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El valor de la música en bebés

Estudios españoles indican que la musicoterapia en niños recién nacidos, aún hospitalizados, reduce su grado de estrés. Minimiza sus dolores, mejora la respiración y los ayuda a una buena alimentación.

La Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria en Tenerife, España, realiza sesiones de musicoterapia a bebés prematuros o nacidos con alguna complicación. La doctora Paloma González, coordinadora del proyecto, explica que “se trata de una experiencia positiva que favorece que los recién nacidos se desarrollen en un ambiente relajado y seguro como el proporcionado por el vientre materno. Esta terapia, además, se verá potenciada por el método canguro, que también participa en estos beneficios y que se lleva cabo en nuestra unidad”.

Según los resultados de esta iniciativa, los bebés logran una mayor estabilidad y equilibrio para su desarrollo aplicando música de Mozart. Siguiendo un estricto protocolo, los pequeños reciben durante dos horas al día una sesión de musicoterapia aplicada individualmente en cada uno de los nidos de los bebés participantes.

Si bien la aplicación de musicoterapia no es novedosa en los centros hospitalarios de España, los últimos estudios científicos recogen evidencias de que la obra de Mozart es especialmente positiva en numerosos campos, incluidos el neonatal, pues no sólo relaja a los bebés y reduce su estrés hospitalario, sino que además minimiza el dolor, mejora la respiración, el ritmo cardiaco y ayuda en su alimentación y por tanto, a ganar peso, fundamental en estos pequeños pacientes.

Así, los bebés candidatos a recibir esta terapia alternativa, deben cumplir una serie de requisitos médicos como que no superen los 1.500 gramos de peso y/o las 32 semanas, que se encuentran aún en incubadora, estables hemodinámicamente, predispuestos a una buena tolerancia alimentaria y no padecer en el momento de iniciar la terapia musical complicaciones relacionadas con un nacimiento prematuro. Esta terapia, para ser aplicada, requiere contar previamente con el consentimiento informado de los padres.

Una vez al día, durante dos horas, las enfermeras de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales del hospital introducen en las incubadoras unos pequeños altavoces, colocados a 30 centímetros del pabellón auricular del neonato. Estos aparatos son los responsables de la emisión del sonido a un volumen que no supera los 65 decibelios en el interior de estos nidos. La selección elegida para ofrecer terapia musical abarca piezas de Mozart, uno de las grandes figuras del clasicismo musical.

Cada incubadora dispone de una fuente musical independiente, conectada a su propio sistema informático con el que se controla los signos vitales de los recién nacidos, de manera que desde el control de enfermería pueda iniciarse de forma automática la sesión de música. Durante las horas en las que se lleva a cabo, se eliminan las señales acústicas de forma que se puedan reducir todos los estímulos externos del entorno próximo y así no interfieran en la sesión de musicoterapia, de manera que también se propicia un ambiente silencioso en la Unidad.

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