Ciudad

Cámaras ciegas y justicia sin datos

Cayó de la moto cuando le robaron, golpeó su cabeza y murió

Lidia González era cocinera de una escuela, y famosa por su pastel de carne. Falleció en el Heca este sábado, un día después del incidente que todavía no está esclarecido. Sus familiares piden que los testigos aporten información. Ocurrió en Godoy y Magallanes


La mujer había terminado la secundario meses atrás mientras trabajaba.

La escuela N° 6018 se hizo famosa por las ricas comidas que ofrece a los alumnos. Lidia González era la responsable. La directora del colegio, Valeria D’Alleva, lo dice con orgullo por la institución y la trabajadora. Su mejor plato era el pastel de carne, agrega. Pero el viernes último fue la última vez que Lidia cocinó: en la mañana del sábado iba en su moto cuando cayó y se golpeó la cabeza. La llevaron al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca), y allí murió al día siguiente. Las cámaras de videovigilancia del lugar no grabaron el hecho, y sólo aportaron para su esclarecimiento algunos testigos del incidente. Por esos comentarios, y por el faltante del documento, el teléfono celular y la cartera de la víctima, su familia sospecha un intento de robo que resultó fatal. La hija pidió a quienes presenciaron el incidente que se acerquen a dar información para que se haga justicia. Hasta este domingo, el Ministerio Público de la Acusación no brindó información sobre el hecho.

Comprometida

“Era única e irrepetible. Siempre estaba a disposición. No conocí a nadie con su ética de trabajo. Las maestras no podemos creer lo que pasó”, contó D’Alleva a El Ciudadano.

Cuando D’Alleva entró a trabajar como maestra, Lidia preparaba la comida para los 340 alumnos de la escuela ubicada a cuatro cuadras del límite con la vecina localidad de Pérez, más las 300 raciones que entregaba al colegio secundario que da clases al lado. Según contó, la escuela se hizo famosa por lo bien que se comía. Y eso era gracias a Lidia. “Una vez llevé a mi hija de 10 años y Lidia le dio de comer pastel de carne. Dos años después, mi hija pedía volver para comer ese pastel”, recordó.

El sábado a las 8.20 de la mañana Lidia salió en moto para ir a limpiar una casa donde solía trabajar. A la altura de Godoy y Magallanes, cayó y se dio la cabeza contra el suelo. El golpe le provocó un derrame y un paro cardiorrespiratorio por el que la trasladaron al Heca, donde llegó en estado de coma. Al mediodía siguiente murió. Según los vecinos le quisieron robar porque faltó la cartera, los documentos y el teléfono celular de la mujer. Cuando la familia se enteró, Lidia ya estaba internada. Lo denunciaron en la comisaría 19a y exigen justicia.

“Era una excelente persona. Buena madre y buena abuela. Sentía orgullo de manejar el comedor”, dijo Silvina, una de las hijas de Lidia. “Buscamos testigos para esclarecer el caso. No merecía morir de esta manera”, agregó.

El martes pasado Lidia había cumplido 58 años. Tenía 8 hijos, 3 nietas y dos bisnietas. Su marido murió hace unos años y ella se hizo cargo de la familia. Una de las nietas cursa en la misma escuela donde ella trabajaba. El año pasado cantó en un acto escolar. Lidia estaba orgullosa y compró helados para vender y recaudar fondos para el colegio.

Hace dos años Lidia empezó a  trabajar como ecónoma del lugar: redactaba planillas y coordinaba la cocina. Un par de meses antes había terminado el secundario cuando la responsable de la cocina se jubiló. Sus compañeras dicen que Lidia daba todo por la escuela, donde ahora se preguntan qué pasó.

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