El Hincha

Fútbol femenino

Las chicas fueron gigantes

Los planteles de Central y Estudiantes disputaron un partido entretenido en Arroyito. Fue triunfo para el Canalla por 3-0 con goles de Virginia Gómez, Erica Lonigro y Maira Sánchez


Fotos: Juan José García

“Dejá de joder nena, andá a estudiar”, o “Andá a lavar los platos”, son frases que las jugadoras de Central y Estudiantes escucharon (y escuchan) de aquellos a los que les molesta que jueguen al fútbol. De algunos, no todos. Y en el partido amistoso de ayer por la noche las escribieron en una pelota. Una forma simbólica de exponer aquellas negativas a las que se tuvieron que enfrentar para hacer lo que les gusta.

El partido amistoso ante Estudiantes, que fue triunfo canalla por 3 a 0, fue una batalla ganada por las Pinchas y las Canallas. Jugar en un estadio de primera como preliminar no es algo que suceda a menudo, casi inédito para las chicas que juegan a la pelota.

La hinchada dijo presente y el “vamos las pibas” resonó cuando salieron del túnel del Gigante de Arroyito. Y los aplausos fueron genuinos, despojados de esa negativa que muchos aún tienen de ver a mujeres patear una pelota.

Los goles también estuvieron. Primero por parte de Virginia Gómez, con un tiró de afuera del área. Después llegó el gol de Erica Lonigro, y cerró el marcador Maira Sánchez, después de una mala salida de la arquera rojiblanca. Pero el resultado sólo es anecdótico, más allá de que fue justo.

Las dirigidas por Rosana Gómez hicieron un gran partido. Se acomodaron bien a las dimensiones de la cancha (entrenan y juegan en Cosecha, una terreno más chico), y dominaron durante casi todo el partido a un rival que, a pesar de jugar en una categoría mayor como lo es la Primera A de AFA, no fue superior. Central, sin dudas, tiene el potencial y las jugadoras capacitadas para empezar a competir a nivel nacional.

Hubo festejo, al levantar la “Copa Sorora”. Y luego ambos equipos se fueron al vestuario. Pero no fue el final. Se cambiaron y volvieron a la cancha, ahora para salir al lado de los muchachos de Primera, y aunque sea por un rato, dejar en claro que el fútbol femenino quiere estar en la misma línea que el masculino. En Central se dio un primer paso.

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