Ciudad, Edición Impresa

Prendió fuego a su pareja y le dieron prisión domiciliaria

Fue el tercer ataque que denunció Maite, de 26 años, quien se recupera de quemaduras en el 25% de su cuerpo.


La familia de Maite V. dice que ella dejó de sonreír hace tres años cuando se puso de novia con Nicolás. En Pérez criaron junto un bebé de dos años, que se volvió su pasión a la que sólo le competía ponerse a cocinar. Hoy es una mujer de 26 años callada. La noche del lunes 26 de junio Maite manejó sola en su auto los 16 kilómetros hasta el Sanatorio Parque en Rosario. Tenía el 25 por ciento del cuerpo quemado. Nicolás, dos años más grande, le había rociado un envase de alcohol y le tiró un fósforo prendido. Ayer por la tarde la operaron por cuarta vez. Los médicos dijeron que está fuera de peligro, pero debe estar internada al menos 20 días más. El ataque fue el tercero que Maite denunció a Policía. Antes fueron golpes y amenazas. El martes la Justicia detuvo a Nicolás. El miércoles lo imputaron por lesiones graves agravadas por el vínculo y el contexto de violencia y amenazas coactivas. El juez Juan Carlos Leiva ordenó 60 días de prisión preventiva domiciliaria. La familia de Maite tiene miedo. Los hostigamientos y las amenazas nunca frenaron. Ahora es el turno de la Justicia de actuar.

Repetida

“Mi hermana antes sonreía y era familiera. Con él era otra persona. Estaba seria. Siempre había un problema entre ellos”, dijo Noelía, una de las hermanas de Maite a El Ciudadano. La familia fue testigo de la violenta relación.

Maite y Nicolás se conocieron hace tres años en un boliche de Rosario. La relación avanzó rápido y al poco tiempo ella se mudó al departamento de él. Cuando quedó embarazada decidieron alquilar una casa en Pérez, donde vive la familia de ella.

“Con el tiempo se animó a contarnos que se peleaban. En varias ocasiones nos llamó llorando y tuvimos que correr hasta la casa a buscarla. Ella estaba decidida a separarse, pero él le prometía que iba a cambiar. Ella volvía por el nene”, contó la hermana.

El primer episodio de violencia del que se enteró la familia fue cuando Nicolás encerró a Maite en una pieza de la casa después de una discusión. “No podía salir. Tuvo que llamar a mi mamá y pedirle que la fuera a buscar”, agregó la hermana de Maite.

Los hostigamientos se hicieron casi una constante. A principios del año pasado, Maite se enteró que Nicolás le había propuesto a una de sus amigas tener sexo por dinero. Discutieron y Maite agarró su ropa y se fue a quedar con su padre. Poco después Nicolás fue en auto a buscarla al bar donde trabajaba. Esperó a que saliera y cuando ella subió a la moto la atropelló. Maite cayó a la banquina, se levantó y huyó en contramano. Llamó a la familia para que la ayuden y Nicolás la siguió y la amenazó con prender fuego la casa de los padres. Fue la primera vez que lo denunció en la Policía. La segunda fue cuando la hermana de Nicolás golpeó a Maité y la amenazó con quitarle la tenencia del bebé.

Todas las peleas tenían el mismo final: Nicolás prometía que iban a estar bien y Maite lo perdonaba. “Él le decía que si ella lo denunciaba él iba a perder el trabajo y no iba a poder mantener al hijo que tienen en común”, explicó Noelía.

La vencida

Hace 10 días fue la tercera y última vez que Maite denunció a su pareja por violencia. Le contó a su hermana Noelia cómo ocurrió. Un secador de pelo roto detonó una fuerte discusión que terminó con quemaduras de tercer grado en la cara, axila y tórax de la mujer. Maite había cocinado y puesto la mesa para cenar. Ella preguntó cómo se había roto el secador de pelo. Nicolás reaccionó. Gritó y rompió los platos con la mesa. Después tiró los pedazos rotos sobre la comida. Llevaba al hijo en brazos. Y, siempre según contó la hermana de la víctima, le pegó a Maite con un trapo mientras la obligaba a juntar los restos. Maite quiso terminar la discusión y dijo que se iba a bañar. Nicolás lo impidió y le apagó el calefón mientras la insultaba.

“Vos te merecés que te prenda fuego”, le dijo y le tiró con fósforos encendidos. Uno prendió en el pelo. Maite lo amenazó con denunciarlo de nuevo. Nicolás tomó un envase de alcohol y se lo vació encima. Cuando ella corrió al baño él le tiró otro fósforo que le prendió fuego el cuerpo. La ropa se le pegó y le rogó que la llevara al hospital. Él dijo que no. Amenazó con matarse junto con su hijo. Maite manejó sola hasta el sanatorio Parque. Asustada, no lo acusó cuando la Policía le preguntó las causas de las quemaduras. Más tarde, fue hasta la comisaría de Pérez y lo denunció. Nicolás fue detenido el martes pasado. Durante esa semana, le envió mensajes a través de un perfil falso de Facebook donde le insistía con quemarle la casa con ella y su familia adentro.

Domiciliaria

En los Tribunales Provinciales el fiscal de la Unidad Especial de Violencia de Género Álvaro Campos imputó a Nicolás por lesiones graves agravadas por la relación preexistente y por el contexto de violencia de género. También lo acusó de amenazas coactivas y solicitó la prisión preventiva sin plazo. El juez Juan Carlos Leiva hizo lugar a la acusación y le otorgó prisión domiciliaria por 60 días. Según señaló Álvaro Campos, el acusado negó los hechos y dio a entender que fue ella quien se roció con alcohol. “La experiencia indica que nadie se va a tirar alcohol en la cara y el cuerpo para perjudicar a otra persona”, dijo el fiscal y advirtió que las declaraciones de Maite fueron ratificadas por trabajadoras sociales y por la familia.

La Fiscalía dijo que usará las anteriores denuncias para demostrar que Maite vivía en un contexto de violencia para obtener una sentencia justa.

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