Ciudad, Edición Impresa

La Redonda abrió sus puertas

“Creemos que esto contribuye a hacer una microcultura del barrio, una cultura de la ciudad y el país”, dijo la ministra Chiqui González durante la inauguración del espacio cultural ubicado en la capital provincial.

Por: Agustín Aranda

El espacio cultural y artístico La Redonda, Arte Cotidiano –ex Estación Santa Fe Cambio– se inauguró con un multitudinario show clown más la presentación estelar del Chango Spasiuk. La obra, con el semblante inconfundible de la ministra de Cultura e Innovación, Chiqui González, fue pensada para exposiciones artísticas y junto con el Parque Federal y el Molino, Fábrica Cultural –inaugurado hace unas semanas– son las tres grandes obras culturales del Bicentenario previstas dentro del plan de recapitalización de la ciudad de Santa Fe. Del acto de inauguración participaron el gobernador Hermes Binner, los ministros de Gobierno y Reforma del Estado, Antonio Bonfatti; de Obras Públicas y Vivienda, Hugo Storero, y de Innovación y Cultura, María de los Ángeles González; los intendentes de Santa Fe, Mario Barletta, y de Rosario, Miguel Lifschitz, entre otras autoridades provinciales y municipales.

Abre las puertas

Al ingresar por La Redonda –ubicada en calle Salvador del Carril y Pedro Víttori–  realmente se ingresa por “La Cuadrada”, donde funcionaban hace más de un siglo los espacios de refacción de mayor complejidad –tornería, sector de baterías, sala de herramientas– y también los sanitarios y oficinas del personal ferroviario. Allí, antiguos vehículos recuperados y postales de la época más un plano del predio dan comienzo al nuevo espacio cultural de la capital santafesina. En forma permanente, dos colecciones de obras de arte de Cesar López Claro y Roberto Favaretto Forner avivan el ingreso de La Redonda, también customizada con gigantografías de fotografías de la construcción en 1905, en la que se observan temerarios obreros desafiando las alturas y posando para la ocasión.

Al llegar a la traza semicircular por la que ingresaran durante las primeras décadas del siglo pasado 40 máquinas del Ferrocarril Santa Fe y luego del Belgrano, el visitante encontrará distintos dispositivos lúdico-pedagógicos tales como El Enredo –espacio de tejido–, un ring de lectura –cuadrilátero inflable donde los niños pueden revolcarse a leer fragmentos de autores santafesinos–, un ring de escritura –para confeccionar postales–, sendos Simón Dice sobre el piso –juego que mezcla memoria y colores primarios–, Cultura en Movimiento –sistema de bicicleta fija y proyector–, una playa –pantalla con imágenes de mar y arena– y el Bar de Todas las Escuchas. Todavía adentro y mirando al Parque Federal, desde donde ingresaban los distintos ramales hacia dos bandejas giratorias de las cuales se recuperó sólo una, enormes espárragos, sardinas y hongos otorgan la sensación de haber cruzado el espejo de Alicia.

“Estamos felices porque este hijo (por La Redonda) es distinto de La Isla de los Inventos y el Molino Franchino –que es una fábrica cultural– que se constituye en un proyecto nuevo de arte y vida cotidiana, donde confluyen una exposición artística y un ring de lectura. También hay un ring de escritura donde se realizan postales sobre este fin de año, cartas de amor, una playa donde uno medita frente a una enorme proyección del mar. Hay pistas de danza y acróbatas”, explicó a este medio Chiqui González, quien se mostró satisfecha por la masiva convocatoria. De acuerdo con la funcionaria que pensó el proyecto artístico-cultural, La Redonda armoniza con el Molino Franchino. “Si uno hace una línea ferroviaria desde allí se puede apreciar una intervención urbana desde el coqueto bulevar hasta el Santa Fe profundo. Es un lugar para los vecinos, que cuenta también con un inmenso parque. Creemos que esto contribuye a hacer una microcultura del barrio, una cultura de la ciudad y el país”, apuntó.

Consultada por el traslado de las experiencias del Tríptico de la Infancia –Granja de la Infancia, Jardín de los Niños, Isla de los Inventos–, que lleva más de una década en Rosario, Chiqui reflexionó: “Estamos haciendo algo que tiene la ciudad de Rosario –fábricas culturales– pero éstas están apuntadas hacia jóvenes y jóvenes adultos, no sólo a niños. Hay mucho de lo que hicimos en Rosario pero está mucho más lanzado hacia el concepto de vida cotidiana de toda la familia, no sólo de los chicos”. A su vez, la ministra provincial adelantó que durante los próximos meses estas ideas apuntadas a los jóvenes se materializarán en las obras de la Ciudad Joven del Río, que ocupará los galpones 11, 13, 15 y 17: “Esa parte de joven, que expresa sus emociones en salas de grabación y ensayo, fábricas de diseño y distintas actividades apuntadas a salidas laborales. Lo mejor de lo que aprendimos en Rosario vino a Santa Fe y ahora vuelve”.

En tanto, Chiqui informó que durante la primera parte del 2011 comenzará la licitación para la segunda etapa del Molino Franchino –espacios de cooperativas y hasta una isla de edición de video– para que a fin del año próximo se complete la reconstrucción del edificio maestro restante.

Patrimonio vivo

En diálogo con El Ciudadano, Julio Quintero, integrante del Museo Ferroviario Regional de Santa Fe, y Rolando Maggi, director del museo rosarino Julio Marc, explicaron la importancia de la Estación Santa Fe Cambio (1905-1995), que ahora se convirtió en espacio cultural para la capital provincial. “La Redonda fue la estación de mantenimiento más importante de Sudamérica y tenía un valor incalculable a comienzos del siglo 20. Además de ser el kilómetro 0 –antes de que se estatizaran los ferrocarriles y pasaran a tener su sede en Buenos Aires–, Santa Fe fue uno de los primeros lugares de Argentina en producir máquinas vaporeras íntegramente”, sostuvo Maggi. Aún más, señalaron los expertos, la obra de la Redonda comenzó con capitales santafesinos que habían obtenido tras un cese de tierras norteñas a La Forestal. “Sin embargo, fueron los franceses quienes edificaron el lugar, realizando un trabajo de ingeniería extraordinario”, apuntó Quintero mientras explicaba también los astutos sistemas de ventilación del diseño francés que coronan la estructura. “Eran 40 entradas para las máquinas mediante la mesa giratoria (que aún se sostiene intacta y de la que se desprenden todavía algunos rieles hacia el cuerpo semicircular) por la que ingresaban al edificio para arreglar problemas menores sobre el sector circular y motor sobre La Cuadrada”, añadió el integrante del museo santafesino. Sobre los alrededores de la recuperada Redonda se levantan 3 tanques, uno para abastecimiento de agua –recordar que eran máquinas a vapor– y uno para el tratamiento de la misma. “Era necesario porque el agua de Santa Fe generaba incrustaciones en la caldera y arruinaba la máquina”, explicó Maggi. Cerca del sendero de postes de luces que iluminan el Parque Federal se encuentra el esqueleto de lo que fue durante la década del 60 el galpón de mantenimiento de los coches diésel, compuestos por cuatro cuerpos –una cabina y máquina en cada punta y dos remolques en el medio–, hoy despojado de techo y paredes tras años de abandono y saqueo. “Durante la década del 90 el Santa Fe dejó de trabajar, lo mismo ocurrió con la mayor parte de los ramales del interior”, señaló Maggi, quien se lamentó también por la remodelación de la actual Terminal de Ómnibus de Santa Fe, que antes era de trenes. En sintonía, el gobernador de la provincia, Hermes Binner, explicó que el edificio “era un taller de máquinas del ferrocarril Santa Fe, que durante 100 años estuvo trabajando y dando servicios para que tengamos vías de comunicación”, las cuales permitieron, según recordó Binner, “fundar pueblos y comunidades, y arraigar a la gente a la tierra”. “La cultura del trabajo se transforma en la cultura integral que necesita nuestra sociedad. No podemos vivir del pasado; tenemos que mirar hacia el futuro, que nos dice que hoy hay que crecer en base a la búsqueda permanente de la igualdad y de la dignidad de todos los argentinos”, concluyó el mandatario antes de ingresar a recorrer las instalaciones.

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