El Hincha Mundial, fpt, Rusia 2018

El Mundial de las pibas

Una historia de abusos


Hace unos días en una edición de la columna diaria del Mundial de las Pibas publicamos las declaraciones de un periodista ruso que trataba a las mujeres de dicho país como “putas” que se acostaban con todos los extranjeros que viajaron para presenciar la Copa del Mundo. Más allá de que todas tenemos el derecho a decidir con quién acostarnos, este periodista utilizó la palabra “puta” con una connotación negativa. La pregunta es… ¿cuál es la situación del trabajo sexual en Rusia? ¿Y en Argentina?

En el marco de un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hace unos meses, Vladimir Putin afirmó que “las prostitutas de Rusia son las mejores del mundo”. Lo llamativo es que los elogios para las trabajadoras sexuales de su país no condicen con la realidad que viven en la Rusia de Putin quienes lo ejercen.

En suelo ruso es ilegal y es multado. Se ejerce en la clandestinidad, con todo los riesgos que eso implica. Aquellas personas que deciden trabajar con su cuerpo sufren todo tipo de violencia, pero principalmente la institucional por parte de las fuerzas policiales. Como dice Georgina Orellano, referente de Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), esas situaciones de violencia y desigualdad no tienen que ver con el trabajo en sí, sino con la ilegalidad, por la clandestinidad.

Ante esto, activistas de Rusia y organizaciones que defienden los derechos de las mujeres se juntaron y comenzaron a luchar para dignificar una labor que es fuertemente cuestionada.

Incluso hay distintos pensamientos dentro del feminismo sobre el trabajo con el cuerpo, están quienes se alinean a la corriente abolicionista y quienes opinan que hay que reglamentarlo.

Hoy en día, son muy pocos los países que tienen una política de reconocimiento del trabajo sexual. En Uruguay, por poner un ejemplo, se reglamentó en el 2005 con el fin de controlar que las enfermedades de transmisión sexual no se propaguen. Es decir, se realizó con una mirada puesta en lo sanitario, no en el reconocimiento del trabajo, pero es un avance. O como en Holanda, que se reglamentó para fomentar el turismo, no para mejorar la vida a las mujeres.

¿Y en Argentina? Distintas organizaciones de mujeres están luchando por llevar al Congreso de la Nación un proyecto de Ley para poder asegurarles derechos a las y los trabajadores sexuales. En busca de la descriminalización y el reconocimiento de los derechos laborales.

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