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Desaparecidos durante la dictadura

“Si no podemos hacer el duelo como corresponde, al menos tengamos un lugar donde hacer un homenaje”

Lo definió Lorena Battistiol, directora nacional de Sitios y Espacios de Memoria, acerca del trabajo de mantenimiento de estos lugares. Este mes estuvo en Rosario en lo que fue Quinta de Fisherton, terreno que hoy pertenece al Colegio San Bartolomé, donde funcionó un centro clandestino de detención


La Dirección nacional de Sitios y Espacios de Memoria lleva contabilizados, hasta el momento, 805 lugares -bases militares, buques, comisarías, delegaciones policiales, unidades del servicio penitenciario, casas particulares, fábricas, hospitales, escuelas- que funcionaron en Argentina como centros clandestinos de detención (CCD) durante la última dictadura cívico militar. Uno de ellos se encuentra en el barrio Fisherton, San José de Calazans al 8600. El terreno hoy pertenece al Colegio San Bartolomé -también conocido como Colegio Inglés- y el 5 de mayo se realizó allí un acto homenaje a las víctimas que estuvieron secuestradas en el lugar.

Del evento, organizado por Abuelas de Plaza de Mayo e Hijos Rosario, participaron funcionarios locales, provinciales y también nacionales. Una de estas personas fue Lorena Battistiol que está al frente de la Dirección nacional de Sitios y Espacios de Memoria. Habló como funcionaria y, especificó, como protagonista misma de la historia reciente. Es hija de desaparecidos y todavía busca a un hermano o hermana que pudo haber nacido en Campo de Mayo en diciembre de 1977.

Durante el encuentro detalló que el equipo técnico de la cartera que dirige viene realizando tareas de mantenimiento y conservación de lugares que hayan funcionado como CCD así como lugares donde hayan ocurrido masacres en el marco del terrorismo de Estado o cementerios donde se hayan realizado enterramientos clandestinos.

En diálogo con El Ciudadano habló de uno de los aspectos que se les presenta en estos tiempos: “La edad de las Madres, las Abuelas y los sobrevivientes nos plantea una urgencia. Vemos día a día cómo los vamos perdiendo. Para nosotros es importante poder ir a estos lugares, llevar nuestros conocimientos que tienen que ver con lo que marca la ley que es justamente visibilizar, conservar y preservar cada uno de los sitios de memoria del país que actualmente son 805”.

La ley de Sitios de Memoria existe desde 2011. La funcionaria detalló que hacen tareas de reparación pero no de reconstrucción. Por eso, en casos como el de la Quinta de Fisherton que fue demolida en 2016 lo que intentan es realizar “intervenciones, marcas o señaléticas que cuenten lo que sucedió con fotos históricas, como se hizo en este lugar, y de alguna manera también reconstruir aquello que ya no podemos tocar, que no es tangible”.

“Vamos a pensar con la Municipalidad, la Provincia y con compañeras y compañeros de organismos de derechos humanos qué posibilidades hay de seguir comunicando a través de este lugar a las nuevas generaciones lo que ha sucedido acá. Todos estos componentes hacen que todos y todas podamos ser protagonistas de la recuperación y conservación de la memoria. Nosotros no podemos permitirnos que pasen dos años y que no haya nuevas generaciones que se enteren qué pasó” planteó en el acto y agregó que como autoridad comprometía a las autoridades del colegio para realizar charlas y llevar la historia de este espacio a las aulas.

Apuntó, justamente, que las niñas, niños y adolescentes necesitan conocer las historias del genocidio ocurrido entre 1976 y 1983 porque su propia identidad puede estar falsificada: pueden ser hijas o hijos de personas desaparecidas.

En la entrevista Battistiol sostuvo que el Estado no está en condiciones de transformar cada sitio de memoria en un espacio formal de visitas “pero sí se pueden armar acuerdos con quienes tienen los dominios de estos lugares para poder hacer ingresos en fechas emblemáticas”.

Para la Dirección, subrayó, es fundamental que sobrevivientes y familiares sepan que cuentan con un lugar “donde venir a dejar una flor, que sepan que tiene un lugar donde pueden venir a conmemorar a un desaparecido. De mínima, muy de mínima, planteamos esto. Que todos podamos pensar y sentir que si no podemos hacer el duelo como corresponde, al menos tengamos un lugar donde hacer un homenaje”.

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