Edición Impresa, El Hincha

Campeones casta lepra

Por Daniel Domínguez.- Tiago Ruiz Díaz y Facundo Pardo se consagraron con la selección argentina en el certamen que se celebró en México.


futbol-dentroScoponi, Basualdo, Saldaña, Gamboa, Heinze, Pochettino, Samuel, Scaloni, Quintana, los hermanos Crosa, Biagini, Gerk, Gallego, Valdano, Santamaría, Almirón, Batistuta, Balbo y Maxi Rodríguez. Estos son algunos de los nombres que, surgidos de la cantera leprosa, llegaron a vestir los colores de la selección argentina. Hoy la historia se repite y dos valores rojinegros se dieron el gusto de dar la vuelta olímpica en México con la selección nacional Sub 15. Tiago Ruiz Díaz y Facundo Pardo comparten la zaga central de la octava división y los sueños de llegar a Primera.

Tras la victoria de la 98 el pasado fin de semana ante Argentinos, ambos juveniles charlaron con El Hincha y contaron su experiencia con la celeste y blanca.

“Después del partido con Colón (primera fecha de la Zona Campeonato) Jorge Theiler nos comunicó que nos habían citado para viajar a Corrientes, que nos iban a probar”, recordaron los defensores y agregaron: “Fue una felicidad enorme, teníamos ganas de salir corriendo y contárselo a todo el mundo. Saber que después del sacrificio viene la recompensa a uno lo pone muy contento”.

Mientras entrenaban con la selección, Ruiz Díaz y Pardo también lo hacían con su categoría, dirigida por Fabián Garfagnoli. “Nuestros compañeros nos preguntaban; yo que estoy en la pensión era llegar y sentarme en la cama y contarles todo. Todos atentos a lo que uno decía”, afirmó Pardo, que llegó a Newell’s desde Formosa en 2012.

El zaguero no quiso dejar pasar por alto la adaptación al club y trazó diferencias con su primera experiencia lejos de su ciudad natal: “Antes de llegar a Newell’s a los 11 me fui a Santa Fe a la Academia Duchini y me costó muchísimo. No me daban la oportunidad de irnos tan seguido a nuestras casas. En todo el año me fui dos veces nada más, los primeros cinco meses me costaron muchísimo, estaba todas las noches llorando, llamando a mi mamá. Un día fueron (Hernán, jefe del área de captación de Newell’s) Llano junto a un grupo de personas a Santa Fe a hacer una prueba y quedé. Llegué a Rosario y en la primera prueba ya jugamos juntos con Tiago. Después me mandaron a la pensión y nada que ver con Santa Fe. Los más grandes nos ayudan muchísimo, estoy completamente adaptado y feliz de estar acá”.

“Es todo cuestión de adaptación, al principio, por ejemplo la entrada en calor nos costaba, es diferente. Es alto nivel, no podés regalar nada porque un error lo pagás muy caro”, comentó Ruiz Díaz. “Con los chicos de los clubes nos conocemos y nos hacemos amigos en la selección porque en los partidos acá (en Newell’s), alguna patada le das”, añadió Pardo.

Antes de ponerse la camiseta de la selección en un partido oficial, para los chicos había otro inconveniente a solucionar: el viaje en avión. Pardo recuerda la experiencia de forma graciosa. “Se te juntan todos los sentimientos, miedo, ansiedad. No había viajado nunca en avión y cuando me dijeron que teníamos que viajar a México terminó el entrenamiento, me saqué los botines y fui a la pensión de Ezeiza para llamar a mi viejo y contarle. Fue lo primero que se me ocurrió”. Y agregó:

“Habíamos viajado en avioneta a Corrientes, peor todavía, después cuando viajamos en avión no podía ni quería abrir los ojos, encima me tocó con Tiago y estábamos asustados, el miedo siempre está presente”.

“Fue un torneo muy competitivo, había dos o tres jugadores de cada país que la rompían. Había buenos en Perú, Costa Rica, Cuba, Bolivia. Nos sorprendieron bastante, Estados Unidos, por ejemplo llegó hasta semifinales. Últimamente el juego está muy parejo”, analizó Ruiz Díaz.

Quizás la única mancha del título conseguido se dio por la segunda fecha de la fase de grupos ante Colombia, donde cayeron derrotados 3-0 y con varios jugadores menos. “Tuvimos la mala suerte que nos descontrolamos, el partido se puso caliente y nos expulsaron a dos jugadores muy rápido. Ellos nos sobraban, la canchereaban. A mí me pasó que el 9 me venía provocando hacía rato y le di una con toda y me expulsaron. A eso le tenés que agregar el tema de la altura, el calor, el cansancio. Fue muy difícil”, justificó Pardo.

Los juveniles comentaron cuáles son los próximos pasos a seguir con la selección. “Ya de por sí, esto que nos tocó vivir fue algo inolvidable. Haber salido campeones con una selección, jugar la final, es un sentimiento inexplicable. Ahora tenemos una gira por el interior el 2 de septiembre con los 20 que fuimos a México más 10 chicos que van a prueba, entre ellos Andrés Origaen (volante ofensivo de la octava, nacido el 10 de agosto de 1998 en Mendoza). Después nos preparamos para el Sudamericano de Bolivia en octubre”.

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