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Más de 40 trabajadores afectados

El ajuste golpea a investigadores y trabajadores del Conicet

Entre las medidas dictadas se prohíben nuevas designaciones o contrataciones de personal, con excepción de coberturas de titulares de unidades organizativas que, de hacerse por concursos excluyentes, se apartarían de la letra y el espíritu del Convenio Colectivo de Trabajo.


 

Martín Leonard tiene 32 años, es ingeniero, hace dos años que trabaja en el Instituto de Física como becario del Conicet. Sofía Vitali tiene 33 años y hace cinco que es becaria en Humanidades y Artes. Los dos jóvenes académicos acompañaron este jueves la jornada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) que comenzó frente a la sede de gobernación, de Santa Fe al 1900. En el lugar también montaron una carpa los trabajadores de Fabricaciones Militares, de Fray Luis Beltrán. Todos contra el ajuste y el recorte del Estado nacional que repercute en forma directa en la clase trabajadora y el reclamo por la reapertura de paritarias.

“Lo que está pasando en general es parte de la política de ajuste generalizada por parte del gobierno nacional, sobre los trabajadores en general en donde se ve un recorte presupuestario muy grande, lo que se traduce, en concreto, en la pérdida de poder adquisitivo de los sueldos de los trabajadores de Ciencia y Técnica, incluyendo a todos los escalafones. También en la cotidianeidad de los trabajos de investigación no hay dinero disponible para la compra de insumos, equipamiento, se están recortando los subsidios de investigación y se hace muy difícil llevar adelante el trabajo diario”, dijo a El Ciudadano el joven ingeniero.

Leonard se desempeña en el área de Metalurgia del Instituto de Física Rosario (Ifir), en donde se llevan adelante trabajos de investigación relacionados con la Física y la Ingeniería.

“Mi área en particular es la Metalurgia en donde estudiamos las mejoras de metales y aleaciones para la industria de todo tipo. La parte científica no está aplicada en lo inmediato a la industria local, pero sí se producen avances en el conocimiento de determinados temas que a la larga deberían empezar a aplicarse en la industria. Es un debate permanente cómo puede aplicarse la investigación científica en beneficio de la sociedad. Lo que es seguro es que con la política que está buscando este gobierno, con recortes y ajustes, lo que se busca es reducir la capacidad, justamente, de que se pueda aplicar ese avance científico en el bienestar de la población. Más bien tiene la orientación de privatizar o garantizar mejores negocios para los grandes sectores como pueden ser el agro o los laboratorios farmacéuticos, llevarlos más a que dependan de los sectores concentrados de la industria, lo que no necesariamente repercute en una mejora para la sociedad en su conjunto”, aseguró Leonard.

 

Las dificultades en las Ciencias Sociales son más visibles

Sofía es becaria en Humanidades y Arte en el Núcleo de Estudios del Trabajo y la Conflictividad Social, un centro de estudios de Antropología dirigido por Gloria Rodríguez. Trabaja temas vinculados al mundo del trabajo y políticas sociales implementadas en asentamientos irregulares y cómo se vivencia el trabajo y su relación con el Estado.

En el contexto de ajuste y aumento de la pobreza y desocupación la investigación y el trabajo de campo es un aporte valioso.

“Nosotros tenemos varias problemáticas. Si bien el Conicet es el que nos paga el salario como becarios, nuestro lugar de trabajo está asentado en la universidad que no cuenta con un espacio para que nosotros realicemos nuestras tareas de investigación, por lo que somos trabajadores que lo hacemos en nuestras casas y terminamos financiándonos esa tarea con nuestros salarios porque no hay dinero para financiar la investigación. Otra de las situaciones que se da es que debido al ajuste se dio un recorte muy fuerte en el ingreso a las carreras de posgrado y eso hace que estemos estudiando durante cinco años el doctorado y el pos doctorado sin la posibilidad después de insertarnos en el ámbito de la investigación ni en el de la docencia”, explicó Vitali.

“Suele pasar que la mayoría de nuestros compañeros se doctora y después no hay quien te tome. En Ciencias Sociales sí o sí tenemos que estar en el sistema público, ser antropólogo y estar sobrecalificado redunda en desocupación”, concluyó.

 

Sin políticas de Estado

Para Leonard, “no hay una política del Estado de incorporar a todos los trabajadores formados para que enriquezcan con sus conocimientos o su formación a otras áreas del Estado, un ejemplo es el ámbito en el que se desempeña Sofía que bien podría aplicarse en estudios de Economía y otras áreas”.

“En la parte que se refiere a tecnología también se pueden aplicar en el desarrollo del Inta, del Inti y muchas áreas en la que podríamos insertarnos pero no hay una política de integración por así decirlo. Es como una expulsión permanente del sistema de trabajo”, consideró el ingeniero.

 

Más de 40 trabajadores del Conciet afectados

El Gobierno Nacional anunció las medidas aprobadas a través del decreto 632/18, que lleva las firmas del presidente Mauricio Macri y las del jefe de Gabinete Marcos Peña, el ministro de Modernización, Andrés Ibarra, y el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne.

Entre las medidas dictadas se prohíben nuevas designaciones o contrataciones de personal, con excepción de coberturas de titulares de unidades organizativas que, de hacerse por concursos excluyentes, se apartarían de la letra y el espíritu del Convenio Colectivo de Trabajo.

Al ser consultados por las repercusiones del decreto en el ámbito laboral del Conicet, Vitali dijo: “El decreto 632, además de congelar la planta de contrataciones del Estado, básicamente reduce el paquete de horas extras que estaba destinado a salarios. En el caso del Conicet si bien no se congeló la parte de los ingresos, sí se implementó la reducción de horas extras lo que repercutió en el personal administrativo que son los que están contratados bajo la figura del artículo 9 que son de Rosario y tienen entre 13 y 15 años de antigüedad. Su situación es delicada porque no son parte de planta permanente sino que trabajan con contratos que se renuevan anualmente, lo que genera una inestabilidad laboral y precarización”.

“Son uno 40 trabajadores en Rosario que están en esa situación y además tienen salarios que están por debajo de la línea de pobreza y muchos hacían horas extras para llegar a tener un ingreso acorde y así llenar las necesidades básicas. Con este decreto se recortan las horas extras en un 50 por ciento y eso hace que los compañeros van a estar teniendo salarios de menos de 15 mil pesos, lo que repercute en su forma de vida”, agregó la joven.

Finalmente, Vitali dijo que “se da otra situación que es la implementación de los controles biométricos y lo que fue en la última paritaria lo que es la cláusula del presentismo, lo que va en contra del convenio colectivo de trabajo y va a generar también mayores controles con la parte trabajadora que tiene menores salarios y no se van a poder enfermar porque si se enferman van a perder el presentismo”.

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