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Presencias y homenajes

En la primera luna de la tradicional fiesta se destacaron un emotivo tributo a la Negra Sosa, la “Cantata al Brigadier López”, que llevaron a cabo artistas santafesinos, y las puestas que aludían al Bicentenario.

Cinco pesos pesados dieron forma al tributo a la gran cantante desaparecida.
Cinco pesos pesados dieron forma al tributo a la gran cantante desaparecida.

Javier Hernández / Enviado especial

Anteayer comenzó Cosquín y cerca de 15 mil personas compartieron, con artistas consagrados de la música popular, la Primera Luna al ritmo de zambas, bagualas y vidalas. Con un marco imponente, el Festival Nacional de Folclore de Cosquín, que este año cumple medio siglo ininterrumpido de vida, fue también escenario de la apertura oficial por los festejos del Bicentenario de la Patria.

Bastaba llegar a Cosquín para entender lo que genera el festival en su población. A lo largo de la ruta 38 y todavía a kilómetros del epicentro de los festejos, decena de cosquinenses terminaban de equipar espacios públicos, donde sonaban los primeros acordes de lo que se descubriría más tarde como las tradicionales peñas regionales, uno de los tantos eventos simultáneos que se realiza cada año en el marco del Festival.

La Primera Luna comenzó a hacerse realidad cerca de las 21, cuando la voz de Jaime Dávalos resonó en la Plaza Próspero Molina a través del “Poema a Cosquín”, mientras se preparaba el Ballet Nacimiento, que daba por iniciado los festejos oficiales por el Bicentenario.

Los primeros números se fueron dando en el marco de una atractiva puesta en escena que incluía, entre otras cosas, una pantalla gigante de alta definición, plataformas de elevación hidráulica, biombos corredizos y escenario con plato giratorio.

Mientras el público comenzaba a acomodarse en las butacas, la noche se iniciaba con la proyección de un documental en homenaje a los 200 años de la Independencia de España, que rememoraba momentos significativos de la vida argentina.  

Con presencias destacadas de la música popular como Soledad, Los Tekis, Orlando Vera Cruz, Argentino Luna, Teresa Parodi, Jairo, Víctor Heredia, Peteco Carabajal y León Gieco el Festival comenzó con cierta demora, producto de las largas filas en boleterías, que en algunos sectores alcanzaban las tres cuadras.

Uno de los momentos mas emotivos de la noche se vivió cerca de las 22 cuando en el escenario mayor, un Juan Carlos Baglietto emocionado hasta las lágrimas, entonó las estrofas del Himno Nacional Argentino, saludado de pie por el público con banderas celestes y blancas.

Mientras el espectáculo de fuegos artificiales iluminaba los cerros cosquinenses, Jairo daba comienzo al festival al grito de “Aquí Cosquín!!”, mientras detrás del escenario se preparaba el esperado homenaje a Mercedes Sosa.

Jairo, Víctor Heredia, León Gieco, Peteco Carabajar y Teresa Parodi, bajo una atmósfera emotiva, comenzaron a interpretar el repertorio elegido para homenajear a la Negra Sosa. Sentados de frente al público (y al bombo que Mercedes Sosa había dejado huérfano de ritmos) y con la banda que había acompañado durante toda su carrera a la Negra, los artistas recorrieron los temas mas representativos del cancionero popular de la tucumana.

“Negrita aquí está tu gente, la que amaste, la que te amó, aquí están tus amigos, te extrañamos”, anunció Peteco Carabajal antes de interpretar “Zamba para no morir”, canción que durante años cantó Mercedes en ese mismo escenario.

Viva en el imaginario colectivo, el homenaje seguiría con “Ojos de cielo” y “Las manos de mi madre”, que sonaban junto a las imágenes de la Negra que se desplegaban en las pantallas de la Plaza.

La noche continuó con la agrupación salteña Los Huayras (consagración de Cosquín durante 2009) que subió a escena para validar su título de la mano de la sacha y el carnavalito. Seguiría la quenista Mariana Cayón acompañada por el Ballet de Salta, que fue ovacionada por el público e hizo bailar a miles de personas. Como comentó Cayón a El Ciudadano, “subo al escenario buscando que la gente se dé cuenta de  que la quena no es un instrumento aburrido sino que puede ser muy simple a la vista pero que es muy importante para la música”.

La fresca noche continuaba con el músico Carlos Di Fulvio, de la mano del espectáculo Por el camino real que, junto al grupo vocal Umanao y el trío Labiaba, repasó historias sobre la llegada de los españoles a América a través de la música y la poesía.

Pero era tiempo del segundo gran momento de la noche, la “Cantata al Brigadier López”, en la que participaron Orlando Vera Cruz junto al Orquesta Sinfónica santafesina. Parte también de la delegación, el gobernador Hermes Binner, comentó a El Ciudadano que “es un honor poder compartir estos 50 años de Cosquín que nos hacen mirar el interior de nuestro país y nos hace pensar que de aquel Cuzco partió una gran cultura y que permitió integrar a países, a pueblos, en una explicación lógica y en una cultura que llega hasta nuestros días”.

Encabezada por el director Juan Rodríguez y el cantautor Orlando Vera Cruz, la comitiva santafesina compuesta por un coro de más de 30 voces y bailarines, presentó una obra que como adelantó el mismo Binner “ busca recuperar la idea de nuestros primitivos pobladores y sobre la figura de López quien fue una figura emblemática para la provincia y para el país”. La santafesina Soledad dio también rienda suelta a su ímpetu con una serie de clásicos de su repertorio. Desplegando un notable sentimiento de afecto, Los Tekis cerraron la primera noche de un festival que emocionó por las presencias pero también por las ausencias y que, en el Bicentenario argentino, buscó poner en evidencia que la idea de un país para todos.

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