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Reflexiones

Biblioteca Pedagógica: la creó Eudoro Díaz en 1891

Un 11 de septiembre de 1891, a tres años del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, elegida la fecha en su homenaje, Eudoro Díaz fundaba en nuestra ciudad una biblioteca especializada cumpliendo con el espíritu de ciudadano en función de docencia que es consciente de las necesidades del país.


Un 11 de septiembre de 1891, a tres años del fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento, elegida la fecha en su homenaje, Eudoro Díaz fundaba en nuestra ciudad una biblioteca especializada cumpliendo con el espíritu de ciudadano en función de docencia que es consciente de las necesidades del país.

Eudoro Díaz ejercía la docencia y el cargo de rector del Colegio Nacional, institución a la que había ingresado como alumno en 1876 a los 18 años. Será celador y bibliotecario hasta egresar habiendo figurando los tres años del curso en el cuadro de honor. Luego, será profesor de una y de a poco de otras materias. Su dedicación y estudio permanente lo llevarán a vicerrector y a rector, cargo que asumió en 1889. Ejerció ese último cargo dos años: a meses de la creación de la biblioteca, fue exonerado. Las severas razones esgrimidas quedan desvirtuadas con la vindicación de que fue objeto por parte de la ciudad. Se creó una nueva escuela, el Instituto Argentino, para darle la dirección y que siga ejerciendo.

Pero Díaz no sólo trabajaba en el Colegio Nacional: también se desempeñaba como inspector de escuelas. Esta función le permitió presentar en el Consejo de Educación provincial el proyecto de escuelas normales provinciales, basado en una crítica social a las alumnas del normal nacional que no ejercían la docencia debido a su posición económica. De este proyecto surgió, una década después, el edificio de Córdoba y Balcarce que fue escuela normal provincial por poco tiempo, dado que la adquirió la Nación y pasó a ser la Escuela Normal Nacional Nº 2 Juan María Gutiérrez, hoy Provincial Nº 35.

Díaz también fue periodista, y escribió prácticamente en todos los períodos de su tiempo. Abandonó esa actividad, por cuestiones éticas, al asumir el rectorado del Colegio Nacional: en esa época, todos los periódicos tenían color político, dimensión que no esquivó y que le costó el rectorado del Nacional.

Poseía grandes dotes de orador, que lo destacaron en la despedida de Carlos Casado de Alisal cuando su viaje a España y en la inauguración del monumento a Garibaldi ante una muchedumbre italiana y de la masonería, entidad a la que pertenecía,

Su actividad política lo llevó a concejal, función en la que también se destacó. Floduardo Grandoli, intendente y luego jefe político de la ciudad, elogió la labor de Díaz en el Concejo Deliberante apoyando su proyecto de la creación del Banco Municipal de Rosario. Díaz se movilizó así ante los que privilegiaban el pago de la deuda externa, porque Rosario tuvo su deuda externa, refinanciada por varias décadas. Pero había otras razones que exigían la creación del banco. El proyecto tuvo su origen en la necesidad social de evitar la usura disfrazada de montepío –entidad de depósitos para socorros mutuos– que castigaba a las clases más pobres de la ciudad. Un montepío oficial era el proyecto original, que derivó en el departamento pignoraticio del Banco Municipal, entidad que nació el 1º de febrero de 1895 con la aprobación del Concejo en ese día. El prestigio ganado en el cuerpo deliberativo dio lugar a que circunstancias de renovaciones, renuncias y el pedido de licencia del intendente Alberto J. Paz lo llevaran a vicepresidente del Concejo, luego presidente y, en tal carácter, a intendente interino en 1895.

En el verano de 1896, escribe cartas a su médico desde el valle de Santa María, aquel sitio donde se destinaban los afectados de enfermedades pulmonares y respiratorias. Al inicio de la actividad, le llegará el diploma de senador provincial por el Departamento Gaboto, que no podrá leer porque falleció en la madrugada de ese día, 1º de abril de 1896, a los 38 años.

Prematura pérdida para la sociedad rosarina. Fue rosarino por adopción. Había nacido en Tucumán el 19 de agosto de 1958 en un hogar de escasos recursos económicos, por lo que al término de la escolaridad tuvo que salir a trabajar.

Lo hizo durante dos años en un establecimiento en zona rural de Córdoba, desde donde partió para Rosario con lo puesto. Trabajó otros dos años de dependiente en un bodegón de marineros llamado El Ancla y luego ingresó al Colegio Nacional y se codeó con la juventud que era hija de la élite de Rosario. Dejado para el final su origen, permite valorar aún más la figura que en estos días, a la par de los festejos del aniversario de la institución por él fundada, se le rendirá merecido homenaje.

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