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Copa de la Liga Profesional

El Rojinegro sacó adelante un partido bravo y se metió entre los cuatro mejores de su zona

Newell's fue contundente cada vez que pisó el área de Platense y le regaló un nuevo triunfo a su gente. Fue 3-1 en un Coloso colmado con goles de Garro, Castro y el ecuatoriano Reasco. La Lepra se codea con los de arriba y hace ilusionar al hincha para lo que viene


Franco Trovato Fuoco

La adrenalina estuvo alta, las emociones desbordaron de principio al fin. Ganar el Clásico fue un empujón de confianza para Newell’s y Platense aparecía como un trámite en la previa. Nadie quería desilusionarse. Hubo tantas pálidas en los últimos años que pensar en una derrota/empate generaba miedo. Por eso el gol de Reasco se gritó tanto, se sintió como una señal del destino. No hizo falta sufrir con el reloj como enemigo. Fue 3 a 1 para que la Lepra siga de racha positiva (sacó 13 de los últimos 15 puntos) y se trepe a la zona de clasificación. Créase o no.

Las ausencias se sintieron. Sforza intentó jugar -por momentos lo logró- pero Calcaterra no es Fermández ni Velázquez es Lema. En ese contexto, el cerrojo que propuso Platense fue un problema. al Calamar le bastó con amontonar gente en defensa y hacerle seguimiento personal a Castro con un Iván Gómez que le hizo sombra al volante leproso.

Newell’s no pudo approvechar ni siquiera la efervecencia previa que se transmitió desde afuera, con um Coloso exitado post clásico y con la piel erizada por el homenaje a los héroes de Malvinas. Con Castro custodiado, faltó un Pablo Pérez para hacerse cargo de los inicios de jugada. Juanchón García quedó incomunicado entre los zagueros rivales y Garro y González no entraron demasiado en juego.

Ahí fue cuando apareció otra arma del equipo de Sanguinetti: la pelota parada. Un centro de Castro bien tirado y un cabezazo perfecto de Garro solucionó el jeroglífico que le había propuesto Platense. ¿Partido resuelto? De ninguna manera.

Newell’s siguió desacomodado, desestabilizado en defensa e impreciso con la pelora. Platense vio la puerta entreabierta y fue por el empate, que no demoró en llegar. Un par de centros que complicaron, Macagno revolcándose para evitar el gol, y Schor anotando dentro del área chica con tanta soledad que obligó a revisar el gol con el VAR.

La Lepra no podía perder este partido. Por eso salió el segundo tiempo a matar o morir. Y el desequilibrió llegó con suspenso y con VAR. Tras un córner donde Garro no pudo conectar con potencia, Abal desde Ezeiza le pidió a Dóvalo revisión por un agarrón al delantero leproso y fue penal. Castro ejecutó con jerarquía y otra vez el partido se puso favorable. Sanguinetti ayudó con los cambios, imaginando definir el partido en la contra. Metió a Sordo, Portillo, Reasco y Funez, y el partido le dio la razón. Hubo algún descuido defensivo leproso que detuvo el corazón de los hinchas, pero Reasco -muy enchufado- aprovechó una peinada de Funez y definió cruzado para sentenciar un partido que venía embarullado. Y así, sin jugar bien, con ausencias que se sintieron, Newell’s se quedó con un triunfo importantísimo para esa lucha por clasificar a cuartos y soñar con mucho más. ¿Quién le va a decir que no ahora?

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