero de 2015 y una tenencia de arma en el caso de Taca, en septiembre de 2015, cuando lo detuvo Gendarmería en un patrullaje de rutina. Aunque en el juicio estas dos últimas acusaciones no prosperaron.

En diciembre de 2017 el tribunal pluripersonal a cargo del debate, integrado por los jueces Patricia Bilotta, Delia Paleari y Juan Carlos Curto, con voto mayoritario, condenó a Taca a 12 años de prisión y Urquiza a 6 años como partícipe secundario del crimen de Basualdo. Hubo testigos que vieron a los atacantes inmediatamente después del hecho; incluso, en algunos casos, lo vieron a Taca con un arma en la mano o guardándose algo en la cintura.

Apelada la decisión, la revisión del caso recayó en manos de los vocales Alfredo Ivaldi Artacho, Georgina Depetris y Javier Beltramone, tribunal de alzada que confirmó el fallo condenatorio para ambos. Los cuestionamientos se circunscribieron a la participación de los acusados en el hecho. Los camaristas evaluaron la prueba incriminatoria que se dividió en los testimonios de personas que viven en las torres y aportaron datos y una serie de indicios. La defensa cuestionó cuatro testimonios vinculados con el círculo familiar y de amigos de la víctima, quienes observaron la mecánica del hecho posterior a los disparos y fueron determinantes para la suerte de los acusados: para el tribunal resultaron creíbles.

Una familiar de la víctima escuchó cuando pedía que no lo maten y al salir del edificio se encontró con Basualdo herido en el descanso. La víctima le pidió que no se metiera y llegó a ver a Navarro con un arma, quien la amenazó. Detrás de la víctima estaba Martínez Urquiza, quien lo siguió mientras intentaba escapar. Cuando llegó al final de la escalera, el testigo vio por la ventana cómo forcejeaba con la víctima, hasta que ésta se desvaneció.

Los vocales sostuvieron que es verdad que los testigos escucharon los tiros, salieron y vieron la secuencia inmediatamente posterior a la balacera, pero en ella ubicaron a los acusados en el lugar y a Navarro portando un revólver. A ello sumaron otras pruebas indiciarias que fortalecieron los testimonios y tras una valoración integral resolvieron confirmar la decisión.

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