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Críticas

La suba del gas suma otro dolor de cabeza al sector industrial

Las boletas con el consumo de abril comenzaron a llegar con alzas de hasta 1600%. Y se agregan así al tarifazo de la luz.


Los sectores industriales de la provincia que aún están asimilando el fuerte impacto que les trajo la suba de la luz comenzaron a sufrir un nuevo “dolor de cabeza”. Es que en los últimos días empezaron a llegar las boletas del gas, un insumo que también es elemental en la matriz productiva de varios rubros. Y los aumentos por el consumo de abril llegan en algunos casos al 1.600 por ciento. Es decir, la tarifa a abonar se multiplicó por 17. Según admitió el ministro de Producción santafesino, Luis Contigiani, el panorama asoma muy preocupante para muchas pequeñas y medianas empresas que deben afrontar un alza en sus costos que a esta altura ya es sideral. El gobernador Miguel Lifschitz le encargó a Contigiani un relevamiento de los problemas que el incremento provocó en distintos sectores productivos. Ese documento será presentado esta semana a funcionarios nacionales.

Los primeros números en torno al incremento del gas los entregó el propio Contigiani en el transcurso de la semana en el marco de un encuentro que tuvo con representantes de sectores industriales para analizar el impacto que está generando en Santa Fe el crecimiento de la importaciones fruto de la apertura económica que encaró el gobierno nacional de la alianza Cambiemos.

El funcionario mostró cifras de empresas de la ciudad de Las Parejas, capital de la pyme agroindustrial, de San Jorge, y también de Rosario. Según contó, el aumento promedio en las boletas de gas con el consumo de abril ronda entre 1.000 y 1.200 por ciento. Pero en algunos casos los montos llegan al 1.600 por ciento.

Contigiani se detuvo en la situación de la fábrica de bolitas Tinka, ubicada en la ciudad de San Jorge y la única del país en su tipo, que pasó de pagar 35 mil pesos a 185 mil.

También mencionó que a otra firma le llegó una factura de 380.000 pesos, cuando su consumo anterior promediaba los 30 mil.

Los guarismos le llegaron al funcionario a partir de los llamados telefónicos que comenzó a recibir de los propios industriales, quienes no le ocultaron su preocupación.

“El teléfono me empezó sonar entre miércoles y jueves cuando vieron las boletas. Es realmente delicado el escenario. Aún no resolvimos la situación de las tarifas eléctricas y ya nos llegan al Ministerio notas, pedidos, urgencias por el aumento desproporcionado del gas. Lo más grave es que se da en un contexto de recesión económica”, lamentó el ministro.

Las subas se dan luego de que a fines de abril el gobierno nacional anunciara un aumento retroactivo al primer día de ese mes (se hizo eje en las tarifas residenciales mencionando que el alza promedio seria del 300 por ciento) del costo del suministro, que en Santa Fe distribuye Litoral Gas.

A ese incremento se sumó otro que debía haberse aplicado en 2014, pero se frenó por un amparo y una cautelar judicial, que ahora dejó de estar vigente.

En ese marco, Contigiani volvió ayer a cuestionar las políticas del gobierno nacional y se preguntó bajo qué contexto se lleva adelante “el sinceramiento de tarifas”.

“No se sabe bien cuál es la estrategia para implementar una suba de este tipo. Por un lado el Banco Central incrementa las tasas de interés para intentar bajar la inflación. Y por otro se observa que la suba de servicios que promueve el Estado es el mayor causante del aumento de precios”, señaló el ministro.

El ministro dijo que son varios los sectores que hoy están afectados por el aumento del gas. Los más complicados son lo que deben usar calderas y hornos. Entre ellos están las fundiciones, las industrias plástica, metalúrgica, metalmecánica, química y aceitera.

En tanto, Miguel Conde, integrante de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario, contó que de la comparación de sus dos últimas facturas surge que el valor del metro cúbico pasó de 0,12 peso a 1,94. Es decir, el costo se multiplicó en este caso por 16.

Tras eso, el dirigente confió que por el consumo de abril su empresa, San Diego (que se dedica a la fundición de aceros moldeados y nodular), recibió una boleta de gas de 15 mil pesos. Mientras que el mismo mes del año pasado había pagado 900 pesos. Y estimó que en los meses de invierno podría llegar a abonar hasta 70 mil pesos.

“Todos los costos suben y la demanda está bastante retenida. Ahora hay que ajustar los salarios un 35 por ciento. A este ritmo a las pymes metalúrgicas nos va a acostar un año largo recomponernos”, sostuvo Conde.

Por su parte, desde la Asociación de Industriales Panaderos de Rosario, Jorge Vitantonio, vicepresidente de la entidad, manifestó que la suba complica aún más la situación de un sector que en el último tiempo ya mermó notoriamente sus ventas.

“Todo sigue sumando. La realidad es delicada. Y sobre todo para las panaderías que tienen que alquilar el local, a quienes hoy se le hace muy difícil aguantar”, sostuvo el dirigente, quien dijo que este mes recibió una boleta de 4 mil pesos. Hasta ahora abonaba alrededor de mil.

Según estimó Vitantonio, en el sur santafesino hay 800 panaderías que emplean de forma directa e indirecta a unas 10 mil personas.

Cerca de los despidos

El ministro Contigiani había lamentado el jueves pasado que el ingreso indiscriminado de productos importados pudiera comenzar a poner en riesgo los empleos y el esfuerzo económico realizado por el empresariado local. “El ejemplo más claro es el de la fábrica Liliana, que realizó una importante inversión y hoy traen licuadoras de China o Brasil más baratas. Es una lástima, porque aquí hay seriedad y apuesta al mercado interno”, expresó.

Según el Ministerio de Trabajo de la provincia, a cargo de Julio Genesini, todavía no se destruyeron empleos de forma masiva. Contigiani ratificó la información de la cartera laboral, pero señaló que “se está viendo la antesala” de un panorama de cesantías en industrias de distintas ramas, que se manifiesta por ahora con retiros voluntarios, vacaciones anticipadas y suspensión de turnos de trabajo y de horas extras.

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