Cultura, Espectáculos

Entrevista a Cristian Alarcón

“Al enamorarmos hay una fe poderosísima en el ser humano”

Cristian Alarcón, director de Anfibia y autor de uno de los textos "Poliamor", libro a través del cual la revista digital Anfibia se propone indagar en el amor a partir de los fragmentos que conforman una historia y lo hace desde las miradas y experiencias de quince autores de Latinoamérica


“Poliamor” es el nombre del libro a través del cual la revista digital Anfibia se propone indagar en el amor a partir de los fragmentos que conforman una historia y lo hace desde las miradas y experiencias de quince autores de distintos puntos de Latinomérica.

En diálogo con Télam, Cristian Alarcón (La Unión, 1970), director de Anfibia y autor de uno de los textos, definió a “Poliamor” como un artefacto “entre el libro y la revista” que puede abordarse “como si recorrieses un museo de arte contemporáneo a través de distintas muestras”, ya que cuenta con imágenes de artistas como Alejandro Pasquale, Zé Otavio o Ana Cayuela.

A partir de quince ejes, entre los que están “Final”, “Crisis”, “Exs”, “Miedo”, “Sexo” y “Enamoramiento”, autores como María Sonia Cristoff, Alejandro Modarelli, Nacha Vollender y Margarita García Robayo trazan un entramado compuesto por poesía, ensayo, crónica y cómic.

—¿Cómo fue la apuesta por el papel?

—Hace tiempo que me enamoré de las elipsis como una forma misteriosa de explicar asuntos que uno no termina de radicar en la zona más racional de uno mismo, por ejemplo que una revista digital como Anfibia se convierta en un dispositivo de papel analógico con todos los códigos de la literatura clásica y el periodismo clásico porque está entre el libro y la revista. El primer año éramos un proyecto de papel y decidimos ser digitales porque no podíamos solventar los gastos.

—¿Por qué la decisión de trabajar sobre el amor?

—Anfibia papel y el tema universal del amor quizás sean la mejor manera de terminar de materializarnos en este querer ser no solamente digital. En un 80 por ciento las visitas que tenemos por mes son del objeto celular pero desde donde hay algo que no termina de ocurrir que tiene que ver con el orden de la intimidad hacia esta habitabilidad de un objeto que se puede llevar a la cama, a la pileta o la playa. Es en esos ambientes donde establecemos una relación única con el objeto libro.

—¿Cómo fue la selección de autores?

—Queríamos un espacio donde tomar temáticas universales a través de autores a quienes leemos y admiramos. Como Erica Halvorsen, que accedió a escribir un guión o Gabriela Wiener se adelanta al poliamor con su propia relación de pareja con su primer esposo y su nueva compañera, con quien tienen un hijo entre los tres. Hasta Alan Pauls puesto a escribir sobre el amor con esa timidez elegante con la que nos hace pensar la idea del enamorarse. Salimos de las fronteras de Argentina para ir a países que nos interesan por sus producciones literarias como Chile, Perú, México y Colombia.

—¿El trabajo con los ilustradores fue a partir de los textos?

—No en todos los casos porque la decisión fue crear un objeto en el que vas saltando de texto en texto como si recorrieses un museo de arte contemporáneo a través de distintas muestras. Entras por Minaverry y Enriquez pero después vas a las fotos que retratan vínculos para leer la crisis de Carlos Manuel Álvarez. Como pasa con las relaciones humanas, me gusta cuando entre un texto y una imagen se produce un chispazo que era imposible de prever.

—¿Hubo ejes a partir de los que trabajaron los autores? 

—Sí, fue un guión nuestro. Es un objeto concebido por Ana Laura Pérez que aportó la idea que adoptamos como título que es que Poliamor es una relación amorosa desde el final hasta el comienzo. El primer texto es de Enriquez y su último amor decadentista en París y cada paso es el que podría haber dado una relación amorosa hacia el enamoramiento final que es el de Pauls.

—En relación a tu texto, ¿por qué te interesó relacionar al amor con la fe?

—Cuando hablo del amor hablo de una convicción profunda, quizás la más profunda que podamos tener porque cuando nos sentimos enamorados no hay otra cosa que una fe poderosísima en el ser humano.

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