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Día de la Madre

El Hogar de Raquel, amor desde el vientre

El lugar, ubicado en Córdoba al 3700, alberga a madres solteras primerizas.


Raquel Butazzoni tuvo un sueño. Y lo cumplió. En 1987 fundó el Hogar Madres Solteras Primerizas, que aún se alza en Córdoba 3747 y fue su directora durante 25 años. Su preocupación por lo social, por la marginación de los niños, de la joven con una vida en su vientre, la llevaron a brindar su vida en defensa de estos principios. Raquel murió el 28 de junio de 2011 y le dejó el legado a su hija: Blanca Romero Butazzoni; una obra de amor que sigue vigente, donde actualmente viven 12 adolescentes que tienen la posibilidad de terminar sus estudios. “Mi mamá siempre decía que la vida es vida cuando se da”, recordó su hija.

—¿Cómo surgió la idea del Hogar?

—Mi mamá siempre trabajó para los más necesitados. Siempre se abocó a lo social. Fue concejala por el Partido Justicialista, de 1983 a 1987, y  en esa época estaba mal visto ser madre soltera: muchas chicas jóvenes quedaban en la calle y no tenían dónde ir. Allí comenzó el trabajo y fundó el Hogar. La casa fue cedida por la Municipalidad y es conocida como el Hogar de Raquel. Muchas chicas venían de ser víctimas de violencia y de abuso.

—¿Cómo fue su vida en el Hogar?

—Nací en 1979. Me crié en el Hogar junto con las chicas y hasta cambiaba pañales. Nosotros somos ocho hermanos y todos nos criamos allí. La muerte de mi mamá fue algo intempestivo, no lo esperábamos. El día que murió estábamos en el Hogar, unos minutos antes nos abrazamos y después la reté porque seguía limpiando; y me dijo: “Mientras el Hogar siga brillando, voy a seguir viva”. Eso fue un ratito antes de que le diera un ataque al corazón.

—¿Siempre la acompañba?

—Compartí a mi mamá con muchas personas. Fue mamá de muchos. Si alguien venía a tocar el timbre de mi casa a las 4 de la madrugada por algún problema, ella tenía preparada en su auto una almohada con una frazada. Yo era chiquita y a veces no tenía con quien dejarme y me llevaba a todos lados. Eso lo vivió toda mi familia, no lo veo como algo irracional, no entiendo cómo la gente pasa al lado de un necesitado y no se da cuenta.

—¿Cómo siguieron?

—Lo tomé como si mi mamá hubiese tenido una empresa y había que continuar sosteniendola. Mi mamá murió un martes y el jueves ya estábamos en el Hogar para seguir con su legado. También trabaja una gran parte de mi familia: mis hermanos Sergio y Daniel; mi hermana Gladys y mi papá Eduardo.

—¿Las chicas estudian en el Hogar?

—Sí. Hay una escuela que funciona dentro del Hogar que se llama Aula Radial, que depende de la escuela Juan Pestalozzi, en Mendoza 3969, para las madres que no terminaron la primaria. Una de las chicas que estuvo en el Hogar, que hoy tiene 25 años, se tatuó una carta que le escribió mi mamá en el cuerpo. Ella sintió como si se hubiese muerto su propia madre. En el Hogar tenemos un comedor que de lunes a viernes le da de comer a más de 200 personas.

—¿Cómo solventan el Hogar?

—Con la ayuda de algunos empresarios que nos abastecen con alimentos, otros con medicamentos, otros con pintura. Siempre nos ayudan. Lo que necesitamos es aceite, especias, caldos, elementos de higiene personal, que es lo que menos donan, pañales para los chicos que empiezan a caminar y productos de limpieza. Y mano de obra para poder pintar, hacer refacciones y arreglar la parte eléctrica. Necesitamos voluntarios y horas de trabajo, ya que todos los que trabajamos en el Hogar lo hacemos ad honorem. Y también alguna profesora de inglés, para que ayuden a las chicas que están flojas en esa materia.

—¿Cómo es el recuerdo de Raquel?

—El legado que nos dejó es la solidaridad. Ella nos decía que la herencia que nos iba a dejar era su apellido. Todo el mundo la conoce a mi mamá por algo positivo. Ese es el legado que nos dejó, saber que podemos ayudar a la gente, lo bien que se siente, el de seguir adelante a pesar de todas las vicistudes que se te presenten. Mi mamá sigue estando y seguir con el Hogar es una forma de seguir recordándola. Hay personas que nacen con un ángel y una misión. La misión de mi mamá fue el Hogar, y le dedicó su vida.

De Viale a Rosario

Raquel Butazzoni nació en Viale, un pequeño pueblo entrerriano, y recién casada, con sus hijos pequeños se radicó en Rosario. Tuvo una intensa militancia en el justicialismo, partido que representó como concejala en Rosario entre 1983 y 1987. Luego comenzó con su obra a favor de las madres solteras primerizas. El 28 de junio de 2011 murió a los 75 años de un ataque al corazón. Y quince días antes –el 12 de junio en ocasión de jugarse en el Coloso del Parque el encuentro solidario entre las fundaciones de Maxi Rodríguez y Javier “Pupi” Zanetti– Raquel recibió el diploma de ciudadana distinguida.

“Me preguntan cómo hago y yo lo único que sé es trabajar, pensar en el otro”, dijo en una de sus últimas declaraciones, al momento de la distinción.

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