Coronavirus, Economía

Análisis

Tras los datos de abril, ¿sólo la pandemia explica la desaceleración de la inflación?

Los economistas Esteban Guida y Salvador Di Stefano analizaron la variación del costo de vida de abril, el número más bajo desde 2017. Cuestionan la visión monetarista de la economía y tienen diferentes miradas sobre lo que vendrá. Emisión monetaria, cuarentena y dólar blue, entre las claves

Foto: Franco Trovato Fuoco

Argentina, abril de 2020. En plena vigencia del aislamiento social, preventivo y obligatorio, la inflación marca el 1,5% mensual, el número más bajo desde diciembre de 2017. Para dolor de cabeza de los monetaristas, la fuerte emisión por parte del gobierno nacional para apuntalar la crisis no se traduce en la aceleración del costo de vida: no hay una hiperinflación a la vista. ¿Sólo la cuarentena explica un menor crecimiento inflacionario? ¿Está desaceleración podrá sostenerse en los próximos meses? Una vez retomada la normalidad, ¿volverá a dispararse? ¿Cuál es el rol del dólar paralelo, que no para de marcar récord de cotización, en este marco?

El Ciudadano dialogó con los economistas Esteban Guida y Salvador Di Stefano para intentar desentrañar qué hay detrás del índice de abril y cuáles son las expectativas sobre los meses por venir.

El gobierno de Alberto Fernández dispuso una batería de medidas que inyectaron fondos para paliar la crisis. Lo cual en mayor emisión. Entre el 30 de marzo y el 15 de abril la base monetaria, es decir el dinero depositado en bancos más el efectivo en poder de los ciudadanos, creció un poco más del 20%. Por lo que algunos agoreros pretendieron instalar el fantasma de la hiperinflación.

Pero, ¿es la emisión monetaria una causa determinante en la inflación?

Esteban Guida, economista de la Fundación Pueblos del Sur, expresó: “Es increíble cómo a pesar de que la historia nos muestra permanentemente algo distinto, ha calado tan hondo en la conciencia de los argentinos, y por supuesto en el discurso de algunos economistas interesados o zonzos útiles, que la emisión monetaria genera directamente inflación”.

En el mismo sentido, opinó Salvador Di Stefano: “Yo vengo diciendo que no va a haber híper, habría que llamar a los Milei, los Espert y a la Fundación Libertad que eran los que lo planteaban”. “No veo un pronóstico de hiperinflación. Puede haber un problema de inflación en el 2021, porque todo el efecto de emisión lo vas a ver impactado en la sociedad dentro de 8 a 10 meses. Toda esta impresión te va a permitir sortear un montón de problemas de corto plazo. Si dentro de 8 meses el país empieza a reactivar, ahí vas a tener una mejora sustancial y se puede dar un proceso inflacionario”, agregó, aunque sostuvo que todo depende de las medidas que vaya a tomar el presidente en los próximos meses.

Entonces, ¿es la cuarentena la que explica esta desaceleración?

“Lo que estamos viendo es un fenómeno de ralentización en la evolución de los precios básicamente porque no hay demanda. El freno de la actividad económica en el mes de abril fue fenomenal, y frente a esas circunstancias obviamente que el incremento de precios atenta seriamente con las posibilidades de recuperar la venta”, consideró Guida. Amplió que también hay que tener en cuenta que el gobierno está regulando algunos rubros como tarifas y parte del combustible y logró acuerdos con empresas monopólicas para evitar la escalada de precios. “Es una combinación de elementos”, agregó.

“La realidad nos está mostrando que la emisión monetaria no alcanza para explicar el fenómeno inflacionario porque en definitiva cuando se emite dinero, ese dinero va al conjunto de la economía y a través de un incremento en la demanda puede presionar en los precios. Pero si la capacidad ociosa es tan importante y la retracción de la demanda es tan grande, el incremento en la demanda generado por una expansión monetaria puede aumentar la producción, aumentar, la venta, sin la necesidad de que la economía ajuste por precios”, detalló.

Di Stefano, por su parte, expresó: “La inflación en la Argentina, desde mi punto de vista, está más vinculada con el tipo de cambio que con la cantidad de moneda. Durante el año pasado (en el gobierno de Mauricio Macri) hubo poca emisión y la inflación fue del 58%. La inflación responde más al tipo de cambio, tiene más componente cambiario que monetario. No veo que el gobierno actual esté en un momento que vaya a modificar el tipo de cambio”.

Esta tendencia a la baja, ¿es una excepcionalidad o puede sostenerse en el tiempo? Aquí las posturas están divididas.

“Que la inflación de abril sea baja, no significa que vaya a seguir siendo así. Porque si la oferta no se recompone y la demanda empieza a crecer producto de la política activa del gobierno y de una vuelta al consumo, entonces ahí el fenómeno monetario, si no se acompaña con un impulso a la oferta, quiere decir esto que la producción vuelva a los niveles anteriores e incluso acompañe el ritmo de crecimiento de la demanda, entonces podemos empezar a observar presiones sobre la oferta de bienes y servicios. Eso sí puede tener un impacto en la inflación y podemos estar hablando de causas de la economía real sobre el nivel de precios con una amenaza concreta”, consideró Guida.

“El futuro va a depender mucho de las decisiones que se tomen y no solamente tienen que ver con el hecho monetario”, explicó el economista de la Fundación Pueblos del Sur, y detalló los inconvenientes de la estructura económica argentina que arrastra problemas pre pandemia: monopolios y oligopolios que afectan las cadenas de valor, sumado a transnacionales que lo único que pretenden es fugar sus ganancias. “Esas condiciones no están cambiando con la pandemia, así que de salir de la situación y de verse la demanda promovida por una política monetaria, es muy probable que la inflación vuelva a parecer porque esos sectores concentrados de poder van a querer quedarse con esos esos excedentes”, expresó.

Di Stefano consideró que si bien la medición de abril no fue normal porque hay muchos lugares que no se pudieron relevar, sí consideró que el 1,5% no es una excepcionalidad: “Creo que el mes que viene va a ser bastante similar y vamos a ver qué sucede cuando se abra la cuarentena porque ahí vas a tener registrado un precio de un suéter, de un jean, que a lo mejor te agarra una liquidación y resulta que lo vas a tener más bajo”. “Cuando vuelva la normalidad probablemente el índice de inflación sea más bajo todavía porque va a haber más lugares abiertos y más oferta en esos lugares abiertos”, amplió.

¿Por qué la disparada del dólar blue no afectó la suba de precios?

“En este caso la estampida y el crecimiento del dólar paralelo no tuvo un impacto en el nivel de precios como cualquier monetarista hubiera pensado. Eso es básicamente porque tenemos una economía en claro estancamiento y con una capacidad ociosa muy alta”, sostuvo Guida.

En tanto que Di Stefano remarcó directamente que no tiene incidencia: “El dólar blue es una transacción entre privados, no hay una modificación en las reservas del Banco Central ni participa del movimiento del Mulc (Mercado Único Libre de Cambios), no hay ninguna incidencia sobre el precio de exportación e importación. Lo que te refleja es un índice de confianza, reflejará los temores de la sociedad pero no te genera impacto sobre los precios de la economía real. Si uno le tendría que pedir algo al gobierno es que mejore la expectativa en la sociedad porque lo que te está diciendo esa variación en el dólar es que el gobierno no está dando un discurso claro de las variables económicas”.

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