Ciudad, Edición Impresa

prueba piloto ya alcanzó a 450 casas

Crece interés por la “etiqueta” que califica a las propiedades

La medición permite establecer el consumo energético y fijará categorías que influirán a la hora de alquilar o vender.


La inscripción para ser parte de las primeras 500 viviendas del país que contarán con una etiqueta de eficiencia energética está llegando a su fin. El relevamiento empezó en marzo con Rosario como prueba piloto y ya alcanzó a 450 casas, quedando 50 vacantes. Una vez finalizada esta etapa de evaluación se procederá a elaborar una normativa para toda la provincia. El etiquetado lo hace un equipo de profesionales que revisa el inmueble durante dos horas y, a través de un cálculo, establece la cantidad de energía que consume en un año. A ese número se le asigna una categoría que va de la A a la G y que servirá a la hora de comprar o alquilar. A fines del año pasado, la experiencia de Rosario fue apoyada por el Ministerio de Energía nacional, que anunció la intención de establecer este sistema en toda la Argentina. Rosario es la primera ciudad del país en la que se implementa y de  los resultados surgirán las premisas para una ley nacional. Para estas primeras 500 viviendas el etiquetado es gratuito.

Como las heladeras

El sistema de etiquetado es similar al gráfico de colores que viene con las heladeras nuevas. Con categorías de la A a la G y una escala cromática del verde al rojo, se establece cuánta energía necesita una casa en un año para satisfacer los requerimientos de calefacción en invierno, refrigeración en verano, producción de agua caliente e iluminación.

El cálculo –que se hace a partir de 150 páginas de fórmulas matemáticas- es de horas kilovatios sobre metros/año. Se tiene en cuenta los materiales de construcción, la orientación de la casa, los muros, los techos, la radicación solar y todos los elementos que hacen a las prestaciones energéticas de una vivienda. En síntesis, la etiqueta sirve para saber cuánto gasta una vivienda en términos edilicios. No mide el consumo de sus habitantes.

Según Roque Stagnitta, asesor de la Secretaría de Energía de Santa Fe a cargo de la implementación en Rosario, la herramienta ayudará a los ciudadanos a la hora de optar por comprar uno u otro inmueble. “Conocer el nivel de eficiencia energética de una vivienda es esencial para aprender a reducir sus consumos, mejorar la habitabilidad y cuidar el medio ambiente”, agregó.

Experiencia piloto

La elección de Rosario como la primera experiencia piloto de Argentina respondió a que la ciudad cuenta con una ordenanza pionera. La normativa implementada desde 2013, establece que toda construcción que supere los 2.000 metros cuadrados de superficie debe contar con el certificado de “Aspectos higrotérmicos y eficiencia energética” para empezar a levantarse.

El etiquetado energético se empezó a implementar en Rosario en marzo. El sistema utilizado es una adaptación del modelo usado en la región italiana de Lombardía. A partir de una convocatoria abierta, cualquier propietario de la ciudad puede anotarse. Una vez inscripto, el vecino recibe en su casa al equipo de profesionales que en dos horas se dedica a revisar las instalaciones para establecer una categoría.

El grupo de 24 certificadores se formó y capacitó en marzo. Está formado por arquitectos, ingenieros y maestros mayores de obra.

Esta primera etapa es para 500 viviendas. Ya se anotaron 450 y aún quedan 50 vacantes por completar. Para inscribirse, los interesados deben enviar un correo electrónico a [email protected] Durante el período de prueba el etiquetado se hace de manera gratuita.

Una vez finalizado el proceso de evaluación de las viviendas, se procederá a establecer las categorías. En agosto se presentarán los resultados.

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