Economía

Análisis económico

Las razones de la suba del pan

Desde distintos sectores analizan la injerencia del trigo en el valor final del producto; evalúan efectos de la devaluación sobre el insumo primario. La suba del commodity y sus explicaciones, y las consecuencias de la falta de intervención estatal


Los costos del trigo y la feroz suba de tarifas generan un escaso margen para el panadero. Foto: Juan José García.

Álvaro Arellano | Especial para El Ciudadano

Tras conocerse el dato arrojado por Industriales Panaderos de Rosario, que revela el cierre de 60 panaderías en los últimos 18 meses, surge el interrogante de cuál es el problema de raíz, o qué gravita más a la hora de evaluar motivos. “El trigo impacta directamente en el precio de la harina. Lo que más impacta son las tarifas y la harina, recién después incide la mano de obra como tercero o cuarto eslabón”, deslizó Gerardo Di Cosco desde la entidad panadera, en relación a cómo desde el sector evalúan la participación de costos.

Di cosco sostuvo ese esquema y señaló que al día de hoy “de costo sale $13 el kilo de harina; es el 25% de lo que sale hoy el pan ($55)”. Por otro lado, explicó que aunque el insumo primario pasó a gravitar en mayor medida, “lo más importante son los servicios (gas, luz, agua), y no tanto los impuestos”. Luego del acuerdo salarial del 15% por seis meses, octubre es la fecha acordada para renegociar (entre un 10% y un 15% más) acuerdos salariales de trabajadores del sector. Aun así, para el industrial panadero “no incide tanto como los servicios y harina, que están mano a mano”.

En paralelo a la fuerte escalada del dólar en los últimos meses, Di cosco reconoció un aumento promedio del 140% en la bolsa de harina entre mayo, junio y julio. En el acumulado semestral, habló de una bolsa de harina que estaba a 280 pesos en febrero, y subió a 630 a principios de julio. Se refirió también al precio internacional, e hizo mención de lo que se paga el trigo en el exterior: “En Chicago está aproximadamente 180 dólares la tonelada de trigo cuando acá está 220, 230 dólares. Se había garantizado que el precio iba a estar regulado, y hoy la realidad muestra que el Estado no intervino”. Esto último lo ratifica tras una reunión que mantuvieron el año pasado en la Secretaría de Comercio de la Nación, donde les manifestaron que “el dios mercado se iba a ocupar de acomodar toda la situación”.

La ministra de Producción de Santa Fe, Alicia Ciciliani, se refirió al tema como un problema que padecen los sectores industriales vinculados al mercado interno. Sostuvo que al tener un commodity atado al dólar, el aumento de la divisa extranjera “provoca una cadena, y si no se lo puede trasladar directamente a precios es un problema”. Al respecto profundizó: “El desacople que provocó la devaluación con una inflación del 30% genera un desajuste de precios relativos muy fuerte, y hay sectores que están vinculados al mercado interno muy comprometidos porque no pueden trasladarlo a precio, dado la baja en el poder adquisitivo de la gente”.

Productores y molineros

Desde la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (Fada), elaboraron dos participaciones de costos en el mes de febrero. Por un lado el costo para los panaderos: un 53,2% de costo laboral, materia prima (harina) un 19,7%, impuestos un 12,4%, gastos fijos (gas, alquiler, mantenimiento) un 11,3%, otros insumos un 1,9% y finalmente los fletes con 1,5%. Y por otro lado analizaron la cadena en conjunto (costos en producción primaria, en industria y en panadería), que representa lo que paga el consumidor: 66% son costos desde la producción de trigo, pasando por la industria panadera, previo a la venta del producto en el comercio, el 22,8% impuestos y el 11,2% ganancias.

Natalia Ariño, de Fada, sostiene que “la participación de la producción primaria en la elaboración no tiene una gran incidencia”, por lo cual insiste en que ese esquema de febrero se va a mantener. Esto, pese a que reconoce un aumento del 67% del precio en pesos del trigo de febrero a julio, que lo achaca a “la devaluación por la cotización del dólar” y a “una cuestión internacional”, en función de que sostienen que es el mercado internacional quien fija el precio. En ese mismo período, el precio de la tonelada de trigo en dólares varió un 21% (de 175 a 215 dólares), mientras que el dólar en Argentina cotizó de 20 pesos a 28, siempre en el período entre febrero y julio de 2018.

Diego Cifarelli, de Industriales Molineros, reconoce el aumento del trigo y la harina, pero lo relaciona “fundamentalmente al mercado”, entendiendo que es el actor que está traccionando los precios en el mercado interno. “El trigo vale (en el mercado interno) lo que determina el precio internacional. Hay excepciones; cuando no hay la oferta suficiente para que los molinos locales satisfagan su demanda, entonces el trigo puede valer más que lo que fija el precio internacional”. Desde su análisis, las inundaciones en el campo generaron esa falta de oferta, factor que considera el causal del aumento del commodity, y no la quita de retenciones o la devaluación cuando fue consultado por ello.

En relación a las retenciones a la exportación de trigo, que a fines de 2015 eran del 23% y hoy ya no forman parte de las políticas de gobierno, Cifarelli lo considera un sistema que “castigaba al productor generando un excedente que iba al Estado”. Asimismo explicó que con políticas proteccionistas, el Estado obligaba a vender a un precio determinado la harina, y obligaba a vender el pan a determinado precio, pero ese valor del pan no se cumplía”, ya que “era muy difícil controlar a todas (las panaderías)”.

El estado ya no interviene

Desde otra perspectiva, el economista e integrante del Centro de Economía Política Argentina (Cepa) Juan Cruz Lucero analiza y afirma que la devaluación es causal del aumento del precio del trigo en el mercado interno, pero aporta otro factor. “La quita de los Registros de Operaciones de Exportación (ROE) libera la situación de los productores y exportadores que los lleva a exportar prácticamente todo lo que tienen y eso te deja sin cantidades para el mercado interno”. Este registro se instaló en 2008 con la idea de garantizar un nivel de stock al mercado interno al precio interno subsidiado. Para Lucero, esa quita significa que “ahora el mercado decide, ése es el mensaje, y el mercado va a elegir el lugar donde haya mayor rentabilidad”.

Si en algo coincide su análisis con lo expuesto por Fada o Faim, es en el hecho de que “el Estado ya no interviene más”, aunque con otra lógica sobre esa realidad, basada en que dicha ausencia genera que “el precio internacional es la referencia que tracciona los precios para el mercado local”, y “hay menos cantidad para el mercado interno, con lo cual es más caro”. Consideró fundamental las retenciones como herramienta, para abastecer el mercado interno y las arcas públicas con posterior destino a subsidios, y concluyó: “Cuando no tenés ningún tipo de control, vas a hacer lo que a vos te convenga (como productor), y uno no puede pretender que los empresarios hagan gestas patrióticas y pierdan plata, por eso el problema es el accionar del Estado”.

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