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Tribunales federales

Procesan a un detenido por secuestro extorsivo

Un joven fue raptado a comienzos de julio del interior de su auto, cuando salía de trabajar en zona sur. Estuvo varias horas en cautiverio hasta que su familia pagó un rescate de cien mil pesos. Un mes después la Policía detuvo a un sospechoso que está a un paso de enfrentar un juicio.


Uno de los investigadores, el fiscal federal Claudio Kishimoto.

A comienzos de julio, un empleado de una distribuidora de zona sur fue víctima de un secuestro extorsivo. El rapto ocurrió cuando el joven salía en su auto del depósito de la empresa, cerca de Dorrego al 5700, y lo redujeron tres personas. Su vehículo quedó abierto, con las luces encendidas y las llaves puestas y el muchacho recuperó la libertad luego de pasar algunas horas en cautiverio mientras su familia concretaba el pago de cien mil pesos. Un mes después, la Policía detuvo a un sospechoso, Roberto “Pelado” O, de 30 años, pronto a enfrentar un juicio.

Esta semana, a requerimiento de la Fiscalía federal N°2 de Rosario y de la Unidad Fiscal Especializada en Secuestros Extorsivos (Ufese), el juez federal Marcelo Bailaque ordenó el procesamiento con prisión preventiva de Pelado, un hombre afincado en barrio Tablada, como presunto autor del rapto. El magistrado dispuso su alojamiento en una cárcel federal y el embargo de sus bienes hasta cubrir la suma de 200.000 pesos.

Los fiscales Claudio Kishimoto y Santiago Marquevich le achacaron el delito de secuestro extorsivo agravado por el haberse cobrado el rescate y por la participación en el hecho de tres o más personas y pidieron que vaya a juicio por el hecho ocurrido el pasado 6 de julio, en Cazadores al 1900 de Rosario.

Ese día, alrededor de las siete de la tarde, M.G. salió de su trabajo cuando fue interceptado por tres personas armadas, dos de las cuales se encuentran prófugas, quienes lo obligaron a subir a un Volkswagen Vento, en el cual lo trasladaron hasta una vivienda precaria, donde lo mantuvieron cautivo. Así, los perpetradores se comunicaron con los familiares de la víctima y exigieron el pago de cien mil pesos por su liberación, según la acusación fiscal.

La pareja de la madre de M. G. negoció con los secuestradores y acordó un pago de $100.000, el cual fue entregado en las inmediaciones de las avenidas Avellaneda y Batlle y Ordoñez. Luego, alrededor de las 21, los captores subieron la víctima al auto y, tras circular unos momentos, la liberaron en Circunvalación y Avellaneda.

Sobre la base de las pruebas recolectadas en la investigación, que incluyen los testimonios de la víctima y sus familiares y tareas de campo desplegadas por la Policía de Investigaciones (PDI), los representantes del Ministerio Público Fiscal pudieron establecer la intervención del imputado en el hecho.

Así, del seguimiento de las cámaras públicas y privadas y del análisis de las antenas donde impactaron las llamadas, pudo determinarse que la víctima estuvo cautiva en un cubículo de chapas ubicado en la calle Liniers. Fuentes de la Fiscalía informaron que así se identificó al propietario del lugar, quien se encontraba detenido desde el 20 de julio por orden del fiscal de la ciudad de San Nicolás, en virtud de una investigación por robo, en el marco de la cual se secuestraron algunos objetos, incluida un arma de similares características a la empleada en el secuestro.

Además, el 20 de julio pasado la víctima vio el vehículo en el que lo habían trasladado, en las inmediaciones de su vivienda, y anotó el número de la chapa dominio. Ese dato permitió ubicar al poseedor del Volkswagen Vento, quien declaró habérselo tomado para la venta a la madre del imputado. Al requisar el vehículo se encontró en su interior un cuchillo y un precinto, al tiempo que la víctima reconoció el rodado como el que utilizaron para secuestrarlo.

Con las pruebas recolectadas, el 8 de agosto pasado el juez federal interviniente dispuso la detención del imputado, concretada ese mismo día. En su descargo, el acusado desligó su responsabilidad en el hecho y argumentó que le había prestado el auto de su madre a dos conocidos.

Los fiscales Kishimoto y Marquevich sostuvieron que “resulta a todas luces llamativo que haya prestado el rodado a dos personas cuyos nombres completos y lugar de residencia desconocía” y concluyeron que el “descargo ensayado por el imputado no es más que un relato previamente prefabricado sobre las constancias del expediente a las que tuvo acceso previo a su declaración”. En base a eso solicitaron el procesamiento del imputado, como autor del secuestro extorsivo agravado por haberse cobrado el rescate y por haber intervenido en el hecho más de tres personas”.

¿Monada?

En relación a un segundo sospechoso, cuya identidad no fue informada, voceros policiales dijeron que integraría un conocido clan de barrio La Granada que tiene vínculos con la banda de Los Monos. “Dos integrantes de esta familia fueron asesinados tres años atrás”, describió un vocero del caso. Según la pesquisa, este joven trabaja junto con la víctima en la distribuidora y está sospechado como quien pudo haber brindado datos para la concreción del secuestro.

Es a partir de esta vinculación que los investigadores no descartan que la banda de Los Monos pueda estar detrás del hecho, cuya motivación aún se desconoce, a partir de que ni la víctima ni su familia parecen tener ingresos como para afrontar el pago que le habían exigido.

Procesamiento

Los argumentos de los fiscales fueron considerados por Bailaque, quien ordenó el procesamiento con prisión preventiva Roberto O. en orden al delito federal del secuestro extorsivo agravado por haberse cobrado el rescate, por el número de intervinientes y por el uso de armas. Además, dispuso su alojamiento en penal federal y el embargo de sus bienes hasta cubrir la suma de $200.000, o su inhibición general en caso de que no los tuviera.

En tal sentido, señaló que “los distintos elementos probatorios e indiciarios colectados hasta el presente por la Fiscalía autorizan a concluir que, valorados ellos de modo conjunto e integral, (el imputado) habría tenido intervención en el hecho del secuestro extorsivo (…), facilitándoles a sus autores materiales –entre los que podría estar él mismo- el vehículo con el que se produjo ese delito”.

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