Edición Impresa, El Hincha

Pasión de multitudes

Autos, motos, cuatriciclos y camiones recorrerán 9.030 kilómetros por tierras criollas y chilenas.

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Con el acompañamiento de más de 200 mil personas, apostadas mayoritariamente en la Rural, el Obelisco, la avenida 9 de Julio y hasta la autopista 25 de Mayo, se largó ayer el Rally Dakar 2010, con 370 participantes, 45 de ellos argentinos, distribuidos en cuatro especialidades: automóviles, motos, cuatriciclos y camiones.

El público pudo observar con detenimiento el paso de las máquinas desde el parque cerrado en la Rural hasta el Obelisco, donde funcionó la rampa de largada simbólica, en tramo de enlace, ya que la largada efectiva se producirá hoy por la mañana en la ciudad bonaerense de Colón, desde donde se enfilará hacia Córdoba en la primera de las 16 etapas.

Ya sobre el atardecer, con las motos en primer término, los vehículos comenzaron a llegar a Colón, antes que los vehículos fueran llevados para su neutralización en el Predio de Educación Física de la Municipalidad local.

El desafío incluirá 9.030 kilómetros de dura y exigente geografía por tierras de la Argentina y Chile, para regresar finalmente hasta el país para mediados de enero.

La movilización de público, incluidos casi diez mil turistas, superó todas las previsiones, acompañó en el día feriado todo el trayecto por la avenida Sarmiento, del Libertador y 9 de Julio, arterias que estuvieron cortadas, al igual que tras el banderazo la Diagonal Roque Sáenz Peña, la calle Bolívar, la Avenida de Mayo, la 9 de Julio y la autopista 25 de Mayo.

Lo de la Autopista, no previsto por la organización, fue una peligrosa y espontánea invasión de público y vehículos sobre la autovía, en el barrio de Constitución, un camino que se fue poblando hasta lo increíble, lo que demoró el paso de los vehículos de la competencia e irritó a los automovilistas particulares que vieron por momentos bloqueado su camino por cazadores de autógrafos o improvisados fotógrafos.

La carrera prevé pasar en territorio argentino por La Rioja; Fiambalá, en Catamarca y desde allí irá a Chile. Copiapó será la primera ciudad trasandina a tocar, para luego pasar por Antofagasta, Iquique, La Serena y Santiago. Luego, las máquinas volverán a cruzar la cordillera y circularán por San Juan, San Rafael y Santa Rosa, para culminar en Buenos Aires.

Si bien el público agasajó por igual a todos los deportistas, los más aplaudidos fueron los principales exponentes nacionales, como los ya conocidos de la edición anterior, el automovilista mendocino Orlando “Orly” Terranova, con Mitsubishi, y los motociclistas de Honda Marcos y Alejandro Patronelli, el primero de ellos clasificado segundo de la edición pasada, cuando el Dakar desembarcó por primera vez en la Argentina.

Los Patronelli dejaron como premisa en sus expectativas “dar la vuelta entera, llegar” y partieron en medio de muestras de cariño desde el Obelisco con banderas argentinas anudadas en sus cuellos.

También se alistaron en autos el experimentado piloto de Rally, Gabriel Pozzo y hasta José Luis Di Palma, con un Toyota.

Serán los equipos Volkswagen y BMW los grandes candidatos a la victoria. Al comando de sus Tuareg, Volkswagen dispuso al español Carlos Sainz, ex campeón mundial del rally tradicional, el sudafricano Giniel De Villiers, ganador de la primera edición del Dakar sudamericano, y del qatarí Al Attiyah.

Sáinz, a quien el año pasado se le escapó una casi segura victoria en la penúltima etapa, señaló las dificultades del circuito: “Es muy difícil, obliga a estar siempre atento, yendo día por día, con vegetación al lado, que en un momento te deja rodeado y no puedes moverte para ninguna parte”.

La seguridad del Dakar será fundamental ya que cuenta con el antecedente de la desaparición y posterior descubrimiento del cuerpo sin vida del francés Pascal Terry, entre las ciudades de  Santa Rosa y Puerto Madryn.

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