Edición Impresa, Policiales

evasión pactada

Fuga de Alcaidía: penan a policía

El espectacular escape que produjeron 13 presos en 2010 sumó a un tercer policía con condena firme, ya que dos no habían apelado: la Cámara ratificó que no avisó a compañero del ingreso de un recluso, a quien le dejó una escopeta a mano.


Una espectacular fuga llevaron adelante trece presos, en mayo de 2010, con la ayuda del personal policial que debía custodiar la Alcaidía Mayor de Jefatura: se hicieron de armas, tomaron una camioneta y salieron a los tiros del predio, acción que dejó a un custodio herido. Así lo entendió la Cámara Penal que confirmó la condena a un uniformado, quieren era celador de uno de los pabellones. El funcionario policial dejó en el patio a un interno que inició la evasión, se fue al baño y omitió prestar colaboración a sus colegas para evitar el escape masivo, sostiene el fallo. Es la segunda vez que un juez de sentencia lo encuentra responsable –la primera condena por este hecho fue anulada– y ahora el tribunal de segunda instancia ratificó la sanción a un mes de prisión y 3 meses de inhabilitación especial para el policía, que actualmente se encuentra en disponibilidad. Otros dos uniformados ya habían sido condenados por este caso.

El 28 de febrero de 2010, Jorge Ojeda estaba a cargo del pabellón N° 3 de Alcaidía Mayor de la Jefatura de la Policía. Según los testimonios recabados, el uniformado le permitió al interno Norberto Cayetano Rodríguez salir al patio a lavar la ropa sin avisarle a su compañero a cargo del pabellón Nº 1, Diego Cáceres. Además dejó abierto el portón de ingreso al predio con su barrera levantada. En un momento, llegó una pick up de economato con raciones de alimento para la cena de los internos. El vehículo era conducido por Bernardo Leiva.

El uniformado sostuvo que al llegar el encargado no salió a recibirlo y observó que la puerta del pabellón Nº 3 estaba entreabierta. Gritó por el megáfono varias veces, pero no encontró respuesta y cuando se acercó a la reja lo tomaron por el cuello, lo redujeron y le sacaron el arma reglamentaria –que no debía haber tenido encima, ya que los uniformados no pueden ingresar armados al penal–. Según la causa, momentos antes, Cáceres fue reducido por la espalda con un elemento punzocortante por Rodríguez, quien lo empujó contra la reja donde estaban los otros internos.

Ojeda había decidido ir al baño justo en ese momento, dejando su escopeta en una habitación sin llave que fue tomada por los internos. En total, se fugaron 13 reclusos a bordo de la chata de economato a los tiros y por el portón que había quedado abierto.

Los fugados fueron identificados como Juan Fernández, Andrés Ancherama, Carlos Fernández –homicida del abogado Guillermo Fiel–, Diego Fernández, Eduardo Mántaras, Sergio Bova, Carlos Ledesma, Rubén Peralta, César Zoni, Norberto Rodríguez, Víctor Náñez, Oscar Gregorio Caminos –primo del asesinado ex jefe de la barra de Newell’s Roberto “Pimpi” Caminos– y Sergio Vallejos, quienes fueron recapturados y reconocieron que sabían de la existencia de un acuerdo previo para facilitar la fuga por 5 mil pesos.

Los evadidos fueron condenados por el Juzgado de Sentencia 4ª por evasión, robo agravado, robo de automotor, privación ilegítima de la libertad, abuso de armas y resistencia a la autoridad. En cuanto a los tres policías, el juez de sentencia Julio Kesuani los encontró responsables. Pero Ojeda y el interno Rodríguez solicitaron la nulidad del fallo en su contra, planteo que fue admitido.

El caso regresó para el dictado de una nueva decisión al Juzgado de Sentencia 5ª°, a cargo de Gustavo Salvador, quien condenó –en agosto de 2016– a Ojeda a la pena de un mes de prisión y 3 meses de inhabilitación por el delito de facilitamiento doloso de la evasión. Por su parte, condenó al recluso Rodríguez a la pena de 18 años de prisión como autor de los delitos de evasión, robo, privación ilegítima de la libertad, lesiones agravadas por el uso de arma de fuego. A ello sumó una condena de 16 años de prisión dictada por el Juzgado de Sentencia 4ª por los delitos de homicidio agravado, abuso de armas, robo calificado y tentativa de robo.

La apelación

Ojeda apeló el fallo condenatorio y su revisión estuvo a cargo de José Luis Mascali, Carolina Hernández y Carlos Carbone. Los camaristas sostuvieron que Ojeda incurrió en omisiones dolosas que favorecieron la fuga. Para los vocales, está probado que el uniformado no dio aviso a su compañero del egreso del interno Rodríguez –recluso que “inició la secuencia de hechos que culminan con la fuga”– y dejó su arma antitumulto al alcance de la mano de Rodríguez. Tampoco reforzó las condiciones de seguridad al irse al baño y, tras escuchar el escape, no salió “por miedo a que lo mataran”, asumiendo una conducta pasiva frente al deber de actuar, detalla la resolución. Por lo que confirmaron la sentencia apelada.

Comentarios