Edición Impresa, Policiales

Fatal pelea por 500 pesos

Un hombre de 29 años fue asesinado por el propietario de un almacén del barrio, quien le fue a reclamar la cancelación de una deuda. Vecinos dijeron que la víctima había puesto en venta su casa para pagar.

pelea

Por: Lucía Demarchi

Diego vivía junto a su mujer y sus dos pequeñas hijas en una casita de material que había levantado con sus propias manos en una zona humilde ubicada al noroeste de Villa Gobernador Gálvez. Ayer al mediodía, cuando fue a su vivienda a buscar unas herramientas para hacer una changa en la propiedad de una vecina, el Chapu, dueño de un almacén ubicado en la misma cuadra, fue a reclamarle una deuda de 500 pesos. Diego le dijo que no tenía plata para pagarle lo adeudado, por lo que se generó una discusión entre ambos, hasta que el dueño de casa agarró un cuchillo y le dijo al almacenero que se fuera. Pero la pelea tuvo el peor resultado cuando minutos después, el comerciante regresó armado y efectuó dos disparos contra la casa de Diego, que estaba adentro. Uno de los plomos le impactó en la cabeza y le quitó la vida poco después. El Chapu se fue en su auto y al cierre de esta edición era buscado por la Policía.

Ayer, poco después del mediodía, calle Levalle a la altura del 2400, en Villa Gobernador Gálvez, estaba atestada de hombres, mujeres y niños que corrían de un lugar a otro. En el patio de una pequeña casita de material, una mujer con un bebé en brazos respondía las preguntas que la Policía le hacía. Dentro de la vivienda, el cuerpo sin vida de Diego yacía cruzado detrás de la puerta, sin vida.

Los vecinos no salían de su asombro. El Chapu, dueño de un almacén ubicado en la vereda de enfrente, le había pegado un tiro en la cabeza tras una discusión.

Momentos antes, según refirieron algunos vecinos a El Ciudadano, Diego había estado destapando una zanja de la esquina, porque hacía mucho tiempo que se lo pedían a la Municipalidad de Villa Gobernador Gálvez y no obtenían respuesta.

Cuando terminó con esa diligencia, Estela, una mujer que vive en la esquina le ofreció una changa: “Le ofrecí 15 pesos para que me pegara unos ladrillos, porque él a veces hacía esos trabajos”, contó la mujer.

«Que bueno, con eso zafo para la comida», fue la respuesta del joven, que de inmediato fue a su casa a buscar los elementos necesarios para hacer la changa, porque Estela ya tenía los materiales comprados, relató la mujer.

Según otras personas que viven por la zona, Diego hacía lo que fuera necesario para ganar algún dinero: cortaba el pasto a sus vecinos, vendía choripanes, ropa usada o útiles cuando comenzaban las clases.

De acuerdo con Estela, cuando emprendió el camino hacia su casa vieron que el Chapu había cruzado hasta la vivienda de Diego, quien tenía una deuda de 500 pesos con él.

La mujer del almacenero quiso persuadirlo para que no fuera, pero no pudo convencerlo, refirieron fuentes del caso. Cuando se cruzaron en la puerta de la casa de Diego, él y el Chapu comenzaron a discutir y, según algunos vecinos, el changarín lo echó con un cuchillo.

El Chapu se fue, pero a los pocos minutos volvió con un arma de fuego y efectuó dos disparos contra la vivienda. Uno de los plomos traspasó la puerta de entrada y le pegó en la cabeza a Diego, quien murió diez minutos después, mientras esperaba la llegada de una ambulancia.

En el barrio, nadie entendía qué había pasado. El Chapu creció en la zona, contaron los vecinos, y tenía un almacén próspero que le permitió construir “la casa más grande y más linda de la cuadra”. Vive allí con su mujer, tiene una banda de música y nadie dudaba de que fuera “un buen tipo”, comentaron los vecinos.

Diego Orlando Rivero, por su parte, era oriundo de la provincia de Corrientes y llegó a Rosario con sus hermanos hace varios años. Luego se casó con María Soledad A., una chica de Álvarez, que hoy es madre de sus hijas. Vivieron en esa localidad hasta hace unos dos años, cuando uno de sus hermanos le cedió el terreno donde luego levantó su casa con sus propias manos.

Pero según los vecinos, hace tres días Diego puso en la puerta de su vivienda un anuncio: “Se vende esta casa”. De acuerdo con Estela, el motivo de esta decisión fue el mismo que lo llevó a la muerte. Quería conseguir dinero para pagarle al Chapu lo que le debía. “Se quería instalar en unos terrenos desocupados que hay a unas cuadras y hacerse una casita de madera”, detalló Estela.

Tras el homicidio, el Chapu, de 30 años, se subió a su auto y se fue de lugar. Al cierre de esta edición, la Policía continuaba buscándolo.

El hecho es investigado por el Juzgado de Instrucción de la 9ª Nominación, con la colaboración de la comisaría 26ª de Villa Gobernador Gálvez y la Brigada de Homicidios.

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