Policiales

Saga de abusos

Santa Fe: trabajadoras sexuales víctimas del violador serial fueron revictimizadas por la Policía

Atacó nueve veces en nueve meses, hasta que la fiscal Del Río Ayala y el personal de la Comisaría de la Mujer de Santa Fe ciudad lo atraparon. En las audiencias quedó claro cómo los uniformados que intervinieron en un primer momento sometieron a las víctimas a violencia institucional


Para la Fiscalía de Violencia de Género, Familiar y Sexual de la capital provincial, Abraham Hilario, un hombre de 36 años detenido la semana pasada tras una minuciosa pesquisa, es el autor de una serie de abusos sexuales cuyas víctimas, en su mayoría, eran trabajadoras sexuales: las subía a una moto y las ahorcaba hasta desvanecerlas y ultrajarlas en una plaza, un parque o un descampado. Los ataques iniciaron en febrero pasado, aunque no se descarta que haya hechos anteriores no denunciados. La Fiscalía constató 9 hechos con un modus operandi similar. Uno de los ataques quedó registrado en una cámara de seguridad que captó el ataque: la secuencia muestra cómo el agresor abordó, desmayó y vejó a la víctima, todo en 32 segundos. El sábado pasado el sospechoso fue imputado por las agresiones sexuales y este lunes se discutió la medida cautelar en su contra: quedó detenido en forma preventiva. En esta última audiencia quedó en evidencia cómo las víctimas fueron discriminadas por una doble condición: mujer y como dejaron asentado en uno de los casos los efectivos policiales, “trabajadora de la noche”.

La primera agresión denunciada se cometió el 14 de febrero; desde ese momento y hasta septiembre se produjeron cinco agresiones sexuales, aunque en los últimos tres meses hubo otros cuatro, lo que terminó de encender la alarma. Ocho de ellos fueron consumados y uno quedó en grado de tentativa. Además, en dos casos robó a las víctimas sus pertenencias. Para la fiscal Alejandra del Río Ayala: “Había varias circunstancias que hoy nos permiten hablar de un posible (agresor) serial, son estas circunstancias coincidentes que se dan en todos los casos”.

Las agresiones ocurrieron en una plaza ubicada en Cruz Roja Argentina y Corrientes, dos en cercanías del Parque Sur y los cuatro restantes: en San José y Jujuy, en un descampado ubicado en calle Córdoba entre Urquiza y pasaje Rodríguez, cerca de una institución educativa de diagonal Aguirre al 2700 y en Alvear y pasaje San Martín, enumeró otra de las funcionarias del caso.

La forma de atacar era similar. Se acercaba a la víctima, en la mayoría de los casos acordaba un servicio, les decía que no tenía plata encima para que se subieran a la moto, las trasladaba en en el rodado hasta un lugar público, abierto y una vez allí el sospechoso tomaba del cuello a su víctima y la apretaba hasta dejarla inconsciente; en algunos casos las desmayaba a golpes, y las violaba. En los hechos que las víctimas no fueron trabajadoras sexuales, las sorprendía y las ahorcaba hasta desvanecerlas.

En el primer caso, ocurrido el 14 de febrero, además de violar a la víctima le robó dinero y el celular. El segundo ataque ocurrió el 1 de marzo en Parque Sur y tras ultrajarla le robó sus pertenencias.

El 12 de mayo se produjo otro ataque en cercanías de Cruz Roja; en este caso la golpeó hasta desmayarla y la violó. El cuarto ataque se produjo el 30 de agosto y cinco días después volvió a atacar, aunque en esta oportunidad la víctima reaccionó en medio del abuso sexual y logró escapar.

El 27 de septiembre volvió a agredir, también el 5 y el 13 de octubre. El 3 de noviembre cometió el último abuso en Parque Sur. Al día siguiente fue detenido a partir de una pesquisa que llevó adelante la Fiscalía y personal policial de la Comisaría de la Mujer.

El sábado el sospechoso fue imputado por 8 hechos de abuso sexual con acceso carnal y uno en grado de tentativa ante el juez Héctor Gabriel Candioti, quien tuvo por formalizada la imputación.

La fiscal Alejandra Del Río Ayala contó que la escala penal que le corresponde va de 6 años a 50 años, que es el máximo legal. Dijo que faltan evidencias ya que son nueves investigaciones que se unificaron en una, pero cada una tiene un caudal probatorio en parte similar al resto y en parte autónomo que tienen que seguir trabajando. Falta prueba por producir y ejemplificó con la pericia genética que se va a hacer a partir de la muestra que se obtuvo del imputado.

Del Río Ayala dijo que en la mayoría de los casos se lograron recuperar imágenes de cámaras de seguridad que tomaron el circuito que hacía el imputado con sus víctimas. Detalló que en un caso una cámara capta el momento donde el imputado aborda a su víctima, le aprieta el cuello, la desvanece, la tira al piso boca abajo y la viola en plena vía pública. Toda esa secuencia es captada en 32 segundos y la violación en sí fueron menos de 10 segundos, explicó. En este caso la víctima fue una empleada del servicio de salud que volvía a su casa tras cumplir su turno, contó una fuente del caso.

Si bien no hay más casos denunciados la fiscal explico que saben de la existencia de otras situaciones que no se han denunciado y están a la espera de ver si se denuncian. Dijo que no había un vínculo previo entre las víctimas y el agresor, por eso fue tan difícil dar con esta persona porque no había ningún elemento más que la descripción física, la de su moto y las maniobras que realizaba.

La fiscal contó que hubo una primera denuncia en febrero de una persona atacada sexualmente en la calle que no instó la acción penal. “Lo que más quería era llegar a su casa y que nadie la moleste”, contó. Al mes se dio otro caso muy violento, no sólo por el hecho sino por la violencia física que sufrió esta persona, quien además fue revictimizada por el personal policial que la trasladó del Parque Sur donde ocurrió el hecho a su casa: allí se perdió mucha evidencia que se hubiera resguardado si se trabajaba acorde a la situación, aseguró.

Violencia institucional

En este sentido, en la audiencia quedó clara la revictimización por parte de la preventora: en un caso le dijeron a la víctima, mientras sangraba de manera visible por la violación, que ir hasta la comisaría a tomarle declaración “era mucho papelerío” y le dijeron que “en realidad lo que le había pasado era que le robó plata”. La llevaron a la casa y al otro día se internó en un hospital público en el que fue operada, según describió el sitio web Uno de la ciudad de Santa Fe.

En otro caso la víctima pidió ayuda a policías de la Brigada Motorizada que patrullaban en Marcial Candioti y pasaje San Martín, luego de ser atacada por Abraham Hilario, pero sólo le recomendaron que fuera a su casa. Incluso en el acta de procedimiento la identificaron como “trabajadora de la noche”. Por frecuencia radial, al conocer ya el modus operandi del abusador, la Comisaría de la Mujer tomó conocimiento del hecho y la entrevistó una psicóloga especializada. Entonces sí inició acciones penales, amplió este portal.

En su resolución, la magistrada Susana Luna aseguró sobre estos hechos: “Esta situación las pone en mayor vulnerabilidad. Las ponemos en una situación de no creerles. No les creyó la policía, no les creyó la primera investigación, si no les cree la Justicia qué sentido tiene. La Justicia les va a creer, vamos a seguir investigando, necesitamos que esas mujeres lleguen a etapa de juicio. Estamos hablando de nueve víctimas, puede haber más”.

 

Violador serial en Santa Fe: ahorcaba a las víctimas hasta dejarlas inconscientes y las vejaba

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