El Hincha Mundial, Rusia 2018

Análisis

Nigeria, el rival a vencer: sus virtudes y torpezas

La Albiceleste se encontrará con un equipo indescifrable y capaz de todo. Obi Mikel es el conductor y Ahemd Musa, el verdugo de los islandeses, su as de espadas en ofensiva. A tomar nota Sampaoli...


Como a lo largo de los últimos seis mundiales, otra vez se presenta en el camino Nigeria, el equipo que el viernes no dio una mano tremenda ganándole a Islandia y otorgándole una chance más a la selección argentina de poder clasificar a los octavos de final de este Mundial de Rusia que, de momento, está siendo un verdadero dolor de cabezas para la Albiceleste.

A los pies de la colina de Mamáyev Kurgan, se eleva, imponente, el Volgogrado Arena. Es ahí donde la muerte dejó su sello durante la Segunda Guerra Mundial y donde hoy se erige la estatua de “La Madre Patria” con sus más de ochenta metros de altura. Allí la selección recuperó su vida futbolística con el 2-0 que las Águilas Verdes le propinaron a los vikingos, resultado que se celebró tanto en el país africano como en nuestro suelo.

Nigeria es un equipo realmente difícil de descifrar. Capaz de someterse al rigor físico que le impusieron los islandeses, como ocurrió en los primeros 45 minutos donde únicamente la estrella nórdica Gilfy Sigurdsson aportó algo de claridad entre tanta ficción, o bien de entregar un segundo  tiempo arrollador con un John Obi Mikel comandando absolutamente todas las acciones en la mitad de la cancha.

Bien dispuestos al sacrificio extremo, atléticos por naturaleza y siempre predispuestos a buscar el arco contrario, los africanos ganaron un partido decisivo, festejado por sus hinchas en el estadio y también en Bronnitsy, allí donde se concentra la ilusión argentina con Messi a la cabeza.

Con un Ahmed Musa inspirado y letal, un Victor Moses veloz y desequilibrante, el mencionado Mikel como conductor y el resto aportando lo suyo, consumaron un triunfo tan lógico como imprevisible en la previa. Es que con Nigeria todo es posible. Un fútbol tan atrevido como dinámico, pero al mismo tiempo con la inocencia (y torpeza) necesaria como para regalar un penal que pudo ponerle suspenso al partido ante una Islandia entregada y jugada al todo o nada.

Así de inestable es el rival que tendrá Argentina el martes a las 15 en San Petersburgo. Capaz de lo mejor y peor al mismo tiempo. ¿Cuál de las dos caras exhibirá ante la Albiceleste?

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