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Rutas y autopista colapsadas

La Agencia de Seguridad Vial comenzó a desviar a los vehículos por caminos alternativos.

Fue una jornada complicada en la Autopista Brigadier General López que une las ciudades de Santa Fe y Rosario. Es que desde muy temprano, miles camiones coparon el asfalto y determinaron que una mano de la autopista se mantuviera cortada a partir del mediodía y hasta las 17, desde Timbués hasta Rosario.

Un fuerte operativo implementado por la Agencia de Seguridad Vial, a cargo de Gustavo Franco, junto con personal de la Unidad Regional XVII de San Lorenzo y la II de Rosario, comenzaron a desviar el tránsito pesado por rutas alternativas que lo comunican con las cerealeras, que era su objetivo de descarga.

De todos modos, quedó sobre la autopista hacia la noche una hilera ordenada de camiones que circulaba por la banquina y que no obstruía el paso.

Los camiones comenzaron a colapsar la ruta la madrugada del jueves y los sectores más afectados fueron los accesos norte y sur de San Lorenzo y el de Villa La Ribera, en cercanías de Timbúes.

Los camioneros llegaban y se encontraban con la autopista colapsada, debiendo detener la marcha y dejarlos estacionados donde podían, esto es sobre la misma cinta asfáltica. Y lo mismo les ocurría a los automovilistas, quienes terminaban optando por arriesgadas maniobras sobre las banquinas o en el mismísimo cantero central de la vía rápida, para zafar del bloqueo.

A media mañana, las autoridades provinciales de la Agencia de Seguridad Vial, a cargo de Gustavo Franco, tomaron la decisión de cerrar el acceso de camiones desde Rosario, desviando el tránsito liviano por las rutas 11, 34 y 9, y dejando a los camiones estacionados sobre una de las manos que posee la avenida de Circunvalación rosarina, donde se formó una doble fila. Cerca de las cinco de la tarde, la situación estaba controlada, aunque los operativos continuaban para mantener el orden en la autopista. Si bien las causas de semejante colapso son muchas, una de las que circuló durante toda la tarde tenía que ver la caída en el sistema de control de cartas de porte de la Administración Federal de Impuestos (Afip) que impidió el normal ingreso de los vehículos en las terminales porturias. Al respecto, Franco destacó que la versión surgió de los propios camioneros que esgrimían esas razones a la Policía, pero que no se había podido chequear con la Afip; sin embargo constaba en las actas policiales.

De todas maneras, de los datos recogidos en la ruta, la causa del colapso no era sólo una. Según destacaron los camioneros, el paro que llevaron adelante los aceiteros retrasó las entregas, lo que determinó que luego, cuando la medida de fuerza finalizó, todos apuraran la entrega del cereal debido a que una vez recogida la cosecha tiene un tiempo útil en su camino hacia el puerto.

Otro de los argumentos estaba vinculado con la cosecha récord de soja, estimada en 52 millones de toneladas.

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