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Tras la lluvia, los cortes

Los porteños salieron a la calle tras pasar un día sin luz. Los apagones habían sido ordenados debido a la “creciente” en muchas calles, que en algunos barrios llegó a 1,20 metro de profundidad.

Las postales que llegaban desde Buenos Aires el viernes anticipaban que, aún pasada la tormenta, la tregua no llegaría tan rápido. Así, cuando se escurrió junto con el agua aquel escenario de calles devenidas en ríos, autos inundados hasta las ventanillas y peatones intentando avanzar a fuerza de sogas y gomones quedó la resaca del caos, marcada por las interrupciones preventivas y obligadas del servicio de electricidad en barrios enteros, suspensiones en el transporte público y cortes en las autopistas. Ante semejante panorama, los porteños y bonaerenses salieron a la calle a reclamar por la normalización de los servicios y las pérdidas en los comercios, resucitando la cultura del cacerolazo masivo aprendida en las jornadas de fines de 2001 y principios de 2002.

Una las protestas más importantes se plantó ayer en los barrios de La Paternal y Villa Crespo. En ambos casos los vecinos protestaban porque no tenían luz desde el viernes por la tarde, después de que la empresa Edesur decidiera cortar el servicio por “seguridad” cuando el agua en algunas zonas había alcanzado una altura de 1,20 metro.

En tanto, en Flores, Caballito, Floresta y Almagro también pusieron el grito en el cielo por los cortes de electricidad que sucedieron a la tormenta. Además de cacerolas, para hacerle ver su descontento al gobierno local, los manifestantes utilizaron todo lo que encontraron a mano; desde tachos de residuos y columnas de alumbrado hasta neumáticos y cajas de madera que sirvieron para avivar el fogón de la protesta.

Las declaraciones se hicieron en el lenguaje universal: “Hasta que no vengan a arreglar el problema no nos movemos”, dijo indignada una vecina, que además es propietaria de una carnicería: como le ocurrió hace unos días nada más, volvió a perder toda su mercadería, según dijo.

En la zona los comercios estuvieron cerrados todo el día. Y esta vez no sólo puso el cuerpo el almacenero de barrio, sino que también bajaron las persianas algunas estaciones de servicio y hasta supermercados que no invirtieron en grupos electrógenos.

Del lado de las buenas, entre las zonas que durante el transcurso de la jornada fueron recuperando el servicio eléctrico estaba los barrios porteños de Colegiales, Palermo y Villa Urquiza. Como contracara, el vocero de Edenor aclaró que algunas localidades del conurbano bonaerense pasarían una noche más sin servicio eléctrico, consolidando su condición de postergadas.

Aguafuertes porteñas

Cuando los vecinos de la ciudad de Buenos Aires no se terminaban de recuperar de la tormenta que los sacudió el lunes por la noche– cayeron 90 milímetros en dos horas–, el clima redobló la apuesta y se midieron 81 milímetros sólo en el segmento comprendido entre las 17 y las 18.

En ese marco, el gobierno de Mauricio Macri le pidió a las empresas Edenor y Edesur que cortaran en forma preventiva la energía: la medida dejó fuera de servicio unos 170 semáforos y a dos hospitales.

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