El Hincha, Newell's Old Boys

Copa Argentina

Newell’s volvió a jugar mal, cayó ante Sarmiento y quedó eliminado

Otra derrota, otra decepción. Un ciclo que no encuentra respuestas y transita los fracasos con naturalidad. Newell's quedó eliminado de la Copa Argentina ante Sarmiento para acrecentar la crisis futbolística y dejar a Burgos caminando en la cornisa


Otra derrota, otra decepción. Un ciclo que no encuentra respuestas y transita los fracasos con naturalidad. Newell’s quedó eliminado de la Copa Argentina ante Sarmiento para acrecentar la crisis futbolística y dejar a Burgos caminando en la cornisa. Un partido donde no hubo respuestas en cancha e incluso pareció dejar mensajes entre el Mono y los referentes del equipo, que terminaron reemplazados o expulsados.

Burgos puso en cancha un equipo que desde los nombres ofrecía mejores sensaciones, pero está claro que en este momento de la Lepra no alcanza con las intenciones y mucho menos con los nombres.

Formica de enlace, Scocco y Cristaldo arriba, el regreso de Negri y Pablo Pérez para iniciar jugadas. Esa fue la idea de Burgos, con un equipo que salió de movida a presionar al rival en busca de incomodarlo.

Fue un rato, un cuarto de hora donde hubo algunos buenos pivoteos de Cristaldo y un par de proyecciones interesantes de Negri. No mucho más, aunque Sarmiento tampoco hacía demasiado.

Así, las chances de gol surgieron por errores, de uno y otro lado. Mal pase de Pablo Pérez, remate de Arismendi que resolvió bien Aguerre. Mano de Vicentini fuera del área, tiro libre de Scocco con destino de red que encontró un atajadón del arquero. Y el regalo de Lema, que dudó con una pelota dominada dentro del área y se dejó robar por Borassi, quien transformó una avivada en gol.

La intensidad de Sarmiento para marcar, y la lentitud física y mental de la Lepra para generar juego puso el partido en zona complicada, de difícil remontada. Y mucho más cuando Lema, para redondear una noche paupérrima, cometió una falta de amarilla estando amonestado y dejó a Newell’s con uno menos a los 10 minutos del complemento.

Newell’s quedó defendiendo con los dos zagueros de la reserva, le dejó la responsabilidad de construir a Sforza y Sordo, dos juveniles, y con Scocco y Cristaldo esperando una pelota cerca del área rival casi como quien aguarda un milagro.

El final fue decepcionante. Un Newell’s sin ideas, con un mensaje de Burgos sacando a todos los referentes, Formica, Pérez, Scocco para terminar el partido con muchos pibes asumiendo la responsabilidad de una remontada que pintaba imposible. Fernández haciéndose echar por un patadón. Y un equipo que se fue de la cancha casi sin patear al arco. Y Burgos que se fue de San Nicolás sin demasiado sustento para continuar. Porque los fracasos obligan a tener responsables.

La previa del partido

Newell’s atraviesa una crisis futbolística preocupante. El intento de recuperación que evidenció el equipo con la llegada de Burgos fue sólo un veranito. El golpazo del Clásico y la casi confirmada eliminación de la Sudamericana puso al Mono en un lugar incómodo, donde sobran los cuestionamientos, en especial de los hinchas.

La Lepra no consigue resultados, pero lo que es aún peor, juega feo. Y cuando se habla de poca vistosidad en la forma expuesta por el equipo dentro del campo de juego, en los últimos partidos hay que sumarle cierto desorden táctico, muchas veces provocado por decisiones del propio entrenador.

El semestre leproso fue un martirio y sólo le queda un partido importante para al menos un bálsamo y que las heridas duelan menos, o al menos se anestesien por un rato. Y ese partido será el que Newell’s afrontará este lunes desde las 17.10 ante Sarmiento en San Nicolás, por 16vos de final de la Copa Argentina.

¿Se juega la continuidad Burgos? Resulta extraño pensar que un entrenador que vino sobre la marcha, hace apenas dos meses, que tuvo que hacerse cargo de un equipo mal preparado físicamente y golpeado anímicamente, que no pudo elegir los refuerzos y tuvo muchos lesionados en este transitar, tenga que revalidar su puesto en un partido de Copa Argentina. Pero las heridas de estos últimos partidos fueron tan profundas que nadie se sorprendería si una derrota genera que la dirigencia, obligada a encontrar culpables, le pida que dé un paso al costado.

Es una final. Eso es lo que expresa Burgos cada vez que le ponen un micrófono y habla del partido que se viene. Muchas veces estas expresiones son exageradas, con poco sentido, igual que loa análisis posteriores de los partidos que realiza el entrenador, pero esta vez es real que la Lepra se juega una final. Y el Mono también.

¿Cómo afrontará Burgos este partido tan trascedente? No hay ninguna duda que con lo mejor que tiene. Si puso titulares contra este mismo equipo hace una semana cuando la valía de los puntos era nula, obviamente hoy no puede guardarse nada. Pero esa decisión de incluir a todos en el partido de la Liga dejó secuelas: la lesión de Maxi Rodríguez y un desgaste mayor para varios jugadores que unos días después tuvieron que jugar un partido decisivo por la Sudamericana en Paraguay.

Newell’s muestra varios problemas futbolísticos. Más allá de que guste o no la idea de Burgos, hay situaciones que deterioran el funcionamiento del equipo y el técnico deberá resolverlas de inmediato, aunque sin una modificación de esquema parece difícil que suceda.

Con el 3-4-2-1 que plantea Burgos, el nueve queda muy aislado. Lo sufrió Maxi, y también Scocco, que además muestra un pobre rendimiento individual. Y no hay otro nueve. Enzo Cabrera no aprovecha las chances que tiene y Jonatan Cristaldo estuvo afuera muchos partidos. El Churry podría ser la solución, pero su estado físico no entrega garantías aunque al menos estará como una posibilidad.

Otro problema sin resolver fue encontrar reemplazantes de los carrileros. Las lesiones de Franco Negri y Jero Cacciabue fueron un dolor de cabeza. Ambos futbolistas eran la llave del equipo en ataque, con goles y participación activa en cada situación ofensiva. Y en esa rachita inicial de seis partidos sin derrotas, hubo mucho de Negri y Cacciabue. Y se notó aún más a partir de las lesiones que los dejaron afuera. Ni Llano ni Orihuela estuvieron a la misma altura. Por eso el retorno de Negri, aunque no esté en plenitud, es una buena noticia.

Parece poco para justificar el pobre presente, no es lo único. La defensa muestra inestabilidad, en especial cuando obliga a Lema y Cabral a salir lejos; el recambio en el banco es mínimo; y la irregularidad de la mayoría de los futbolistas está a la vista. Si se le suman los ausentes por lesiones, hay explicación para un momento terrible, que hace tambalear a un entrenador que apenas suma una decena de partidos.

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