Policiales

Diego de Alvear

Un golpe limpio y millonario en pequeña comuna del sur

En minutos, un trío se alzó con las sacas de dinero que dejó Prosegur en el correo para el pago de jubilados.


El auto en que viajaba el trío fue abandonado a cuatro kilómetros del pueblo.

“Tenemos que brindar con champán porque no murió nadie”, dijo este miércoles el jefe comunal de Diego de Alvear, un pueblito ubicado al sur de Santa Fe donde viven poco más de dos mil habitantes. Las declaraciones del funcionario tuvieron lugar momentos después de que un trío diera un golpe comando y se alzara en pocos minutos con tres millones y medio de pesos destinados al pago de pensionados y jubilados.

El atraco tuvo lugar a las 8.30 en la oficina de correos, donde cada mes se realiza el pago de haberes ya que en el pueblo no hay entidades bancarias ni cajeros automáticos. A esa hora, mientras algunos abuelos se acercaron a cobrar, un hombre que no alcanzaba los 40 años hizo lo mismo y entró al lugar. Cuando el jefe del correo le preguntó qué necesitaba, le respondió “una transferencia”. Así que aguardó con el resto de los clientes a que arranque la jornada.

Dos minutos después llegó el camión de caudales de la empresa Prosegur, cuyos empleados bajaron cuatro sacas llenas de billetes y las dejaron detrás del mostrador del correo. Apenas se fueron del lugar, dos hombres descendieron de un Renault Sandero gris con parte del rostro cubierto con cuellos rojos y desenfundaron armas: “Todos al piso, esto es un asalto”, gritó uno de ellos mientras que la persona que ya estaba adentro del correo para realizar la supuesta transferencia se les acopló.

El trío no necesitó infligir más violencia que la exhibición de las armas de fuego, ya que uno de ellos le apoyó el caño en las costillas a una mujer e inmediatamente obedecieron todos y se tiraron al suelo.

Lo que siguió, según los investigadores, duró segundos. De las cuatro sacas que no llegaron ni a ser guardadas en la caja fuerte y aún tenían los precintos puestos, tomaron tres, una cada uno. La otra quedó en el correo mientras que el trío se subió al auto y huyó. El vehículo apareció abandonado a cuatro kilómetros del pueblo, a la vera de un camino rural de la localidad bonaerense de Iriarte. Los investigadores informaron que su chapa patente no poseía impedimento legal (Dominio LVU-143) pero que el número de motor y chasis tenía un pedido de secuestro activo de la localidad bonaerense de Don Torcuato, Partido de Tigre, ya que había sido robado dos días atrás del atraco al correo.

La pesquisa recayó en la Policía de Investigaciones (PDI) de Rufino, cuyo jefe de distrito es el comisario Emanuel Morel, quien se puso a disposición del fiscal provincial Horacio Pueyrredón.

El funcionario judicial ordenó las primeras medidas a la Policía Científica de la PDI y le dio intervención a la Justicia Federal ya que el robo calificado ocurrió dentro de una dependencia del estado nacional.

Pueyrredón dijo que no hubo lesionados en el robo y confirmó los datos de la Policía: la falta de cámaras de seguridad, lo que complica hallar rastros de los ladrones. Un vocero del caso confió a El Ciudadano que si bien hay cámaras en el ingreso del pueblo, en la plaza y en varias partes de la comuna solo sirven para ver imágenes en directo, porque no guardan os registros. “Las del pueblo no funcionan, hay por todos lados pero no graban. Y llama la atención que en el correo no haya cámaras”, dijo un pesquisa.

Los investigadores intentaban este miércoles revisar el listado de personas que debían cobrar su jubilación y la nómina de empleados presentes al momento del asalto millonario. En total, habría unas seis personas adentro, dijo un vocero. A la hora de describir a los asaltantes solo informó que tenían entre 30 y 40 años y vestían ropa de trabajo.

El jefe de la comuna de Diego de Alvear, Daniel Sagardia, relató en varios medios lo sucedido y repitió que no estaba sorprendido. “Yo sabía que esto iba a pasar”, dijo el titular de la pequeña comunidad del sur santafesino tras recordar sus intentos de gestionar con el gobernador Miguel Lifschitz la instalación de una sucursal de banco o de un cajero automático.

“Este es un pueblo tranquilo, donde vos llegás a tu casa y todavía podés dejar la bicicleta en la puerta que nadie te la va a llevar. ¿Se hará algo ahora con el hecho consumado? Voy a seguir insistiendo con el pedido. Tenemos que brindar con champán porque no murió nadie. A estos tipos no les hizo falta tirar un tiro, pero podría haber pasado algo mucho peor”, esgrimió.

En ese sentido ironizó que los tres millones y medio de pesos se los podrían haber llevado “con tres gomeras”.

Lo que no se escuchó este miércoles, en épocas donde cuesta llegar a fin de mes, es cuándo cobrarán las jubilaciones, pensiones y asignaciones que debían percibir este miércoles las personas que se acercaron al correo, ya que el dinero robado estaba destinado a esos pagos.

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