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confesiones de un periodista

Sampaoli: Casilda siempre estuvo cerca

Viaje a los inicios del Zurdo. Siempre pregonó que el fútbol es pasión pura. Las razones que provocaron un hecho histórico


zzzzinte1Argentina's football manager Jorge Sampaoli walks off the field before the friendly international football match between Brazil and Argentina at the MCG in Melbourne on June 9, 2017. / AFP PHOTO / SAEED KHAN / IMAGE RESTRICTED TO EDITORIAL USE - STRICTLY NO COMMERCIAL USEzzzz

Ya se produjo el bautismo de Sampaoli con la selección argentina. El análisis del partido y las repercusiones usted lo consumió por todos lados. Lo que intentaremos en este informe es demostrarles a todos aquellos que no conocen los inicios del casildense que él siempre fue así: desde su querido Alumni, donde dio los primeros pasos en la dirección técnica, sintió la misma pasión y obsesión que hoy destaca el mundo entero.
La radiografía que más nos interesaba conocer era la de Pablo Fernández, el preparador físico que fue su ladero y juntos iniciaron y construyeron por separado un presente de gloria. Hoy Pablo es el profe de Eduardo Berizzo y terminan de cerrar la vinculación con Sevilla de España.

El hombre de Cruz Alta, aquerenciado en Rosario, aseguró: “El Zurdo sigue siendo el mismo técnico, ambicioso y valiente. Esa es su característica como profesional, lo que lo llevó al lugar que ocupa. Se le atreve a todo y no para hasta derrumbar cada barrera que el fútbol conservador le pone en el camino. En esencia es él mismo. Mejora cada día y se nutre de todo lo que va surgiendo, algo que también hizo siempre”.

Por su parte, en otro aspecto analítico, Horacio Vailatti, actual técnico multicampeón con Atlético Pujato y con un pasado esplendoroso en Athletic de Arroyo Seco, subrayó: “Lo principal para Jorge fue siempre transmitir la idea con mucha fortaleza. No importa la cantidad de defensores, si son 3 o 4 o el dibujo táctico, la clave es ser siempre atacante. El siempre priorizó ganar, presionar alto. Su idea nunca la cambió. El esquema sí, como hace poco lo expresara Bielsa. Cuando desembarcó en Arequito en el 96 la obligación era ser campeones sí o sí y el Zurdo encajó justo en esa prioridad. Por momentos éramos avasallantes. Nunca nos resignamos a dejar de ser ofensivos, prepotentes desde lo futbolístico. Y en la semana su prédica era constante. Te convencía, siempre. Te llegaba al hueso”.

Otra de las características distintivas del Zurdo era llenar al futbolista de emoción, de carácter y de un deseo desenfrenado de triunfar. Lo llenaba de conceptos y conocimientos del adversario y le exigía responsabilidad, disciplina.

Y estamos hablando de un fútbol amateur, donde los jugadores se juntaban para entrenar a la noche luego de la tarea diaria (estudio o trabajo). Llegaban cansados pero ansiosos por entregarse a un entrenamiento diferente. Sabiendo que los esperaba un técnico “enfermo” por comerles la cabeza.

Emoción pura

Sampaoli siempre entendió y pregonó que el fútbol es emoción pura. El que no siente eso no puede jugar con él. “Jorge te llenaba de conceptos y te hacía sentir seguro, confiado, convencido que ibas a lograr el objetivo. No es fácil hacerles entender a tus dirigidos que hay que perderle el temor a una derrota. Por eso la mayoría se refugia y espera agazapado. El Zurdo te llevaba a ser atacante, asfixiante en todos los sectores de la cancha y te convencía de tal manera que uno se olvidaba del temor a perder por arriesgar”, puntualizó otro de sus dirigidos.

Para Sampaoli siempre lo más trascendente fue la idea, el objetivo. “¿Nos vamos a jugar enteros o a ver que pasa? No quiero que salgan a la cancha para sacarse la foto y no dejar nada”, repetía siempre.
Otra de las ideas que transmitía era que “cuando el jugador siente que le dolió perder la pelota y tiene que jugarse entero, dejar la vida para recuperarla, hemos conseguido una gran parte de lo que pretendo y pregono”.
¿Y cómo convencía el Zurdo a esos amateurs? Con trabajo y una asfixiante manera de “comerles” la cabeza en cada entrenamiento o en las charlas mano a mano.

En todos los partidos que tuvimos oportunidad de estar en aquellos inicios por la Liga Casildense, sus equipos siempre fueron protagonistas y “enfermos por atacar”.

Claro que no todos fueron con un resultado positivo, porque como depende de los protagonistas, éstos muchas veces no acertaron en las oportunidades generadas o se encontraron con un arquero que tuvo una tarde inolvidable.

Nadie puede negar que ese loco bajito, que como ahora, hacía un surco por el costado, con esos pasitos cortos y frenéticos y esos gestos ampulosos de fastidio o de satisfacción, encendía la mecha para la explosión con sus constantes prédicas.

No importaba la agresión o los insultos muy pegados a sus oídos. El estaba metido en mantener la llama viva en sus jugadores y presionar con sus gritos y arengas. Nada se lo impedía, ni las expulsiones, porque como lo hizo en Arequito, si tenía que subirse a un árbol para que sus futbolistas tuvieran una referencia cercana de él, lo hacía sin problemas.

Y el sueño que parecía imposible cuando nos atormentaba con esa súplica constante de querer dirigir en primera y salir de la Casildense, se hizo realidad. Melbourne fue escenario de un hecho histórico, inédito, por lo menos en nuestro fútbol. Un loco soñador que salió de una liga del Interior, se puso el buzo de técnico de la selección y debutó con una victoria sobre Brasil y conduciendo al mejor del mundo.

No fue sólo sueño. Estudio, trabajo, sacrificio y un convencimiento fenomenal sobre sus ideas lo avalaron. “El fútbol es pasión pura”, es su título de cabecera. Así lo entendió, lo pregonó y llegó al lugar que siempre deseó. Lo que en esos años 90 nos parecía un milagro, hoy se hizo realidad.

 

el manual del zurdo

Construir un juego de posición y de posesión. Lograr callejones internos y externos, con jugadores cercas y jugadores alejados estratégicamente para eliminar la presión del rival. Y buscar constantemente la superioridad numérica. ¿Cómo? Siendo ancho para jugar y angosto para presionar.

Conducción de centrales: en un cuadrado, con los defensores conduciendo, se disponen dos grupos, unos marcando y otros atacando, que intenta generar y aprovechar la superioridad numérica. Inferioridad numérica: en un rectángulo, se dividen dos grupos, uno de 10 y otro de 6. Los que están en inferioridad tienen que recuperarla, agrupándose y definiendo el momento exacto para presionar. Ataque sostenido: en situación ofensiva, todos volcados hacia una de las mitades, van generando oleadas de ataques construyendo situaciones de gol desde la posesión.

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