Policiales

Primera marcha de la gorra

Brutal golpiza policial al final de una movilización

Una familia denunció ante la fiscal de Violencia Institucional una feroz paliza por parte de uniformados en el centro. Uno es militante de La Poderosa y en marzo pasado denunció torturas y vejámenes junto a otros seis jóvenes levantados de las Cuatro Plazas, que derivó en diez agentes imputados


Una familia denunció una feroz paliza por parte de uniformados en el centro. Uno es militante de La Poderosa

La noche del viernes, luego de una multitudinaria movilización en el centro de la ciudad donde se conmemoró la primera Marcha de la Gorra en Rosario, una familia fue detenida y brutalmente golpeada por uniformados en el control policial de avenida Belgrano al 1000, a metros del Monumento y frente a Telefé, ex Canal 5. Según denunciaron, uno de los jóvenes que sufrió apremios es militante de La Poderosa y ya había sido víctima de vejámenes y torturas en marzo pasado, junto a otros seis amigos detenidos ilegalmente en las Cuatro Plazas. En esa oportunidad denunciaron hostigamientos dentro y fuera de la seccional 14°, donde permanecieron más de 15 horas detenidos. Por ese hecho que aseguran les cambió la vida para siempre hay diez policías imputados. Todas las denuncias están en manos de la fiscal de la Unidad de Violencia Institucional Karina Bartocci.

El viernes a la noche, luego de la Marcha de la Gorra, Nelson viajaba en auto junto a sus padres y su hermana. Detuvieron la marcha al ver que efectivos policiales hostigaban a un pibe, quien resultó ser su primo de 16 años. “Hurgaron en los papeles de su moto, lo verduguearon un rato y finalmente nos dejaron subir a todos en el auto, pero no pudimos irnos”, contó Nelson al referir que justo llegaron refuerzos.

“Una camioneta de costado y otro móvil de frente, cercaron la salida y nos apuntaron con armas para que bajáramos. Sin entender por qué semejante operativo, ni por qué tanta violencia, mi mamá trató de impedir que sacaran del auto nuevamente a mi primo y, en el forcejeo, le pegaron a mi hermana. Mi vieja se metió, ¡y le pegaron a mi vieja también! Entonces me bajé al toque, para evitar que la golpearan más fuerte y ahí comenzaron a pegarme entre todos”, dijo.

Nelson relató la salvaje golpiza en su Facebook: “Primero me tiraron al piso, después me arrancaron los piercings, me clavaron las esposas y finalmente volvieron a darle en las costillas a mi mamá. Le decían que se lo merecía «por negra de mierda» delante de mí. Mientras observaba maniatado la tiraron al piso y fue tan duro el golpe contra el pavimento que perdió la prótesis dental. Pero no conformes la destrozaron de un pisotón. Y tampoco terminó ahí: la molieron a palos, literalmente, delante mío: «Esto es por tu culpa, ¿ves?»”.

Luego los subieron a la parte trasera de una camioneta policial donde permanecieron boca abajo casi una hora. Nelson dijo que durante ese lapso escuchaba  a los policías debatir “cómo iban a disfrazar la salvajada”. En esos momentos llegó un efectivo nuevo que les dijo: “Miren que no quiero ningún cuerpo flotando en el río ni tirado en un campo”.

Así terminaron todos ingresados a la seccional 2a donde permanecieron privados de la libertad hasta las seis de la mañana del día siguiente. “Las heridas pueden curarse con el tiempo”, reflexiona Nelson en su relato. “Pero pónganse en mi lugar, no hay nada más doloroso que ver cómo le pegan a tu vieja. No existe un dolor más grande, ni una humillación peor. Ahora nos torturan así”, lamentó, tras recordar la detención de marzo pasado cuando siete muchachos que tomaban gaseosa en una plaza pasaron “17 horas en una comisaría por una confusión, donde nos torturaron impunemente”.

Y aclaró que algunos presumen que “persiguen a La Garganta”. Pero “es mucho más grave: persiguen a los pibes pobres, que no tienen cómo, ni dónde contarlo”.

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