Conciertos, Edición Impresa, Espectáculos

Un clásico

Con toda la magia intacta


“Podemos estar años sin vernos y es como que nos hubiéramos visto ayer. Sigue estando fresca la esencia, más allá de que estemos más canosos”, bromeó Eduardo Carbi, quien en la lluviosa tarde de ayer y en medio de un ensayo de la histórica Graffiti atendió a El Ciudadano para hablar de la actualidad de esa formación que supo escribir parte de la historia del rock rosarino en los 80 y que hoy, treinta años después, editó un nuevo disco.

La banda se presentará este viernes a las 21.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza).

Los primeros pasos de esta formación fueron dados en 1985, dos años antes de la salida de su primer disco, Exhibición Condicionada. Su segundo material, Sin Respirar (1988), vendió más de setenta y cinco mil copias, pero la crisis económica de esos años, que tuvo como consecuencia el cierre de algunas discográficas, entre ellas la CBS (a la que pertenecía), dejó un tercer disco sin editar.

Posteriormente, Carbi se radicó en Londres, donde vive actualmente, y el resto de los integrantes de la banda continuó ligados a la música pero en otros proyectos.

En 2008 Gaffiti volvió a irrumpir en la escena local con un show en la Plataforma Lavardén. Después, tras algunas presentaciones íntimas, grabaron un CD y DVD en vivo en el Auditorio Fundación Astengo, en 2011.

Ahora apareció Graffiti inédito. “Una mezcla de aquel tercer disco y algunos temas que  se fueron sumando. Cómo se cumplen 30 años de la edición del primer álbum nos pareció un buen momento para remasterizar los materiales anteriores y ponerlos en  iTunes y Spotify, y una buena excusa para editar el nuevo disco para que la gente pueda escuchar todo de golpe”, contó el vocalista de la banda, que también integran los históricos Ariel Pozzo en guitarra y Claudio Falzone en bajo; además de Marcelo Sali (ex Pablo el Enterrador) y Mariano León (ex Ayer Nomás).

“Como la discográfica con la que editamos desapareció y el catálogo quedó en el limbo, los derechos quedaron en nuestro poder y eso nos dio la libertad de remasterizarlos y subirlos a las plataformas”, explicó.

A Carbi, reencontrarse con aquellos temas le generó “gran emoción”. “Es reencontrarnos con nuestra historia –puntualizó–, sobre todo para mí, que no vivo acá y soy el que más necesito reencontrarme con mis raíces. Además se siente como si sólo hubiéramos hecho una pausa: la magia no se ha deteriorado a lo largo del tiempo”.

Además de aquellos temas que habían quedado en el tintero en los 80, el registro contiene composiciones nuevas, entre ellas “Somos vos y yo”, “que no se escuchó nunca”; y “Lejos del alma”, que fue grabada en el último DVD en vivo. “Ese es un tema de medio tiempo fantástico, muy fuerte. Lo escribí tiempo después de los atentados, de lo que había pasado en la Amia argentina, las torres gemelas, los atentados en Francia y en Londres estando yo allá. Toda una nueva era de violencia que hace 20 años no existía, una guerra traicionera”, relató.

Sobre la escena nacional Carbi reconoce no saber mucho. “Lamentablemente –dijo–, allá no se escucha mucha música latina que no sea el mainstream, que no es justamente lo más representativo del rock. Lo que se escucha latino tiene más que ver con Centroamérica”, explicó.

Al hablar de música Carbi recuerda: “Rosario siempre fue un gran generador de talento” y establece un paralelo entre épocas: “Hoy por hoy con las redes sociales y Youtube es más fácil grabarse y subirlo a la red; nosotros hubiésemos pagado por eso en épocas en las que lo único que podías hacer era caminar por la calle con un cassette. Cada vez se necesita de menos para hacer más. En cierta manera eso facilitó mucho las cosas, se digitalizó todo. Pero esa misma ventaja es la desventaja, porque perdió humanidad y, si bien es mucho más fácil mostrar lo que hacés, también te vas a encontrar con un millón de cosas que no están buenas”.

“Soy un tipo nostálgico”, reconoció. “Recuerdo los 80 con nostalgia, no vivo en el pasado pero sí lo atesoro. Éramos pibes llenos de ilusiones, con entusiasmo, tengo un recuerdo hasta naif si se quiere, de una época en la que todo se hacía muy a pulmón. Me acuerdo yendo a Buenos Aires, que era como irse a Tanzania, a llevar CDs para que alguien los escuche. Haciendo volantes. Un trabajo muy de hormiga”, concluyó y adelantó: “Ahora nos propusimos hacer un show importante por año. La idea es  darle continuidad y dejar un legado artístico para los que vengan”.

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