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Aseguran que es buena el agua de red en Cristalería

El Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress) negó que exista algún riesgo por arsénico.


Luego de varios días de incertidumbre, los vecinos del barrio Cristalería, que estaban preocupados por los niveles de arsénico en el agua, recibieron la confirmación desde el Ente Regulador de Servicios Sanitarios (Enress): no existe peligro en consumir el líquido que alimenta al barrio a través de la planta de ósmosis inversa. Dijeron que las concentraciones del metaloide están por debajo del límite máximo admitido por la normativa vigente tanto a nivel provincial, esto es, el anexo A de la ley Nº 11.220, como el nacional, es decir, el Código Alimentario Argentino más otras resoluciones complementarias. El malentendido con los vecinos, tal como informaron las autoridades, se debió a que el nivel registrado en los análisis hechos por algunos particulares de la zona, que alcanzó los 0,032 miligramo por litro, superaba el 0,010 miligramo por litro establecido por el Código Alimentario. Pero la aplicación de ese límite está suspendida hasta tanto se resuelva un estudio nacional, y mientras tanto, rige el parámetro tradicional: 0,050 miligramo por litro. En un informe, Enress también desmintió que el agua en la zona dañe cañerías y griferías.

Según comunicaron a principios de la semana desde Enress, la última toma para comprobar el estado del agua en Cristalería fue a principio de abril. Lo hicieron a la salida de la planta de ósmosis inversa. El resultado fue que la concentración de arsénico era de 0,024 miligramo por litro, esto es, debajo del límite máximo admitido en la normativa vigente: 0,050 miligramo por litro. “El agua que abastece al barrio es de origen subterráneo, mezclada también con agua subterránea pero tratada por una planta de ósmosis inversa. Entre las obras que se encuentra ejecutando Aguas Santafesinas  se destaca la provisión en los próximos meses de agua de origen superficial al barrio mencionado, que se realizará a través del acueducto que abastece actualmente a la localidad de Granadero Baigorria”, agregaron desde Enress.

Ese acueducto será la solución definitiva a las preocupaciones y malentendidos, agregaron mismas fuentes.

El cambio y la marcha atrás

En 2007, y por una resolución, Nación modificó el nivel de arsénico en agua de bebida para consumo humano en el Código Alimentario Argentino (CAA). Establecieron un nuevo máximo en 0,010 miligramo por litro en concordancia con el valor guía sugerido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Las autoridades otorgaron hasta cinco años para adecuarse a la norma en regiones con suelos de alto contenido de arsénico. Sin embargo, y tal como indicaron desde la OMS, ese límite debe ser estudiado por autoridades de cada país. Ellos deben verificar el impacto en la salud. En Argentina, esa autoridad es la Comisión Nacional de Alimentos (Conal), autoridad de aplicación del Código Alimentario. En 2012, la Nación prorrogó la baja del 0,010 miligramo por litro hasta contar con los resultados del estudio llamado “Hidroarsenicismo y Saneamiento Básico en la República Argentina. Estudios básicos para el establecimiento de criterios y prioridades sanitarias en cobertura y calidad de aguas”. Los términos del análisis fueron elaborados por la Subsecretaría de Recursos Hídricos del Ministerio de Planificación Federal. Siempre según indicaron en Enress, el gobierno de Santa Fe presentó el plan de trabajo para hacer el estudio epidemiológico en el que participarán el Ministerio de Aguas, el de Salud y el Enress.

Los pedidos

La semana pasada, un grupo de ciudadanos reunidos en la vecinal Francisco Lei, del barrio Cristalería, recibieron al edil Jorge Boasso y denunciaron problemas con los niveles de arsénico en el agua. Dijeron que llevaba a problemas en la salud, como lesiones en la piel y descomposturas estomacales crónicas. Informes que manejaban los vecinos indican que el agua que llegaba a las casas tenía una concentración de arsénico de 0,320 miligramo por litro. “Algunos vecinos optaron por comprar bidones de agua, lo que atenta contra la economía familiar. Assa les sigue cobrando por este pésimo servicio, que afecta la calidad de vida”, se hizo eco Boasso.

Cabe recordar que el consumo de ese metaloide en pequeñas dosis durante mucho tiempo, por ejemplo entre 5 y 10 años, produce una enfermedad llamada Hacre, por hidroarsenicismo crónico regional endémico. Está asociado a patologías como el cáncer de pulmón, de laringe, problemas de hígado, lesiones en la piel, caída del pelo, entre otras.

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