Edición Impresa, Política

Preparan homenaje a madre de Plaza de Mayo

Por Graciana Petrone.- Lucrecia Villalonga,  incansable luchadora contra los crímenes de la dictadura, falleció el 20 de diciembre pasado.


abuela-dentroAsociaciones de derechos humanos, amigos, familiares y partidos políticos preparan un homenaje a Lucrecia Villalonga, madre de Plaza de Mayo fallecida el 20 de diciembre último. Luchadora acérrima contra las injusticias y crímenes ocurridos durante la última dictadura cívico militar, puso en marcha en los albores de 1977, junto con otras mujeres, una de las primeras organizaciones de familiares de desaparecidos en el país.

Lucrecia era madre de Mariano Martínez, quien continúa desaparecido desde el 27 de enero de 1977. A partir de ese hecho su casa, ubicada en 3 de Febrero y Balcarce, se convirtió en el centro de reuniones de los familiares de quienes habían sido secuestrados de manera ilegal. Según recordó Alicia Bernal, hija de desparecido, “Lucre había armado en su casa una feria americana para reunir dinero”.

También desde el Partido de los Trabajadores Socialistas (PTS) contaron que en la vivienda de la mujer “se recibían denuncias de los secuestros, se presentaban habeas corpus, juntaban fondos para publicar solicitadas en los diarios y se organizaban marchas”.

Villalonga integró Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas y también fue una de las fundadoras de Madres de Plaza 25 de Mayo, aunque luego se apartaría del grupo por una decisión personal, y se alinearía con el grupo Madres de Plaza de Mayo, en Buenos Aires. Sin embargo, nunca dejó de asistir a una marcha en Rosario y en los últimos años pedía a sus amigos, hijos y nietos que la acompañaran cuando se hacían reclamos por la desaparición de Julio López, pese a su débil salud y a estar postrada en una silla de ruedas.

“Era muy habladora, muy cálida pero a la vez muy frontal. Era una mujer sumamente activa, lo que se repetía con la mayoría de las madres y los familiares de desaparecidos. Era la que se movilizaba en su familia”, evocó Bernal. Y remarcó que “justamente el día de la muerte de Lucrecia coincidió con la sentencia contra tres represores que estaban siendo enjuiciados por la causa de mi viejo: por un lado fue la alegría por la sentencia y por otro, la tristeza por su muerte”.

Desde el PTS, donde milita una de las nietas de Villalonga, planean colocar una placa a modo de reconocimiento en la plaza 25 de Mayo, lugar al que la mujer fue innumerables veces desde la desaparición de su hijo Mariano en 1977.

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