Policiales

Tentativa de travesticidio

Una mujer trans fue brutalmente golpeada en un nuevo crimen de odio

Le tocaron la puerta y cuando salió la agredieron a mazazos. Después la amenazaron de muerte para que se vaya del barrio. El ataque, que la dejó internada, ocurrió en la localidad bonaerense de Merlo pero enseguida tuvo eco en Rosario: "No somos monstruos. Somos mujeres de carne y hueso”


Lola, la mujer trans que este lunes fue atacada a martillazos

Una mujer trans de 40 años fue brutalmente golpeada por cinco personas que llamaron a la puerta de su domicilio, en la ciudad bonaerense de Merlo, y apenas se asomó a la vereda la agredieron con una maza, patadas y piedrazos, para huir dejándola desnuda en medio de la calle. Durante la golpiza, la amenazaron de muerte y le advirtieron que si no abandonaba su vivienda la iban a prender fuego con ella adentro mientras le repetían: “Te vamos a matar gordo puto”. Según denunció la víctima en redes sociales los agresores fueron cinco y también le robaron su celular. El ataque ocurrió alrededor de las 14 de este lunes y varios vecinos fueron testigos.

“Fue un intento de homicidio”, dice la voz quebrada de Lola Dylan en un audio que envía a periodistas porteños donde relata el brutal ensañamiento al que fue sometida por cinco personas que se movilizaban en auto, de las cuáles reconoció a tres que viven en su mismo barrio. Previo al ataque de odio, Lola ya había recibido amenazas a través de su cuenta de Facebook por “diferencia de pensamientos”, según cuenta.

“Me golpean la puerta y escucho la voz de una persona que yo conocía. Abro el portón de mi casa y salgo, lo veo y me dice que me acerque”, cuenta Lola, quien segundos después cayó desvanecida al piso de un mazazo en la espalda.

“Cuando abro los ojos veo una maza que se la pasan a esta persona que yo conocía y me empiezan a dar mazazos en la cabeza. Eran tres y después viene un cuarto, otro pibe, y me empieza a tirar piedras mientras me gritaba: «Te vamos a matar gordo puto»”, continúa Lola con la voz en llanto.

“Me sacaron la ropa en medio de la calle, al ser gorda no me podía parar, tenía la cara llena de sangre y no podía reaccionar. Después salieron corriendo y me dijeron: «Te vamos a prender fuego tu casa con vos adentro». Y los cuatro se metieron adentro de un auto que manejaba otro. Los vecinos vieron todo lo que pasó”, continuó.

Luego del brutal ataque Lola fue auxiliada por vecinos y atendida en el hospital Eva Perón de Merlo, donde le realizaron una tomografía por las graves contusiones en la cabeza. Según publicó en su cuenta de Facebook, le debieron cocer el cuero cabelludo y la dejaron internada varias horas en observación por secuelas y coágulos en el cerebro.

“Me fui de casa por miedo. Dejé mi casa sola y ahora estoy de un amigo. No puedo con el dolor que tengo en el cuerpo. Y por saber que todo esto me pasa como si estuviéramos viviendo en el tiempo en que te mataban por ser puto”, concluyó.

Conmoción en Rosario

El ataque de odio que sufrió Lola llegó a la redacción de El Ciudadano a través de Nahiara, una mujer trans de 29 años que vive en Rosario y fue una de las primeras en lograr una adopción definitiva.

“Basta de violencia, basta de maltratarnos, somos mujeres de carne y hueso, no monstruos”, dijo Nahiara conmocionada ante un nuevo crimen de odio que esta vez le tocó a una amiga suya.

“Cada día es una muerte, todos los días escuchamos esto. Y duele muchísimo”, reiteró la mujer que se desempeña como tarotista parasicóloga.

Discriminación y violencia

En Argentina las personas travestis y trans tienen un promedio de vida de entre 35 y 40 años por la discriminación y violencia de las que son blanco desde la infancia. Según un informe elaborado en 2015 por la Federación de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Trans, el 90 por ciento no accede a un empleo formal. Para el 95 por ciento, el trabajo sexual es o fue la única salida laboral.

En Santa Fe la población asciende a 1.200 personas, según la Encuesta Provincial de Vulnerabilidad de la Población Trans elaborada en 2019 por el Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec) y la ex Subsecretaría de Diversidad Sexual de Santa Fe. Se trató del primer y único estudio de este tipo de Argentina y Latinoamérica y arrojó datos sobre un tercio de la población travesti-trans de la provincia.

De acuerdo con el estudio, sólo el 5 por ciento accedió a un estudio terciario o universitario. El 75 por ciento sufrió violencia de algún tipo en su vida como burlas, insultos, maltratos y las han llamado por el nombre o género que no es el autopercibido. El 47 fue víctima de maltratos por parte de la Policía.

Como consecuencia de la violencia y la discriminación el 65 por ciento dijo que se había autolesionado, 75 por ciento tuvo problemas de consumo de alcohol, el 77 de otras sustancias y el 78,6 sufrió patologías alimentarias.

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