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La fábrica de documentos

El Ciudadano visitó la planta estatal en Buenos Aires donde confeccionan los nuevos DNI. La demanda diaria supera los 15 mil y el moderno mecanismo de producción digital acelera los tiempos de entrega.

Por: Guillermo Griecco

Parece que sacar el nuevo DNI ya no resultará engorroso. Después de cuarenta años el Estado nacional renovó el sistema que confecciona los documentos de identidad de todo el país. Con un potencial de producción que supera la demanda diaria de más de 15 mil documentos y en un remozado edificio emplazado en el barrio porteño Parque de los Patricios, la fábrica de los nuevos DNI, equipada con tecnología de punta, reemplazó un proceso manual y obsoleto por un trámite digital y moderno que acelera los tiempos de producción documentaria.

“La identidad de una persona es todo”, afirmó el ministro del Interior Florencio Randazzo durante una visita a la planta de confección de los DNI junto a periodistas de distintos medios de comunicación del país, entre ellos este diario. Allí unos mil trabajadores están abocados desde noviembre del año pasado a la confección de los nuevos documentos, que como principal novedad incorpora el DNI-tarjeta, una suerte de cédula de identidad que sirve para todos los trámites menos para emitir el voto.

El costo de implementación de la fábrica estatal del nuevo DNI ascendió a 18.600.000 dólares, contra la escandalosa licitación privada a fines de la década del 90 que tuvo como protagonista a la empresa alemana Siemens, que había ofrecido un contrato al menemismo por 1.260 millones de dólares. “Parece que cuando las cosas se hacen bien no es noticia”, consideró Randazzo.

“Ésta fábrica es ciento por ciento argentina. Estamos reparando una deuda histórica, aunque todavía falta mucho. El equipamiento y la tecnología fueron desarrollados por personal del Estado mediante software libre. Ahora el trámite puede demorar unos quince minutos y el envío, si el trámite se hace en un centro de documentación rápida, hasta diez días hábiles”, comentó el titular del Ministerio del Interior, que a través del Registro Nacional de las Personas viene trabajando para que la digitalización del DNI llegue durante este año a los registros civiles de todo el país.

Randazzo encabezó la recorrida por la imponente planta de producción de los nuevos documentos de identidad y brindó detalles a los periodistas que lo seguían detrás. Lo que se conoce como una “visita guiada”. La fábrica cuenta con un centro de datos que realiza el control de los trámites, una sala de ingreso de datos, un centro informatizado donde se unifican todos los trámites que ingresan al Registro Nacional de las Personas. Tiene 52 puestos de ingresos, con 21 escáners.

En el archivo del edificio hay unas 60 millones de fichas que fueron digitalizadas como parte del proceso de modernización. Por la disposición de los ficheros, uno puede decir su nombre y en pocos minutos el encargado del área trae en su mano la ficha filiatoria requerida. Como parte del proceso, sesenta peritos y verificadores cotejan de manera informática las huellas dactilares y los datos de cada persona que tramita su nuevo DNI.

En el centro de impresión hay 16 máquinas que confeccionan más de 15 mil documentos diarios. Si bien de afuera de la sala parece que todos los empleados se entretienen escuchando música con sus MP3, al ingresar se percibe que en realidad los auriculares son para atemperar el constante zumbido de las máquinas, dotadas con tecnología de última generación.

Las cartillas eran confeccionadas en el Instituto Geográfico Militar, pero ahora se hacen en la nueva fábrica, que también cuenta con tres bóvedas que garantizan preservación y la seguridad del material. Luego, el ensobrado es el último eslabón de la cadena de producción. Y de ahí al correo.

El nuevo DNI trae la cartulina de la tapa y contratapa de color azul, cuenta con 32 medidas de seguridad y, como se dijo, viene con una tarjeta plástica que cumple las funciones del documento común. La entrega es a domicilio y no es obligatorio cambiarlo. El primero sigue siendo gratuito, el cambio obligatorio a los 16 años cuesta 15 pesos y las demás renovaciones 35 pesos. De noviembre de 2009 a la fecha se confeccionaron un millón y medio de nuevos DNI.

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