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Una nueva Internacional con una imprescindible misión histórica

En un contexto mundial adverso, se llevó a cabo la primer cumbre de la llamada Internacional Progresista (IP), un foro que se trazó el objetivo de organizar y movilizar a las fuerzas progresistas para constituir un frente común contra la globalización y los nacionalismos xenófobos


Juan Aguzzi

En el medio de un contexto mundial por demás adverso por donde se lo mire, en mayo de 2020 se lanzó la llamada Internacional Progresista (IP), un foro que se trazó el objetivo de organizar y movilizar todas aquellas fuerzas que se reconozcan y sean reconocidas como progresistas para constituir un frente común con el objetivo de frenar o paliar el avance de los sectores de derecha en todo el mundo.

Hace apenas unos días el organismo tuvo su primera cumbre mundial de tres días –de modo virtual, desde ya– donde la temática excluyente rondó sobre un dilema central de los días que corren: “Internacionalismo o Extinción”.

La cumbre contó con varias presencias de alto nivel intelectual y de asidua participación en las discusiones o debates de las problemáticas más urgentes que afectan a la humanidad. Entre ellas destacaron el economista y líder del partido griego MeRA25, Yanis Varoufakis, la periodista y activista canadiense Naomi Klein y el filósofo, pensador y activista norteamericano Noam Chomsky.

En la ocasión también tuvo lugar un debate que atañe fundamentalmente a una problemática hoy lamentablemente en boga en buena parte de Latinoamérica, y que se dio en llamar “Lawfare y la lucha por la democracia en América Latina”, coordinada por la organización Whipalas por el Mundo y en la que fueron parte los candidatos a la presidencia en Ecuador, Bolivia y Colombia, Andrés Arauz, Luis Arce y Gustavo Petro, respectivamente, y en la que participó la argentina Alicia Castro, miembro del Consejo de la IP.

Además de los mencionados, los otros miembros del Consejo de la IP  son el ex presidente ecuatoriano Rafael Correa; el ex candidato presidencial del brasileño Partido de los Trabajadores Fernando Haddad; el ex vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, el ex canciller brasileño Celso Amorim; la actual ministra de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Argentina, Elizabeth Gómez Alcorta; los actores John Cusak (Estados Unidos) y Gael García Bernal (México), el filósofo croata Srećko Horvat, el político y activista chileno Giorgio Jackson y la escritora india Arundhati Roy, entre algunos de los más reconocidos.

En lo que respecta a Argentina, además de las mencionadas Castro y Gómez Alcorta, son de la partida la socióloga Alcira Argumedo;, el filósofo Ricardo Forster y el psicoanalista Jorge Alemán; los periodistas María Seoane, Cynthia García, Tema Luzzani y Marco Teruggi, la actriz Cecilia Roth, el embajador argentino ante la OEA, Carlos Raimundi, y los sindicalista Roberto Pianelli (titular de la Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Metrodelegados) y Víctor Santa María, entre otros.

Una alternativa internacionalista concreta

Como breve texto de fundamento, Chomsky escribió: “La Internacional Progresista se lanza en un momento único de la historia de la humanidad, con una confluencia de crisis de extraordinaria gravedad. La historia futura, de hecho el destino de la especie, estará determinada por la forma en que nos enfrentemos a ella. Los medios están a mano.

No hay tiempo que perder. La misión de la Internacional es verdaderamente histórica”. La intención de este texto se puso de manifiesto con los resultados de los debates que podrían sintetizarse en que la constitución de la Internacional Progresista resulta un alternativa  internacionalista concreta para oponerse a los devastadores efectos de la globalización y a los exacerbados nacionalismos.

Durante la cumbre, que abrió con discursos de Chomsky y de Klein, se sucedieron conferencias, discusiones, planificaciones y toma de decisiones para lanzar plenamente la organización y se trazó un plan de actividades para el próximo año, “frente al capitalismo que está arruinando las perspectivas de la humanidad”. Buena parte de los expositores coincidieron en la necesidad de encontrar otros rumbos de cara a cierto colapso del capitalismo, con sus nefasta consecuencias económicas y medioambientales.

Desde el inicio, Noam Chomsky trazó una suerte de eje rector de la cumbre al advertir: “El destino de la existencia de la humanidad depende de la lucha entre la internacional progresista y la reaccionaria”, y llamó al progresismo del mundo a entender que este es el momento de dar esa pelea, porque luego podría ser demasiado tarde.

“Este es el momento de demostrar que, sí, hay una alternativa progresista internacionalista tanto a la globalización como al nacionalismo”, señaló el también ex ministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis. Y contextualizó: “Dos internacionalismos autoritarios están arruinando las perspectivas de la humanidad: lxs capitanxs de los bancos y las corporaciones a cuyos intereses el establishment liberal sirve a nivel mundial.

Y la Internacional Nacionalista xenófoba que promete a lxs desencantadxs de cada nación hacerlxs sentir orgullosos de nuevo poniéndolxs en contra del migrante, el extranjero, el «otro». Sólo un tercero, un internacionalismo progresista, puede contrarrestar estos dos internacionalismos autoritarios”.

Salir más radicalizados de la pandemia

La ex embajadora de Venezuela y el Reino Unido, la argentina Alicia Castro subrayó que en medio del caos y la violencia surgió un gran debate entre pensadores, filósofos y cientistas políticos que debería permear y orientar a la política.

“Podemos distinguir dos grandes tendencias, que se pueden resumir en las posiciones del filósofo (Slavoj) Zizek, que augura que la pandemia le dará un golpe al capitalismo y habrá una reinvención del comunismo basado en la confianza, la solidaridad y la ciencia; y la del surcoreano Byung-Chul Han, que advierte que tras la pandemia el capitalismo continuará con más pujanza porque el virus nos aísla y no genera sentimientos colectivos, y traerá aparejado un mayor control de los estados y restricciones a las libertades individuales.

Dentro de este dilema pienso como (Antonio) Gramsci con el optimismo de la voluntad y con el pesimismo de la razón; pero a medida que pasan los meses y se profundiza esta tragedia humanitaria, soy cada vez más pesimista porque no veo que se estén tomando medidas de fondo. Yo espero que salgamos de esta pandemia siendo más radicales”.

Esa expresión de Castro se plasmó en la mesa redonda sobre el derecho en América Latina, de la que participaron los mencionados Petro, Arce y Arauz y que sobre el final anticipó la propuesta de que la próxima cumbre –apostando para que sea presencial–, se realice en Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

 

 

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