Diciembre 2001

Diciembre 2001: Crisis y tragedia

A no bajar la guardia

Varios y varias de los trabajadores de prensa de las cooperativas La Cigarra y La Masa vivieron el aquelarre de diciembre de 2001, de ahí que el enfoque de lo que pasó surja a la luz de los archivos de estos medios, erigidos como memoria a mano y confirmando la persistencia de las luchas populares


Manolo Robles

Diciembre de 2001 fue un mes que marcó la historia joven pero intensa de la Argentina como corolario de una década de hegemonía del llamado neoliberalismo salvaje, expresión de época del sistema capitalista. Aquí, veinte años después, se pretende comenzar a repasar no solamente lo vivido esos días intensos como minutos finales, apocalípticos casi. La intención es también reflejar el proceso previo, el que se vivió desde comienzos de la vertiginosa década del 90, en la que se terminó de derrumbar el estado de bienestar cimentado medio siglo antes.

Desde aquella primera y poderosa señal que fue la decisión del nuevo gobierno peronista de designar como ministro de Economía a un empresario como Jorge Born, tan pero tan en las antípodas de, por ejemplo, aquel José Ber Gelbard también prohijado por el peronismo. No pocos paradigmas y realidades efectivas vigentes hasta allí se alteraron sustancialmente. Tanto y tan desquiciado saqueo simbólico y económico en un plazo tan acotado en términos históricos, provocó que no hubiera bocho ni tripa que no tuviera que apelar a sus reservas de energía más profundas para sobrellevar el momento.

Pero no alcanzó. Apenas 12 años después, llegó ese diciembre que arrancó con el pico del acorralamiento a las posibilidades de desarrollo de las grandes mayorías, las que a su vez extremaron su rebelión frente a tal panorama al punto de hacer estallar el momento ese del cambio de siglo.

Donde dice extremaron, para buena parte de quienes hacemos este repaso debiera decir “extremamos”. Varios y varias de quienes integramos las cooperativas de trabajo La Cigarra y La Masa afrontamos aquel aquelarre ya en edad de trabajar; y en una situación de enojo inusitado y altamente justificado por tanta injusticia de la que fuimos víctimas en tanto parte de la clase trabajadora, de las grandes mayorías.

Por decirlo en términos sindicales, los estados de alerta y movilización se hacían necesarios con tanta frecuencia que ya directamente se declaraban por tiempo indeterminado. La cantidad de puntos de los petitorios no hubiera cabido en los límites de palabras y tiempos de las actuales tecnologías de la comunicación. Ni siquiera alcanzaba con los más laxos contornos de entonces para ofrecer una buena cobertura del acontecer.

 

De todos modos, ahí están esas páginas impresas de entonces de los medios que hoy editamos desde La Cigarra y La Masa, que son el diario El Ciudadano y el periódico El Eslabón. Revisitarlas para recordar, releerlas para reflexionar, reescribirlas para no cortar el hilo transmisor entre generación y generación siempre a tiro de los vientos de la historia que escriben los que ganan, es la propuesta que desde ambas cooperativas ponemos a disposición de la comunidad, con este suplemento como puntapié inicial, por decirlo en términos tradicionalmente periodístico-futboleros.

En cuanto al resto del partido, en el vestuario se planteó el objetivo de sumar a esta primera jugada del suplemento, enfocada principalmente en lo que pasó este mismo mes de hace veinte años, una segunda, con mayores pretensiones, con formato de libro, apuntada a desandar también los años previos a ese 1ero. del siglo XXI.

Los años esos de entrenamiento intensivo de bocho y tripas, de expresión de una nueva (y enésima) resistencia popular, enfocados siempre desde la luz de los archivos de nuestros medios, erigidos como memoria a mano, como confirmación de la persistencia de las grandes mayorías en eso de conjugar verbos tan atacados en el 2001 y en el tres mil también, como trabajar, disfrutar, compartir. Y a no bajar la guardia, a seguir siempre.

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