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Las Flores: del estigma a los premios por belleza y ritmo

La comparsa Generación Futura, surgida del barrio de zona oeste, coronó un rey y dos reinas: es inédito.

Por: Laura Hintze

“…Nadie puede negar el poder diabólico de la belleza. Se trata en realidad de una fuerza mucho más irresistible que la del dinero o la prepotencia…”, dice Alejandro Dolina sobre “las mujeres hermosas de Flores”. Bien podrían esas palabras estar dirigidas a la simpatía y belleza de las reinas de la comparsa del barrio Las Flores, de Rosario. Cabe ejemplificar: un señor, acompañado por su mujer, no pudo evitar suspirar “Tendríamos que mudarnos al barrio Las Flores, ¡hay chicas tan lindas!”. Y no fue el único susurro, ni el único que aludió a lo lindo que se veía todo. Una vez terminada la salida, decenas de chicos pidieron fotos con las reinas, mientras que las chicas más chicas rodeaban al rey.

Rocío González, Giuliano y Rocío Robles nunca se imaginaron que iban a ganar. Seguían sonriendo, sorprendidos, y revivían constantemente ese momento: “Yo fui la última que nombraron. Ni lo pensaba, porque si ya había ganado Ro por la batucada, y Giuli, yo no creía que iba a salir… ¡pero sí!”, relató la reina del Carnaval. Hace siete años que está en la comparsa, “poniéndole garra”, y además, está cursando su último año en la secundaria. Mientras va a la escuela, trabaja de recepcionista en Metropolitano, y junto a Rocío y Giuliano, hace promociones de boliches y un curso de modelaje en la agencia de Gustavo Yanczewski.

Por su parte, la reina de la batucada cuenta que bailó toda su vida. Es la hija de la directora de la comparsa, por lo que considera al carnaval como su “forma de vivir”. Ella acaba de terminar la secundaria, y, junto con los cursos de modelajes y promociones de eventos, en abril comenzará su tecnicatura en “Familia y Minoridad”.

Giuliano es el más grande de los ganadores: tiene 21 años y estudia Marketing. Aún así, espera empezar, lo antes posible, sus estudios de actuación. Como las chicas, va al curso de modelaje y realiza promociones de boliches, pero él tiene una particularidad: este fue su primer año en la comparsa, y ya se coronó rey. “Arranqué este año porque Rocío (Robles), junto a su hermana y familia, me obligó. Para mí fue suerte de principiante, porque no sabía ni bailar. Es más, me decían saltimbanqui, porque en una salida lo único que pude hacer fue saltar. Jamás me imaginé algo así”.

Ellos son los más lindos y los mejores del carnaval de Rosario, y viven en uno de los barrios más pobres y estigmatizados de la ciudad. Lejos de escaparse de su procedencia, se toman como un ejemplo e invitan a más a sumarse a la comparsa y demostrar que “no hace falta ser del centro para tener mucho talento”. Así, para la reina de la batucada, “en Rosario hay mucho prejuicio. La gente se piensa que somos todos choros, pero no es así. Acá hay ganas de hacer muchas cosas, y la gente no lo ve”. Giuliano, por su parte, considera que desde la comparsa ellos también intentan “que Rosario tenga la mente más abierta y una visión ampliada a toda la ciudad”. Y no dudó en destacar: “Un barrio olvidado ganó los tres reyes, y ese mismo barrio está lleno de chicas lindas”.

Estar en la comparsa es, para todos los que forman parte de ella, una forma de expresión. Rocío R. destaca que no es un dato menor que sean todas de zonas periféricas, que es la forma que tienen tantas personas de mostrar que están. “Le damos a la gente algo positivo, transmitimos alegría, y eso no siempre se hace ni muestra”, agregó Giuliano.

La mejor y más vieja comparsa

Cuando estaban volviendo en colectivo, una chica de nueve años mostraba su traje de baile. Se leía el número quince, por los años que cumple la comparsa en la que participa. Era un poco tímida, pero aún así contaba algunas cosas:, que va a la escuela, que no le gusta la escuela, y que su materia favorita es “la comparsa”. Ya nadie quiere irse a un club, ni siquiera partir unos días de viaje: la comparsa es el modo de vida de cada uno de los chicos del barrio, de los más chicos a los más grandes.

Todas las noches, a partir de las fiestas y hasta que terminan los carnavales de la zona, más de cien chicos se acercan al pasaje Villegas al 6400 a ensayar para la comparsa. Teniendo en cuenta el calor, y que muchos de ellos trabajan o vienen de muy lejos, el encuentro comienza a las 20 y termina a eso de las 22.30. Luego, se preparan unas pizzas o unos choris en la casa de Susana y allí se ponen a coser, a bordar, a pegar, a  armar los trajes de cada uno como cada uno lo quiera. Con cada salida que hacen, o con algunos sponsors del barrio, pueden financiar algunas cosas. Y aunque también colaboran aquellos participantes que tienen trabajo, nadie tiene la obligación de hacerlo. La comparsa es de todos y para todos, y allí, hasta los periodistas están en pie de igualdad, cargando cajas, abrochando trajes, pintando algunos ojos.

Son 120 los que participan de “Generación Futura”. El más chico tiene tres años, y el Rey Momo, que ahora no puede salir por estar en silla de ruedas, tiene 80 años. Hay familias completas bailando, nadie se queda afuera: “Ni por ser gordo, ni alto, ni flaco, ni nada. Ni por la edad y menos por la plata”, aclaró Susana, la directora y fundadora de la comparsa. Ella trabajaba en un jardín del barrio Las Flores, encargándose de todo lo relacionado a la recreación. Armaba dormidas, campamentos y, claro, murgas. “Primero se llamó Murga del Caramelo, pero como era del jardín, a los seis años se iban. Entonces buscamos una actividad común y fue la comparsa. Le cambiamos el nombre, se llamó Generación Futura porque cada uno traía a alguien de su familia”.

En un barrio donde no hay club ni colectivos que lleguen a las piletas cercanas (las del Saladillo o las del Parque del Mercado), a los chicos les queda encontrarse a bailar en lo de Susana. Por eso, para todos, esto ya es una forma de vida. “Y también una forma de participar, de formar parte de algo, aunque sea sólo por cuatro días. La comparsa es la voz de lo que se quiere representar, pedir, decir, mostrar”. Susana es entrerriana, por eso dice que lleva el carnaval en su sangre y que para ella, la murga es la forma que tienen de expresar su alegría. Por eso los festejos del lunes, hasta tan tarde, y la sorpresa, la grata sorpresa de recibir un conocimiento que demuestra que no van por el camino errado.

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