Ciudad, Edición Impresa

Vivir en paz

Otra contundente convocatoria de rosarinos para pedir justicia

Miles de vecinos volvieron a marchar, como el 25 de agosto, desde los Tribunales hasta la sede local de Gobernación.


Miles de rosarinos marcharon anoche desde los Tribunales provinciales hasta la sede local de Gobernación. Así, se concretó una nueva convocatoria como la del pasado 25 de agosto, que surgió de manera espontánea a través de las redes sociales con la finalidad de reclamar justicia y un freno a los altos niveles de violencia que azotan a la ciudad en los últimos años y que parecen no tener fin.

Se fijó las 19.30 como horario de encuentro. Para entonces, la plaza del Foro, frente al palacio de Justicia, ya se encontraba poblada. Minutos después, casi de manera natural, comenzó un lento peregrinar por calle Moreno en dirección al norte, hacia la plaza San Martín. Desde los balcones se asomaron vecinos que con banderas expresaban su adhesión a la manifestación. Y otros se sumaron en el camino.

Un nutrido grupo de taxistas, que dejaron ver carteles con la frase “ni un taxista menos”, encabezó la columna que fue abriendo paso por Moreno. Sonaron bocinas y se hicieron oír algunas cacerolas también.

Más que cánticos hubo declamaciones en voz alta de consignas que sonaban a ruego: “¡Queremos justicia!”; “queremos vivir en paz!”. Y, al igual que en la primera convocatoria, todo se desarrolló en un clima de tranquilidad y dolor, con rostros adustos.

Se volvieron a oír testimonios fuertes. Familiares de víctimas que, en líneas generales, tenían la misma historia trágica con final triste para contar. Como los de César Ayala, un muchacho que fue asesinado de un tiro en la cabeza cuando iba a comprar un auto. “Lo emboscaron, le pegaron un tiro y no pasó nada; no hay nadie preso por este hecho”, lamentó su hermana.

“Basta de impunidad”, se leía en un cartel escrito a mano por Cristina, quien contó que se sumó a la marcha porque vive “de milagro”. “Vine porque mi hija y yo podríamos estar muertas. No sabemos por qué nos dejaron con vida. Nos apuntaron con un revólver y nos dijeron que nos iban a matar. Vine a la marcha de la otra vez y voy a seguir viniendo porque ya no se puede vivir más así”, relató.

A unos metros, con pancartas amarillas y la leyenda “queremos justicia por Bruno”, un hombre contó que su sobrino murió en un accidente de tránsito. “Y el que lo mató está suelto, anda por ahí, puede volver a matar y nadie hace nada”, dijo el tío del muchacho fallecido.

Las pancartas con pedidos de justicia se multiplicaron de manera incesante, en cantidad y en formas y colores.

Parecían, muchas de ellas, lápidas ambulantes. Algunas más grandes y mejor hechas, otras escritas con letra imperfecta y a las apuradas. Pero todas atravesadas por el mismo sentimiento de dolor y la ausencia de consuelo.

Casi no hubo leyendas con exabruptos y mucho menos con tinte político.

“Basta de manchar Rosario con sangre inocente”, pudo leerse en una bandera de importantes dimensiones.

Mañana fatídica

Una mañana de julio de 2011 a Leandro Zini le cortaron la garganta por salir en defensa de su novia, a quien le quisieron robar el bolso. Tenía 21 años y murió en la puerta de su casa, en Mar del Plata y Humberto Primo. Así lo recordó anoche su madre, quien caminaba con entre los primeros de la marcha una pancarta en mano: “El que lo mató es menor y vivía a una cuadra de mi casa. Por supuesto, no está preso”.

Juliana, de 36 años, caminaba con su beba en brazos. Es docente de escuela especial y, sin rodeos, dijo que tiene miedo de que la maten. “En los últimos dos meses me asaltaron dos veses; así ya no se puede vivir. Cuando yo era más chica si te robaban, no pasaba más que eso, ahora tengo miedo de que me maten”, dijo.

Mara y Aimara, de 26 años ambas, son ópticas y compañeras de trabajo. Mara vino a Rosario hace 8 años desde Bouquet. “Cuando estudiaba, volvía de la facultad por la noche caminando y estaba todo bien. Ahora camino con miedo. Es más, me bajo de un taxi y voy corriendo hacia la puerta de mi casa”, dijo. A su lado, Aimara, rosarina, dijo sentir lo mismo.

Una vez en la plaza San Martín, a diferencia de la primera vez, no hubo una lista de oradores programada. Esta vez todo se hizo más desordenado, e incluso se dio el hecho de que hubo dos manifestantes que hablaban al mismo tiempo, con megáfono en mano, lo que sólo aportó confusión. Además, hasta ocurrió un incidente menor con un joven que intentó romper la puerta de la sede de Gobernación.

Aunque nadie arriesgó una cifra sobre la cantidad de manifestantes, quedó claro que anoche también hubo miles de rosarinos en la calle y que el dolor, la angustia y la necesidad de vivir en paz siguen intactos como la primera vez.

Uno que quiso armar lío

Un joven intentó entrar por la fuerza a la sede de Gobernación, lo que despertó de inmediato el repudio de quienes estaban a su alrededor. El muchacho, visiblemente alterado, gritaba que “la única forma que hay de protestar es rompiendo todo, porque a mi viejo no lo mataron pacíficamente, sino que lo mataron con violencia; entonces, ¿por qué yo tengo que pedir con tranquilidad?”.

Sin embargo, el resto de los manifestantes que se encontraban cerca salieron rápidamente a marcar diferencia. “Este chiquitito está confundido, vinimos en son de paz. No nos representa. La violencia genera violencia y ésa no es la consigna de esta marcha. Algunos dicen que es un infiltrado, no lo sabemos, pero lo que está claro es que no nos representa”, expresó una mujer, mientras otros intentaban calmar al exaltado.

También en Santa Fe

Con una convocatoria sensiblemente menor, calculada en unos cientos, en la ciudad de Santa Fe también tuvo lugar anoche una marcha para pedir seguridad. En la plaza 25 de Mayo, frente a la sede de Gobernación, se concentraron principalmente familiares y amigos de víctimas de la violencia para reclamar justicia. Andrés Testi, hijo de Gerardo Testi, quien fue asesinado en 2014 de un disparo mientras robaban su casa, dijo “esperamos que la provincia reaccione, las autoridades reaccionen y los tres poderes terminen de perder tiempo con internas que no nos interesan, que lo único que provocan son más muertes y que se pongan a resolver el problema entre todos”.

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