Espectáculos

Sin miriñaque

Dos mujeres que ponen en primer plano la violencia machista

Gloria Bussano y Patricia Pareja dan vida a cuatro personajes femeninos en “Sin Miriñaque”, material que pone en primer plano la violencia machista.


Cuerpos presentes y la confianza en esos cuerpos que, ya en escena, condicionan la mirada del espectador. Dos mujeres que se encuentran y desencuentran y desde sus discursos se multiplican en otras, pero que, en común, transitan situaciones de violencia de género: el tema está en el aire, cada 30 horas matan a una mujer en Argentina, los femicidios ocupan todas las agendas, y el teatro, una vez más, se hace cargo y los expone con la virulencia y la incomodidad que genera la verdad del fenómeno vivo.

En La boca amordazada, vibrante texto de Patricia Zángaro que abre el juego de Sin Miriñaque, y el único extemporáneo a la producción dramática de un equipo integrado por las actrices Gloria Bussano y Patricia Pareja, bajo la dirección de Darío Castañeda, una mujer tiene como destino la muerte por haber “engañado” a su marido. Lo que se percibe es su calvario moral previo, a modo de descargo, frente a ese “pecado” que cometió. La vara es bien alta: el texto es de una enorme potencia y Pareja lo transita con solidez, como también lo hace Bussano a la hora de contar, entre otras, las atrocidades vividas por otra mujer que, tras las rejas, rememora con detalles el momento del asesinato del hombre que la maltrató por años.

Sin Miriñaque, espectáculo que agrupa cuatro monólogos ordenados de un modo que por momentos conspira contra el imprescindible in crescendo dramático que amerita un montaje de estas características, es un material que tiene a favor el cruce generacional que se da entre dos actrices de vasta trayectoria en la ciudad con un joven director cuya mirada innovadora le aporta a la puesta un interés particular. De este modo, los registros de actuación se corren de ciertos lugares de comodidad para lograr el objetivo que se revela en poder poner en primer plano la violencia machista y doméstica sin dejar de lado el tránsito poético que supone una puesta que deposita toda su confianza en la actuación, con apenas unos detalles de maquillaje, un vestuario neutro y la música compuesta especialmente por Roberto Ceballos. De hecho, la obra se compone de cuatro relatos que, con sus altibajos, rompen con la idea de espacio-tiempo, y los personajes, en una buscada mímesis, logran en la mayoría de los pasajes esa imprescindible resonancia en el público.

Así, de principio a fin, con más o menos apuestas por una metáfora que siempre enriquece y potencia el hecho teatral, desde la voz pueril del niño que en el comienzo recita las estrofas de aquella canción infantil que decía “bichito colorado mató a su mujer con un cuchillito de punta alfiler”, hasta la aguardentosa e inconfundible voz de la actriz Dora María Irazusta del final, Sin Miriñaque es un espectáculo necesario como también lo serán otros sobre la misma temática, que en su recorrido deberá romper, como ya lo viene haciendo con funciones en barrios y distritos de la ciudad, las barreras del espacio escénico protegido de una sala, para propiciar el imprescindible encuentro con el público para el cual fue pensado.

Funciones: sábados de marzo a las 21.30 en teatro la escalera, de 9 de Julio 324.

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