Edición Impresa, Policiales

Entereza ante la impotencia

Gustavo Melmann el padre de la adolescente asesinada hace nueve años decidió romper la placa que recuerda el hecho en la ciudad de Miramar, porque la misma le generó muchos problemas y “fraccionó al pueblo”.

Una de las marchas realizadas en Miramar tras el homicidio de la joven.
Una de las marchas realizadas en Miramar tras el homicidio de la joven.

A Natalia Melmann la mataron hace nueve años en Miramar, la ciudad que la vio nacer y que también fue testigo de su partida. La chica, de 15 años, fue violada y asesinada por varios hombres, entre ellos tres policías, que hoy están presos. Su padre Gustavo, lejos de la venganza, se embarcó en la búsqueda de justicia para su hija y otras víctimas de delitos formando parte de distintas organizaciones lejanas al discurso de la “mano dura”. Luego de la condena a los uniformados involucrados, el conflicto fracturó a la comunidad. El jueves, al cumplirse un nuevo aniversario, Gustavo marchó desde el cementerio donde descansan los restos de Natalia hasta el lugar donde está una placa conmemorativa del asesinato. El objetivo fue no poner flores al pie de la misma sino romperla. “La placa nos ha generado problemas a mi familia. Me balearon la casa y todo esto ha llegado a fraccionar al pueblo. Este no es el sentido de una placa. Una placa sirve para la memoria y recordar algo para que no vuelva a suceder”, explicó Melmann a El Ciudadano desde la puerta del cementerio que frecuenta todos los domingos desde aquel verano de 2001.

— ¿Cuál es el estado actual de la causa?

—Exigimos la apertura de un segundo juicio, que encuentren y condenen a los dos autores materiales que aún permanecen en libertad, así como también a los cómplices del encubrimiento del brutal homicidio. Pero está todo parado. Nosotros pedimos que vayan a reclusión perpetua los policías que hoy están condenados a prisión perpetua, porque de lo contrario pueden cumplir la mitad de la condena y pedir salidas transitorias. A (Gustavo) Fernández, sin quien todo esto no habría sucedido, se le ha dado, de los originales 25 años, sólo cuatro tomando la figura de rapto.

—¿Se siente perseguido por la Policía?

—Sí, sigo siendo hostigado por los familiares de los policías. Se dedican a generar polémica y a amenazar a mi familia. Todavía recuerdo cuando balearon mi casa y quemaron el santuario que los vecinos y amigos le habían hecho a Nati.

—Usted forma parte del programa nacional Anti-Impunidad.

—Estoy comisionado en el programa “Centro de asistencia de víctimas en la provincia de Buenos Aires” cuya intención es abrir una subsede en cada ciudad. La idea es que este centro promueva la participación de los familiares de las víctimas en los procesos judiciales.

Además, formamos un organismo no gubernamental llamado “Fuero Comunitario por los Derechos de las Víctimas” que intenta, si bien comenzó en la provincia de Buenos Aires, tener proyección nacional.

—¿Cuál es su opinión con respecto a las declaraciones de diferentes famosos exigiendo mano dura?

—No tiene que haber mano dura ni mano blanda, sino mano justa. Las fuerzas de seguridad tienen que apuntar a los nudos que generan los delitos. Atrapar a quienes venden armas o proveen drogas a los jóvenes. Si no se ataca estos nudos no se pueden mejorar las condiciones de vida. Se deben cumplir los derechos básicos y tener una Policía eficiente.

—¿Qué opinión le merece la nueva Policía Metropolitana?

—Si la intención es reprimir las luchas sociales o tratar de de limpiar la calle en función de tener buena imagen, no es el sentido de la Policía. Debe ser una Policía que pelee contra los nudos delictivos.

—¿Como se hace para no salir a buscar o pedir venganza y lidiar con la bronca?

—Esa bronca la sigo sintiendo y las secuelas de todo lo que pasó con Natalia ha tenido consecuencias físicas y mentales para mí y toda mi familia. La entereza ante la impotencia la pago con salud mental. Nosotros seguimos buscando justicia. Queremos que se cumplan las condenas, el fallo y que dejemos de ser hostigados.

Como prueba de esa entereza, el jueves pasado, al cumplirse 9 años de la muerte de Natalia, sus familiares y amigos marcharon hasta el lugar donde está la placa en homenaje a la adolescente con el fin de romperla. “La placa dice«Homenaje a Natalia Mariel Melmann, que fue asesinada por policías de la comisaría».  Esa placa nos ha generado problemas a mi familia. Me balearon la casa y todo esto ha llegado a fraccionar al pueblo. Este no es el sentido de una placa. Una placa sirve para la memoria y recordar algo para que no vuelva a suceder”, terminó diciendo Gustavo.

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